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Peter Bernstein Quartet

Peter Bernstein Quartet

Peter Bernstein
Quartet

25

NOVIEMBRE, 2022

Peter Bernstein Quartet. Peter Bernstein, guitarra/ Sullivan Fortner, piano/ Doug Weiss, contrabajo/ Roberto Gatto, batería. Milano Jazz Club, 16 de octubre de 2022. 54º Voll-Damm Barcelona Jazz Festival

Texto: Enrique Turpin

Fotos: Clara Conill

 

 

Habrá que aplaudir sin tapujos la buena idea que ha tenido el Voll-Damm Barcelona Jazz Festival de acoger bajo su manto propuestas como la del Milano Jazz Club, en el sentido de aglutinar bajo un mismo membrete lo que pudiera haber sido una programación paralela al Festival que hubiese despistado a muchos simpatizantes de las músicas improvisadas que viven o visitan la Ciudad Condal por estas fechas.

El Milano mantiene su autonomía pero sirve de nido para propuestas más íntimas. Festivales de Club, de esos en los que oyes respirar a los intérpretes y puedes sentir el modo de vertebrar sus ejecuciones, se dan pocos (el Festival de Jazz de Terrassa siempre tuvo esa inspiración), de ahí que se viviera con expectación renovada la presencia de Peter Bernstein al frente de su cuarteto europeo. Y decimos ‘europeo’ porque las labores de Peter Washington al contrabajo las suple Doug Weiss y las de Joe Farnsworth las lleva a cabo Roberto Gatto. Se mantiene, eso sí, el joven Sullivan Fortner al frente del piano (Cécile McLorin Salvant, Roy Hargrove…). La estrella, por derecho propio, era Peter Berstein, a pesar de que el guitarrista mantiene la humildad de quien sabe que su destino se cifra en hacer revivir cada noche los mandatos de algo más grande que él mismo, y eso no es otra cosa que la música de Jazz, sus designios y sus mensajeros. Con apóstoles como Bernstein, el legado se agranda y ennoblece, desde luego.

Venía el guitarrista a presentar el largo que facturó durante la pandemia. What Comes Next (Smoke Sessions Records, 2020) renuncia en su título a la pregunta que muchos de nosotros nos hicimos cuando tras la crisis llegó el bicho para quedarse (la crisis tan vez amaine, pero el virus ya será perpetuo). Optimista, el acompañante de lujo de Sonny Rollins, Brad Mehldau y Melvin Rhyne entre tantos otros ha buscado pasar el trago con un ‘lo que viene después’. Tras lamerse las heridas, toca dar un paso adelante. Ese paso lo ha dado retomando las giras y entregando nuevas piezas de orfebrería musical como la que acaba de publicar junto a sus cofrades Larry Goldings y Bill Stewart, el tan elocuente Perpetual Pendulum (Smoke Sessions, 2022). Pero aquí era el cuarteto montado para la ocasión el que pedía paso para reclamar su espacio entre los grandes, pese a la humildad reconocida del líder.

Con el Milano a rebosar, lo cierto es que el bolo tuvo un invitado inesperado, una suerte de quinto Beatle, convirtiendo al cuarteto en quinteto sin solución de continuidad. Desconozco el nombre de quien ejercía de jefe de sala, acomodador, cobrador del frac y barman, un mâitre de los que ya no quedan. Hubo movida entre las butacas, pero fue para bien, y mi Spritz supo a gloria. Pero al fondo estaba Bernstein y los suyos, dando cuenta de lo que debe ser un concierto de jazz straight, directo y sin estridencias, que no es lo mismo que aburrido, todo lo contrario. El guitarrista hace fácil lo difícil, y eso lo saben de Sonny Rollins a Brad Mehldau, en fin, todos aquellos a los que ha hecho mejores con su arte. Los referentes más claros del tocar de Bernstein son Jim Hall y Kenny Burrell, aunque se cuelan otros por derecho. Con “Simple As That” se vio claro. Los siete minutos de la composición original se fueron a más de diez (esa fue la tendencia, temas largos donde cabe todo un mundo de improvisación), y se iniciaron con cuatro minutos de solo y una réplica del mejor de sus acompañantes, el siempre despierto Sullivan Fortner. Después de que el guitarrista le diera la espalda al respetable, sin el endiosamiento de Miles Davis, desde luego, fue el momento de que el cuarteto se presentara, empezando por el contrabajista y acabando por el batería.

El segundo de los cortes de la noche abrevaba en las aguas del más puro bebop, haciendo espídica la tarde y demostrando que no hay idiomas caducos cuando el arte hace acto de presencia. Lo demás, pura falacia para advenedizos y apocalípticos que han caído en las redes insulsas de la modernez recalcitrante. ¡Va de retro, Satana! Para fijar los parámetros en los que iba a moverse la actuación, apareció el fantasma festivo de Thelonious Monk y la cosa ya quedó suficientemente clara. Un “Love for Sale” se alió con la noche para hacerla memorable, evocando momentos de grandeza compositiva de los sesenta, cuando el hardbop campaba por sus respetos. Quince minutos para que se volviera a lucir Fortner y Gatto hiciera de las suyas.

Los medios tiempos son dominio de Bernstein, y traen a las mientes a grandes como Wes Montgomery o Grant Green. El cuarteto secunda bien al líder, aunque esa no fue la noche de Doug Weiss, un tanto errático y comedido, cuando la fiesta pedía entrega y actitud. Suerte que los blues lo arreglan todo y los bendings y las quintas disminuidas se adueñaron de la sala. Como si Wynton Kelly hubiera regresado del Olimpo donde descansan los pianistas inmarcesibles, le llegó la réplica a Bernstein de la mano de Fortner, hoy ya dueño de su arte sin discusión. Embozado tras la mascarilla de rigor, logró subir los enteros del cuarteto. El guitarrista ha hecho bien en mantenerlo en esta gira europea. 

Concierto breve, pero bueno. Total, dos veces bueno. No se fue a más de cincuenta minutos, pero quién cuenta las horas cuando la vida te hace estos regalos. Hubo compromiso y la sala lo agradeció. Mientras, nuestro maître seguía en sus labores, como si lo ocurrido allí fuera la música de fondo para continuar con su tarea. Al fin, todos profesionales. Así da gusto.

Written by Enrique Turpin

Noviembre 25, 2022

Mark Guiliana Interview

Mark Guiliana Interview

Mark Guiliana Interview

05

NOVIEMBRE, 2022

By: Manuel Borraz

Pictures by: Fernando Tribiño

 

 

It was October 14th, and Mark Guiliana was waiting for us at the bar of Teatro Pavón, minutes before his European tour with Jason Lindner (piano) Jason Rigby (saxophone) and Jasper Høiby (double bass) began here in Madrid. In this case they were playing for JAZZMADRID22 in collaboration with Villanos del Jazz, playing Mark Guiliana´s own compositions in a jazz quartet format.

Mark Guiliana is a great personality, versatile and original. It is remarkable his work and investigation into electronic music in parallel with jazz. All his trajectory has made an impact in both genres and aesthetics and his ways of thinking and playing are so open to many sonic possibilities handling projects which are between nu-jazz and contemporary jazz, like the quartet he brought to JAZZMADRID22 

 

In&Out. Hi Mark, it is a pleasure to have the chance to talk with you today. We would like to know how do you combine these two different jazz genres or aesthetics in your everyday life and how do you handle this close and at the same time different worlds? 

Mark Guiliana. I understand that these two worlds by definition are different, but, to me, they are actually all the same thing that comes from one place, so the ideas come from one place and then, as they get more specific, maybe they end up one far from another, maybe one idea starts here and ends up on an acoustic piano or another idea ends up in a synth, but because they start from the same place in my mind they are very similar. I think that this is helpful, and I am so deeply inspired from many kinds of music that makes me try to represent all those influences every time I play.

When I was young I thought that if I was playing jazz I could not let people know that I liked Nirvana, but of course all the elements can match together and end up leading in a more personal statement. For example, I love flamenco since the first time I came here in 2013 with bassist Avishai Cohen. I really felt flamenco as a deep influence to me, and of course this is not obvious in my music – I am not playing flamenco as a style. But to me, there may be influences that are more obvious or deliberate from the ones you can draw a straight line from the influence to the way I play, and in other cases some other influences act as an inspiration that I take but are not so evident in my playing, even though they are still there. If I can play drums as Camarón sings, that is what I want to do, so it will not be obvious in a ¨drummistic¨ way, but still the spirit is in there.

 

Does that mean that aesthetic limitations do not interfere with the freedom you feel and the creation itself? 

Correct, everything is possible as long as the choices that I make at that moment are the best for the music.

 

How do you see the scene in New York, USA… and the world when it comes to the use of new sonic explorations and sounds of digital technology, analog synthesizers, aso. and how do you use it, affects your creations and think about it in your everyday life? 

I think that everybody nowadays has access to make music like that, so it is exciting to explore. Anyway, I also really appreciate the relationship that can be created with an acoustic instrument. Sometimes with electronic instruments after a very short relationship, in the beginning of it, the electronic instrument can let you already create something, but there is no shortcut with the relation of a player and a drum or saxophone, so we are talking about a very different timeline. So I really value someone who has committed his path to an acoustic instrument, because it takes a long time to find oneself in that place. In the end, I am always happy when I use both.

If you buy a synth and you turn it on it will sound cool because it has been programmed to reproduce a specific sound, but if I have to pick up a saxophone it will not sound cool, it could take years to sound good, so there is something about that commitment in the relationship, you have to earn it, and sometimes with electronic instruments this comes sooner and effortless… of course excepting people who are the masters of it.

 

How is it to come here today to play with a master like Jason Lindner, who knows a lot about the synth world and with whom you have a long past playing in different kinds of proposals and artistic paths such as David Bowie, Donny McCaslin, aso? How do you feel doing this project with him?

It is great! As you may know, he has not only played piano in the last 15 years but has included a lot of keyboards and synths at his concerts. I know him from a long time ago, when he was just playing piano in New York with Avishai Cohen (bassist) and he had his own band playing piano, these are my first memories of him. So when I invited him I said to him: “you can say you do not want to” because I am aware of his commitment to his electronic path, but I got very happy when he said yes, because it is very refreshing to play like this as we have not played in this way for a long time. Moreover, the relationship is so strong that communication is easy and feels natural.

On what do you focus your musical energy right now?

I think that energy means to just keep going, it might sound simple but sometimes it is enough. I simply try to put my head down and just keep going because if I put my head up sometimes the world is a scary place and it might not encourage you to go ahead, and sometimes if you look back you may feel tempted to do today what you were doing in the past, only because at that time people liked it, and that is dangerous too. So I just try to keep making what feels right on the day I am living. If inspiration is present I just take advantage of it, and I am not worrying about where it sends me. I am just glad with the fact that inspiration exists, because it might not always be there. Inspiration is the seed and I am not worried about what it becomes, I maintain the energy and just keep going, trusting in what I do. Trusting in the process, trying not to be too calculative, of course you might be scared of what’s next but also I try to settle into that.

 

You have just released  “The sound of listening”, an album which is deeply influenced by Thich Nhat Hanh and his concept of the inner silence required to truly observe the world. In this album in which you count with great players as Shai Maestro, Jason Rigby and Chris Morrisey you combine all your projects but the jazz quartet predominates in an introspective way. How did this project come to Earth?

Only the title and the music are inspired by Thich Nhat Hanh. The pandemic was an introspective moment in my life, so his teaching was very helpful for those moments and it made its way into the compositions. I am a person who is always doing things, being in movement, without asking the meaning of them, and in the pandemic everything changed, I was at home, I totally stopped and that made me raise big questions and think of what I was doing.

 

You have created your own label, why?

I created a label in 2014 because I often got impatient due to the great amount of time that happened between making an album and releasing it. I just wanted to mix some music and put it out. Also, I released two albums on the same day which probably a traditional label would not have liked. So it was less business-minded and just focused on doing something and setting it free. That was the intention behind my label.

 

You are on tour now with your jazz quartet. What will happen next?

Today is the first day of the tour and we will be in Europe for two and a half weeks. Most of the time I will be playing the music I will perform tonight and, after that, we will go to the USA and play at Village Vanguard, and so on. But also my inspiration and ideas now are looking to the future, I have three albums in my mind that I would like to record and they are all different. Sometimes I have to be patient and let it develop by itself. Nevertheless, I feel very lucky to have both outlets (Beat Music and the Jazz Quartet) but I want to keep for each one its own space, the space they deserve.

 

Do you choose which project to do next based on the people you are in contact with,  taking into account the energy you receive from each musician?

Totally, this is also a great motivation. I feel I am always kind of one record ahead in my mind.  I have an idea for a little bit more electronic album. In addition, when we recorded “The sound of listening” we recorded twice as much as what we released so next year probably there will be another album with these songs.

 

Like your album “Family First alternate takes”?

Yes, but in that case it was the same takes and now it will be an album made out of new and different tunes.

 

 

We have reached the end of the interview. It was a great pleasure to have you here today, thank you for your words. We look forward to listening to you in a few minutes!

It was great, I wish it had been longer. Thanks, I enjoy living the present moment and it is great to play with these musicians in this jazz quartet. It is such a joy, I cannot wait.

Written by Manuel Borraz

Noviembre 05, 2022

Jazz em Portugal: a nova geração improvisa

Jazz em Portugal: a nova geração improvisa

Jazz em Portugal

a nova geração improvisa

02

OCTUBRE, 2022

Texto: Nuno Catarino

Fotografía: Marcia Lessa

Quando pensamos na música de Portugal será inevitável pensar em fado, uma música lamentosa, triste e pungente. Contudo, a música portuguesa contemporânea é bem mais diversa e neste momento o mundo do jazz e da música improvisada está particularmente vivo.

Sem grande tradição histórica de jazz, em Portugal só a partir da década de 1990 é que começaram a afirmar-se músicos de jazz que ganharam espaço mediático, alcançado até algum reconhecimento internacional – particularmente o pianista Mário Laginha, a cantora Maria João e o contrabaixista Carlos Bica. Já no início do século XXI, o panorama jazz cresceu de forma exponencial. 2001 marcou o início do primeiro curso superior de jazz em Portugal, o que impulsionou uma nova geração de músicos, mais qualificado e com bases mais sólidas.

André Asantos 

Susana Santossilva

Gabriel Ferrandini

Desiderio Lazaro

Luis Figueiredo

Joao Mortagua

Cesar Cardoso

Um momento fundamental de mudança foi o surgimento de uma nova editora, a Clean Feed, que a partir de Lisboa começou a um reunir um catálogo discográfico de nível mundial, assumindo-se como um dos canais mais importantes para a edição de jazz contemporâneo do mundo no século XXI. Liderada pelo imparável Pedro Costa, a editora abraça um leque de propostas musicais esteticamente alargado, desde formas de jazz mais tradicionais até improvisação e exploração sem fronteiras. Passados vinte anos, a editora já publicou mais de 600 discos, incluindo gravações de nomes lendários como Antony Braxton, Evan Parker, Joe McPhee e do recentemente falecido Pharoah Sanders (duas gravações de Pharoah and The Underground, registados ao vivo em Lisboa). 

Se a editora Clean Feed tem tido sobretudo reconhecimento pela edição de projetos internacionais (vários americanos e muitos europeus, com destaque para os nórdicos), a editora também tem dado atenção à produção portuguesa; no catálogo fazem parte registos de mestres pianistas como Bernardo Sassetti (génio que faleceu demasiado cedo, em 2012), João Paulo Esteves da Silva e Mário Laginha, além de outros músicos consagrados como Rodrigo Amado (saxofone), Carlos Barretto (contrabaixo), Sei Miguel (pocket trumpet), Zé Eduardo (contrabaixo), João Lencastre (bateria) ou Mário Delgado (guitarra); a editora foi também importante para dar visibilidade a jovens músicos que se afirmaram neste século, como a trompetista Susana Santos Silva, o baterista Gabriel Ferrandini, a cantora Sara Serpa e o saxofonista Ricardo Toscano.

Alguns dos discos mais marcantes do catálogo da editora Clean Feed resultaram de gravações de concertos ao vivo em Portugal, como por exemplo “Live In Lisbon” de Otomo Yoshihide’s New Jazz Quintet (2005), “4 Corners” de Adam Lane, Ken Vandermark, Magnus Broo e Paal Nilssen-Love (2007), “Scenes at the House of Music” de Evan Parker, Barry Guy, Paul Lytton e Peter Evans (2010) e “Live In Lisbon” de Peter Evans Quartet (2010).

O trabalho da Clean Feed foi sendo complementado com outras editoras, que foram dando espaço a outros grupos e músicos, particularmente Tone of a Pitch, Sintoma Records, Carimbo Porta-Jazz, JACC Records, Nischo e Creative Sources (esta dedicada exclusivamente improvisação livre).

Joao Barradas

Sara Serpa

Rira Maria

Ao assistir ao aparecimento de uma nova geração de músicos, decidi publicar, em novembro de 2019, o livro “Improvisando: a nova geração do jazz português”, em parceria com a fotógrafa Márcia Lessa (edição Hot Clube de Portugal). Neste livro foram reunidas entrevistas a 14 músicos: além de Santos Silva, Ferrandini, Serpa e Ricardo Toscano, foram ainda entrevistados João Barradas (acordeão), Pedro Branco (guitarra), Desidério Lázaro (saxofones), Rita Maria (voz), João Hasselberg (contrabaixo), João Mortágua (saxofones), Pedro Melo Alves (bateria), Luís Figueiredo (piano), César Cardoso (saxofones) e André Santos (guitarra). Estes músicos acabam por ser representativos desta geração (sub-40) que tem marcado o jazz português neste início de século.

Passado pouco tempo da edição do livro, já estamos a assistir a uma outra geração, de músicos ainda mais jovens (sub-30), que se tem afirmado com qualidade técnica e criatividade; Tomás Marques, Nazaré da Silva, João Almeida, Miguel Meirinhos, Diogo Alexandre, Joana Raquel, Bernardo Tinoco, Estela Alexandre e Hristo Goleminov são alguns exemplos destes músicos que têm ganho crescente visibilidade. 

O jazz faz-se sobretudo ao vivo e em Portugal existe um dos clubes de jazz mais antigos do mundo, o Hot Clube de Portugal. O histórico clube de Lisboa existe há mais de 70 anos, sempre com uma programação regular, sobretudo com músicos portugueses (sofreu um incêndio em 2009, mas reabriu dois anos depois). Em Lisboa, o jazz continua vivo, sobretudo em jam sessions (em clubes como O Bom o Mau e o Vilão ou Titanic Sur Mer), além de concertos que são programados pontualmente. Um outro espaço importante é a Galeria ZDB que, não sendo dedicada ao jazz, apresenta muitos concertos de jazz criativo e música improvisada. Outros espaços, mais pequenos, têm promovido sessões de improvisação livre (como têm feito os espaços Cossoul e Cosmos). 

Além de Lisboa, também o Porto tem assistido a crescimento efervescente da cena jazz nos últimos tempos. A associação Porta-Jazz, sobretudo impulsionada pela energia do saxofonista João Pedro Brandão, tem promovido no Porto uma programação regular de concertos, além de organizar anualmente um grande festival e de ter uma vertente editorial, o Carimbo Porta-Jazz. Também no Porto, a Sonoscopia tem sido uma instituição na promoção de eventos de improvisação livre. Fora das grandes cidades, há alguns clubes que promovem concertos jazz com regularidade; por exemplo, em Coimbra, o Salão Brazil tem dado algum destaque ao jazz na sua programação. 

 

São vários os festivais de jazz que têm desenvolvido programação interessante e atenta, ao longo da sua história. Os mais importantes atualmente são os festivais Jazz em Agosto (Lisboa), Guimarães Jazz, Jazz ao Centro, AngraJazz (Açores), Funchal Jazz (Madeira), SeixalJazz e Festival Porta-Jazz (Porto). Ao mesmo tempo, são cada vez mais os pequenos festivais que têm apresentado concertos um pouco por todo o país.

Em Portugal estamos a assistir ao aparecimento de cada vez mais músicos com talento, uma nova geração que se quer afirmar, mas existe um enorme problema: com poucos espaços para tocar, e pouco público, não existem oportunidades para todos. Apesar das dificuldades, a fartura de talento, que todos os dias nos surpreende, só nos pode dar esperança.

Ricardo Toscano

Pedro Meloalves 

Pedro Branco

Written by Nuno Catarino

Octubre 02, 2022

Clean Feed Records

Clean Feed Records

Clean Feed Records

25

SEPTIEMBRE, 2022

Llevar más de veinte años al frente de un sello discográfico y lograr no solamente mantenerse a flote, sino ser considerado de forma habitual uno de los cinco sellos más importantes del mundo por publicaciones como All About Jazz (además de acumular nominaciones año tras año a mejor sello por la Asociación de Periodistas de Jazz de Estados Unidos) supone un logro titánico en los tiempos que corren, y una demostración esperanzadora y palpable de que en la era del consumo rápido, la vacuidad artística y las fórmulas preconcebidas sigue quedando hueco para la pasión, la búsqueda de nuevos caminos creativos, el afán investigador y la profundidad de contenido en el mundo de la música. El artífice de este logro titánico del que les hablo es un joven portugués llamado Pedro Costa, que desde 2001 dirige Clean Feed Records; una maravillosa anomalía dentro de la industria musical que a lo largo de dos décadas ha funcionado como hogar y plataforma de expresión de cientos de artistas dedicados a transitar los márgenes más libres e innovadores del universo del jazz y la música improvisada.

Clean Feed Records Playlist

Melómano romántico, y movido por una pasión y una determinación irreductibles tras más de una década trabajando en tiendas de discos, Costa decidió arrancar su aventura discográfica con una misión que, veinte años después, sigue resumiendo la filosofía principal de Clean Feed Records: Los grandes sellos no están grabando nuevos artistas, así que depende de nosotros hacer esa tarea de capturar y documentar una era… El jazz se trata de descubrir nuevos sonidos y autenticidad”. Bucear en el catálogo de Clean Feed Records (cientos de referencias publicadas por el momento) supone sumergirse en un universo tan fascinante como inabarcable, donde el free jazz contemporáneo camina de la mano de la música concreta, la experimentación electrónica, el folklore o las más diversas interpretaciones de lo avant-garde. Música inquieta y escurridiza que huye de formulaciones al uso y se expande en mil direcciones diferentes, siempre mirando al futuro. En palabras del propio Pedro Costa: “Nos gusta grabar nuevos artistas y nuevos sonidos. No me gusta grabar a los viejos haciendo lo mismo de siempre. Grabar viejos estándares de nuevo simplemente no tiene sentido”. 

Alternando desde el principio la publicación de artistas establecidos con una tarea constante de búsqueda de jóvenes talentos de vanguardia, Clean Feed Records supone un puente comunicativo entre Estados Unidos y Europa que establece conexiones entre artistas difíciles de calificar a ambos lados del Atlántico. Desde Estados Unidos, han encontrado su hogar en Clean Feed Records el post-bop de The NU Band (con Roy Campbell y Lou Grassi entre sus filas), los inclasificables universos sonoros de la pianista Angelica Sanchez o la contrabajista Lisa Mezzacappa, el inconformismo multidisciplinar de Rob Mazurek, o nombres imprescindibles de la música libre estadounidense como Tony Malaby, Fred Frith, Charles Gayle, Dennis Gonzalez o Anthony Braxton, entre muchos, muchos otros. Conviviendo e interactuando con esta vertiente norteamericana del sello, nos encontramos con la vanguardia británica del saxofonista Paul Dunmall o el batería Eddie Prévost, los experimentos free jazz del brasileño Ivo Perelman, la conexión Suiza-Nueva York de WHO Trio, la improvisación progresiva del alemán Christian Lillinger, la fusión improbable de americana y música de cámara de los noruegos Ballrogg o el ruidismo abstracto de Godforgottens, desde Suecia, por poner unos pocos ejemplos.

Y Portugal, claro; Clean Feed Records (y su sello filial Shhpuma) son, indiscutiblemente, las más poderosas plataformas de las que dispone la fértil y creativa escena experimental lusa para darse a conocer al mundo. La distancia respecto a centros neurálgicos del jazz como Nueva York, Chicago o Londres permite al sello mantener una vista amplia y desprejuiciada de los terrenos que quieren cubrir con su trabajo: “Estar en Nueva York sería como estar en una cueva. Desde Lisboa podemos ver el mundo”. Este afán de documentación y promoción de la vanguardia de la música portuguesa por parte de Pedro Costa nos ha permitido descubrir y disfrutar de la pianista y bailarina Joana Gama, las aventuras free de Rodrigo Amado, Susana Santos Silva o Sei Miguel, la abstracción paisajística de Maria da Rocha o la elegancia al piano del fallecido Bernardo Sasseti, y no únicamente a través de la publicación de sus discos; Costa compagina su labor como director de Clean Feed Records con la de comisario de numerosos festivales de jazz, desde los portugueses Jazz ao Centro (Coimbra) o Jazz as Quintas (Belem) al Festival de Jazz de Ljubljana.

Tozudo, incansable y todavía imbuido del mismo espíritu innovador e incombustible que le llevó a fundar Clean Feed Records hace ya más de dos décadas, Pedro Costa continúa siendo el motor principal detrás de uno de los sellos más interesantes y sorprendentes al que nos podemos asomar hoy en día, y lo hace además sin dar muestras de agotamiento y sin bajar el nivel del material publicado, algo que debería ser una noticia maravillosa para cualquier persona con oídos inquietos que quiera huir de la música fácil e inocua. Obrigado, Pedro.

Written by Ricky Lavado

Septiembre 25, 2022

Perico Sambeat Atlantis (Karonte, 2022)

Perico Sambeat Atlantis (Karonte, 2022)

Perico Sambeat

Atlantis (Karonte, 2022)

12

SEPTIEMBRE, 2022

Perico Sambeat, saxo alto y flauta/ Fabián Almazán, piano/ Pablo Menares, contrabajo/ Rodrigo Recabarren, batería. Atlantis (Karonte, 2022)

Texto: Enrique Turpin

Foto de cabecera: José Luis Luna Rocafort para Tomajazz

Fotos: Vilma Dobilaité

Quien diga que las leyes del mundo no están regidas por el azar habrá de reordenar su mundo para no imaginar encuentros como los que han hecho posible este Atlantis de Perico Sambeat, que con tan buen tino ha producido él mismo para el sello Karonte, siempre dispuesto a dar cabida a los empeños más heterodoxos e insobornables de la escena española, con ramificaciones allende los mares, que osados son muchos, y no merece desaprovechar oportunidades para darles voz.

 

 

Había una vez un seminario de jazz en Almendralejo que reunió en 2019 un cuarteto formado por el saxo alto y la flauta de Perico Sambeat con un trío compuesto por Fabián Almazán al piano, Pablo Menares al contrabajo y Rodrigo Recabarren en labores de batería. Tres nacionalidades hermanadas por unas sola patria, el jazz. El piano cubanísmo del joven Almazán se unía a la pareja chilena de Recabarren y Menares, éste último presencia insustituible en las formaciones de Melissa Aldana desde los tiempos del Crash Trio (Concord Jazz, 2014). Apunta Jorge García en las ejemplares notas que acompañan como libreto la grabación de Sambeat que Atlantis “puede ser también una referencia al vínculo marítimo que une al saxofonista con el trío rítmico”, y no debe faltarle razón, aunque cabe sospechar para suponer que lo atlántico es más un estado de ánimo que un espacio físico: también hay atlantismos en el Mediterráneo, no en balde tenemos media península bañada por sus aguas, y algo de él se cuela por el estrecho de Gibraltar, por suerte, si no esto sería insufrible.

El mismo año de la presentación en sociedad, el grupo recaló en septiembre en los Estudios Milenia de Valencia, cuna del líder (Godella, Valencia, 1962), y fijaron para la eternidad ocho composiciones de largo aliento (rozan los siete minutos de media) en las que dejan entrever que su arte debiera tener oportunidad de nuevos encuentros. Con excepción de “Lem”, compuesta por Menares, suponemos que como homenaje al escritor polaco de futuros inciertos, y “Forlane”, una relectura de la balada prodecente de Le Tombeau de Couperin de Ravel, con ecos de la versión que Hubert Laws hiciera para su disco Romeo & Juliet (CBS, 1976), el resto de piezas vienen firmadas por Perico Sambeat, más dueño de su arte que nunca.

Cuentan que la atmósfera del disco le vino a Sambeat convocada por un sueño, como ha pasado con otros artistas, desde el “Purple Haze” de Hendrix al “Let It Be” de los Beatles, desde el “Everybreath You Take” de The Police al “I Can’t Get No (Satisfaction)” de los Stones. Esa melodía lleva por título “Somnis” (‘sueños’ en catalán) y deja constancia de su onírico origen, al tiempo que marca el tono de la grabación, con ese aire de ensueño y la seña aflamencada que acompaña a Perico como carga genética de su música (Ahí anda Ademuz o la Flamenco Big Band para corroborar lo evidente). El tema sirve a su vez para presentar al grupo que acompaña al valenciano, una suerte de rítmica de ensueño que potencia lo que de por sí ya ofrece la música del líder: acomodo a las raíces, arrojo por lo indómito, reactualización de vías clásicas y alardes de genio creativo. Aquí lo andalusí, que no lo exclusivo andaluz, se nutre de aires de otras latitudes, pero todo encaja a la perfección gracias al buen ajuste del cuarteto, la formación más querida por Sambeat para desarrollar su arte, aunque el quinteto que montó en Friendship (ACT, 2003) tira de espaldas, por no hablar del trío impagable que forma junto a Javier Colina y Marc Miralta.

El disco avanza con un homenaje al tenor Henderson, en forma de composición homónima. “Joe” contiene trazas hardbopianas y ritmo latino, con un Almazán desbocado con el deje de barroquismo cubano que sigue el rastro de la familia Valdés, sin llegar a lo volcánico. La composición viene de lejos, pero es la primera vez que Sambeat la fija en una grabación. Lo energético se hermana con lo sutil, y sirve para presentar las dotes de Rodrigo Recabarren, que también ha participado en proyectos junto a Javier Vercher, otro valenciano ilustre que en este disco firma además algunas de las fotografías de la carátula (la foto de portada corre a cargo de Maya Sambeat, todo queda en casa).

Aunque el disco rezuma atlanticidad por los cuatro costados, eso no impide que se transgreda la geografía que habita en él y se viaje al Pacífico Sur -homenaje para recordar la tierra mítica de la proceden los habitantes de la Isla de Pascua, como cuentan las crónicas legendarias que hablan de “Hiva”-. En compás ternario, la pieza introduce otro de los instrumentos que Sambeat maneja a la perfección: la flauta. Pocos, excepto Jorge Pardo, pueden seguirle los pasos a su disposición lírica. La composición sigue una estructura circular, dejando espacio para el progreso armónico y se incluyen en ella una percusión de palmas que ahonda en el aire flamenco que jamás abandona el disco. El pianismo de Almazán se torna obsesivo, y por momentos se acerca a un estado de trance por el que deambular a gustos para dejar aflorar esencias que vienen de muy adentro. Tal vez para preparar el camino a “Leviatán”, otro título mítico, en esta ocasión haciendo honores al monstruo marino bíblico del que sólo conocemos la versión masculina par evitar la procreación y así quedar libres del mal infinito que supondría su estirpe. Los ecos de Ornette Coleman son evidentes, así como la mirada Post-Bop, con Almazán guiñando un ojo a los Beatles (cita animosa de “With A Little Help From My Friends”) mientras se congracia con la disonancia free.

“Forlane” sirve de remanso baladístico para atacar la parte final del disco. En claro homenaje a Ravel y Le Tombeau de Couperin, la pieza muestra toda su elegancia y lirismo con unos ejecutantes dueños de su arte, congraciados con una conexión más allá de lo cómplice. Marco Mezquida ha hecho su propia lectura del universo del músico vasco-francés, pero se olvidó de esta hermosa composición. Ser clásico es eso, ser eterno, contar en cada momento algo nuevo desde un lugar que ya nos pertenece a todos. Ahí Ravel gana por goleada. Y Debussy no le va a la zaga, por poner otro ejemplo de creador afín a los tiempos actuales.

Con la idea de finura y tersura surge “Alisios”, un tema que rinde memoria a esos vientos de carácter delicado y amable, de fuerza mesurada, que soplan con regularidad de noreste a suroeste, y conservan una languidez regular que los hace necesarios para cualquier ruta –emocional o física- que se emprenda. Se trata de un medio tiempo en ritmo 12/8 que sirve de preámbulo a la gamberrada hardbopiana de “Rabbitt Dust”, energética y divertida, muy à la Lee Morgan. Arranca de súbito con un ataque a saxo solo que desemboca en un alarde rítmico muy jocoso y animado. La vena lúdica da paso a un último remanso melódico, donde Menares, tras las intervenciones de Sambeat y Almazán, ofrece su solo más melódico de todo el conjunto. 

Pero Atlantis no es únicamente una concatenación de piezas que pudieran servir de excusa para montar un disco en honor a su líder. Con llevar eso por bandera, lo que en verdad muestra este magnífico álbum es que todavía queda espacio para la esperanza cuando cuatro espíritus libres se conjugan para crear al unísono y ofrecer al mundo lo que son en este momento de sus vidas. Han pasado tres años desde que entraron en el estudio. Perico Sambeat acaba de cumplir sesenta años, y uno imagina que las cosas pueden cambiar mucho en tres años. En el caso de este cuarteto al que se le augura larga vida, esas cosas sólo pueden ir a mejor. ¡Salve!

Written by Enrique Turpin

Septiembre 12, 2022

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