Gabriel Vicéns
Niebla
Review
22
Mayo, 2026
Texto: Pedro Andrade
Fotos: Adrien H. Tillmann
Review from In&OutJazz Magazine. Niebla (2026, Clepsydra Records). Gabriel Vicéns, guitar – Román Filiú, alto saxophone – Vitor Gonçalves, piano – Rick Rosato, bass – E,J.Strickland, drums – Victor Pablo, percussion.
En su quinto álbum, Niebla, Gabriel Vicéns propone una obra que se sitúa en el territorio de la contemplación activa. Más que una secuencia de composiciones, el disco se percibe como una obra plástica en evolución – no en vano el propio Vicéns firma la imagen de portada- una superficie sonora donde cada elemento, nota, silencio y resonancia encuentra su lugar dentro de un equilibrio cuidadosamente construido.
Grabado en Sear Sound (Nueva York) en mayo de 2025 y editado en 2026 por Clepsydra Records, el álbum reúne a un sexteto de gran afinidad musical: Roman Filiú, Vitor Gonçalves, Rick Rosato, E.J. Strickland y Victor Pablo. Aquí, la improvisación no es un espacio de exhibición, sino un lenguaje compartido que se despliega desde la escucha mutua y la sensibilidad colectiva.
El repertorio refleja con claridad las preocupaciones estéticas de Vicéns: la temporalidad, la memoria y la relación entre sonido y silencio. En “Niebla”, segundo corte del disco, la energía del grupo se articula a través de un discurso angular y dinámico, con ecos de Anton Webern en el tratamiento interválico, mientras que “Stray Dogs”, inspirada en el cine de Tsai Ming-liang, introduce un pulso inquieto y una interacción especialmente incisiva.
En contraste, “900-50-80”, inspirada en la obra de Olga Albizu, se desarrolla como un espacio suspendido, cercano a las prácticas de John Cage y Morton Feldman. Aquí, la música se construye desde la paciencia y la atención al detalle, permitiendo que cada sonido respire dentro de un marco abierto. “Vejigante” y “Ramaje” profundizan en la coexistencia de distintos marcos temporales; especialmente en esta última, extensa y ambiciosa, el grupo alcanza momentos de notable cohesión, alternando intensidad improvisadora con zonas de quietud casi meditativa. La presencia de la bomba, la plena y el changüí cubano aporta una raíz cultural rica, filtrada desde una mirada contemporánea.
Las piezas para guitarra sola, “El Fin de la Noche…” y “…y la Lluvia”, enmarcan el álbum con una austeridad que remite tanto al minimalismo como a una sensibilidad cinematográfica cercana a, como el mismo Vicéns señala, Tarkovsky o Antonioni. Funcionan como umbrales: invitan a entrar y salir del universo sonoro del disco desde un estado de atención plena.
Si bien la propuesta de Niebla es coherente y profundamente elaborada, su densidad conceptual puede requerir varias escuchas para desplegarse en toda su amplitud. Algunos pasajes tienden a privilegiar la exploración textural sobre la definición temática, generando una sensación de suspensión más que de desarrollo lineal. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, esta cualidad constituye uno de sus mayores valores.
Es precisamente en la reiteración donde la obra revela sus capas más ricas. Con cada nueva escucha emergen relaciones internas que inicialmente pueden pasar desapercibidas: un motivo rítmico latente en “Vejigante” encuentra eco transformado en “Ramaje”, o los silencios en “900-50-80” dejan de percibirse como interrupciones para revelarse como elementos estructurales. La percepción del tiempo, uno de los ejes del álbum, se vuelve entonces más tangible, casi física.
Este tipo de experiencia dialoga con ciertas corrientes del jazz contemporáneo: en la música de Steve Coleman, la complejidad rítmica exige una escucha prolongada para comprender la superposición de patrones, mientras que en Vijay Iyer la repetición y la micro variación construyen profundidad con el paso del tiempo. Vicéns se sitúa en esa línea: no busca la inmediatez, sino la sedimentación del sentido.
Así, lo que en una primera escucha puede percibirse como distancia termina convirtiéndose en un espacio de descubrimiento. La recompensa no reside en lo memorable en términos convencionales, sino en la conciencia del detalle: la respiración del grupo, la tensión entre lo escrito y lo improvisado, el peso expresivo del silencio.
En ese sentido, Niebla es un disco que se revela plenamente en la experiencia de escucha atenta. Un trabajo de gran coherencia artística que consolida a Vicéns como una voz singular dentro del jazz contemporáneo.