Dave Douglas Quartet
CNDM Jazz en el Auditorio
23
Marzo, 2026
Texto: Pedro Andrade
Fotos: © Elvira Megías
CONCERT REVIEW. In&OutJazz Magazine
Jazz en el Auditorio, 2026. Dave Douglas, trompeta / Marta Warelis, piano / Ingebrigt Håker Flaten, contrabajo / Rudy Royston, batería.
La libertad como método: Dave Douglas lleva Four Freedoms al Centro Nacional de Difusión Musical – Auditorio Nacional de Madrid- Jazz en el Auditorio
Hay proyectos que parecen surgir de una intuición estética y otros que nacen de una reflexión más amplia sobre el tiempo que habitamos. Four Freedoms (Greenleaf Music, 2026), el nuevo trabajo del trompetista Dave Douglas, pertenece claramente a esta segunda categoría. El álbum toma como punto de partida la célebre formulación de las “cuatro libertades” proclamadas por Franklin D. Roosevelt en 1941, libertad de expresión, de culto, frente a la miseria y frente al miedo, para trasladar esa idea al terreno del jazz contemporáneo, donde la noción de libertad no es un gesto retórico sino un principio estructural: libertad dentro de la forma, la forma dentro de la libertad.
Douglas concibe el disco como un espacio de interacción abierta entre músicos que comparten una misma sensibilidad hacia la improvisación. A su lado aparecen la pianista Marta Warelis, el contrabajista Nick Dunston y el baterista Joey Baron, un cuarteto que funciona menos como una estructura jerárquica que como un organismo de escucha mutua. Parte del material fue grabado en directo durante Getxo Jazz Festival, y completado al día siguiente sobre el mismo escenario sin público, una decisión que explica la particular mezcla de inmediatez escénica y claridad sonora que atraviesa todo el álbum.
La música se despliega como una sucesión de paisajes cambiantes. Grits abre el recorrido con un impulso rítmico vibrante donde la batería de Baron establece un terreno flexible sobre el que Dunston articula líneas de contrabajo de gran movilidad, mientras la trompeta de Douglas se mueve con una claridad casi narrativa. En Sandhog, dedicada a los trabajadores que excavaron los túneles subterráneos de Nueva York, el cuarteto combina una energía de raíz bluesística con una arquitectura armónica más abstracta, impulsada por las intervenciones angulares del piano de Warelis. El tema que da título al disco se desplaza hacia un territorio más introspectivo y libre: resonancias del piano preparado, contrabajo con arco y una trompeta que parece reflexionar en voz alta sobre cada frase. Otras piezas, como Fire in the Firewood, comienza con un contrabajo profundamente expresivo antes de expandirse en una improvisación colectiva, o My First Rodeo, de carácter más lúdico y cambiante, revelan el modo en que Douglas concibe la composición como una invitación a la conversación musical más que como un guion cerrado. El álbum concluye con Ruminants, una pieza extensa y contemplativa que da amplio espacio a la imaginación pianística de Warelis antes de desembocar en un diálogo colectivo de gran densidad.
Escuchar Four Freedoms conduce inevitablemente a imaginar su proyección en el escenario, y esa transición se materializó recientemente en el concierto ofrecido el 13 de marzo en el Auditorio Nacional de Madrid. Allí el proyecto apareció con una configuración distinta a la del disco: únicamente Dave Douglas y Marta Warelis coincidían con la formación original, mientras que el contrabajo y la batería fueron asumidos por Ingebrigt Håker Flaten y Rudy Royston. El cambio, lejos de alterar el espíritu del repertorio, subrayó el carácter abierto de la música. Håker Flaten aportó un contrabajo de enorme energía física y profundidad expresiva, mientras Royston desplegó una batería de gran elasticidad rítmica, capaz de sostener tanto los pasajes más abstractos como los momentos en los que la música insinuaba un swing latente.
En ese entorno, la trompeta de Douglas se movió con una mezcla de lirismo y lucidez, integrándose en la textura colectiva más que imponiéndose sobre ella. Warelis, por su parte, confirmó su condición de pianista de imaginación inagotable, alternando gestos mínimos, resonancias internas del instrumento y explosiones de energía textural que abrían constantemente nuevos caminos al grupo.
En un momento de la velada, Douglas se dirigió al público madrileño con una observación cargada de ironía. Comentó que, viendo los numerosos conflictos bélicos que atraviesan el mundo, quizá debería plantearse venir a vivir a España, un país reconocido por su profunda vocación de paz. El comentario fue recibido con una mezcla de risas y aplausos, como si esa breve reflexión espontánea prolongara el espíritu humanista que recorre el propio disco.
Al final, tanto en el álbum como en su traducción al escenario, Four Freedoms confirma algo que el jazz ha sabido desde siempre: la libertad no es ausencia de forma, sino una manera más profunda de construirla. En manos de Douglas y sus colaboradores, esa idea se transforma en música viva, abierta y profundamente consciente de su tiempo.