21º Portalegre International Jazz Festival, Portugal 2026
30ª Portalegre
International Jazz Festival
En su 21ª edición, Portalegre JazzFest, Festival Internacional de Jazz y Música Improvisada de Portalegre, es uno de los encuentros de referencia del jazz en Portugal. El festival mantiene una línea artística centrada en la vanguardia, bajo la dirección de Pedro Costa, fundador del sello Clean Feed Records, uno de los catálogos más prestigiosos del jazz y la música improvisada a nivel internacional. Portalegre, situada en la región portuguesa del Alto Alentejo y a apenas treinta minutos de la frontera con España, conserva un centro histórico de calles adoquinadas, antiguas murallas y un castillo que domina la ciudad con una tradición artesanal ligada a la producción de tapices. Un entorno de valor histórico y natural que acoge una programación dedicada al jazz y a las músicas improvisadas. La guitarra ocupa el centro de la escena en los conciertos inaugurales de cada jornada, dentro del ciclo de guitarra americana. El Museo del Tapiz Guy Fino acoge tres conciertos en formato solista.
El primer día comenzó con Kelby Clark, en formato solo de banjo, con su instrumento de cinco cuerdas. Compositor, improvisador y multi instrumentista nacido en el sur de Georgia y residente en Los Ángeles. Clark parte de la tradición del folk y del banjo del sur de Estados Unidos, incorporando elementos melódicos de la música tradicional india, la improvisación libre y la música experimental, en un trabajo centrado en el timbre y la resonancia. Todo ello como punto de partida para explorar las posibilidades sonoras del instrumento. Su discurso es increíblemente fluido, transformando el material melódico a partir de sonidos sostenidos como base de la improvisación.
El segundo día del ciclo de guitarra americana estuvo a cargo de Hein Westgaard, en formato de guitarra folk solista. Guitarrista, compositor e improvisador noruego afincado en Copenhague, Westgaard presentó un set de composiciones propias arraigadas en la tradición de la guitarra acústica folk, referencias de blues de los años 50 y 60, y de una delicada técnica del fingerpicking, que le permite desarrollar líneas melódicas, bajos y armonías. Su lenguaje parte del songwriting americano para construir piezas de melodías claras, con un fraseo delicado y un pulso relajado con momentos de improvisación. Con una escritura de carácter narrativo, alternó baladas con piezas de mayor impulso rítmico.
El tercer y último concierto del ciclo de guitarra americana estuvo a cargo de Emily Robb, en formato de guitarra eléctrica solista. Guitarrista e improvisadora muy interesante afincada en Filadelfia, Robb desarrolla un lenguaje visceral basado en la experimentación y en la exploración del sonido, en el que pequeñas células melódicas evolucionan mediante variaciones, repeticiones y procesos de deconstrucción hasta desembocar en densas texturas de noise. Su trabajo parte de las raíces de rock y de la improvisación libre. A lo largo del set recurrió a técnicas extendidas, con un sistema de pedales de efectos, el empleo del finger slide metálico para rasgar las cuerdas, el uso del arco, y el feedback, sonido generado por la interacción entre la guitarra amplificada y el amplificador para hacer rebotar el sonido, como elementos estructurales del discurso. El set fue una construcción sonora de creciente intensidad, con un enfoque de saturar el sonido, donde la repetición, el timbre y la resonancia desplazan a la melodía hacia la textura y el sonido en estado puro.
También pudimos asistir a un concierto espontaneo surgido en el momento entre Kelby Clark y Hein Westgaard. Improvisación pura y dura surgida en el momento, vanguardia, técnicas extendidas y el lujo de la creación espontánea en el Claustro del Convento.
La programación del escenario principal, en el Gran Auditorio del CAE de Portalegre, reunió tres proyectos protagonizados por músicos portugueses. El primer concierto estuvo protagonizado por dos referentes de la improvisación actual, la vocalista e improvisadora portuguesa Sara Serpa, asentada en la escena neoyorquina, y el pianista, compositor e improvisador estadounidense Matt Mitchell. El dúo mantiene un grado de compenetración y de escucha excepcional, construyendo un diálogo sólido, lírico y profundamente creativo. Dos artistas situados entre la música de cámara, la creación contemporánea, la experimentación y, por supuesto, la música improvisada. Las composiciones, firmadas por ambos y recogidas en el álbum End of Something, funcionan como estructuras abiertas y flexibles sobre las que desarrollan la improvisación. La escritura parte de pequeñas células melódicas, compuestas sobre un compás, que se repiten, se desarrollan y evolucionan, permitiendo que el discurso avance y se transforme. La música avanza lentamente, con una gran riqueza tímbrica y una escritura llena de matices. Sara Serpa tiene una increíble capacidad de improvisación vocal y un control absoluto de la voz. Improvisa sin palabras con elegancia, sofisticación y sutileza, con un estilo único y diferente. Frente a ella, Matt Mitchell que desarrolla registros minimalistas, precisos, y en transformación. Un proyecto intimista y minimalista, con referencias a Olivier Messiaen y a las escritoras Sonia Sanchez y Virginia Woolf.
El segundo día fue el turno del Lisbon Jazz Sextet, una formación integrada por all stars, todas ellas figuras relevantes y consagradas del jazz portugués, representantes de la historia del jazz en Portugal. Mário Laginha al piano, Mário Barreiros a la batería, Tomás Pimentel, trompeta y Edgar Caramelo al saxofón. El grupo, que reúne distintas generaciones de músicos, incorporadas tras la renovación de la banda con el saxofonista Ricardo Toscano y el contrabajista Francisco Brito, revisita cuarenta años de composiciones. Con un enfoque tradicional y un sonido cercano al de una big band, el sexteto demostró una gran solidez y contundencia en las piezas. El concierto se abrió con una composición de Mário Laginha y fue alternando intensos y fluidos solos de cada uno de los integrantes.
El último concierto en el escenario principal en el CAEP estuvo a cargo de Matriz_Motriz, proyecto del guitarrista y compositor Mané Fernandes, junto al gran pianista João Grilo y tres voces Mariana Dionísio, Vera Morais, y Sofia Sá. Representantes de una nueva generación de músicos portugueses, presentan una propuesta donde la voz es el eje de todo el discurso sonoro. Sin sección rítmica tradicional, las voces asumen la función percusiva y rítmica, mientras la guitarra aporta el centro textural y el piano refuerza el pulso con un tratamiento marcadamente percutivo. La escritura se construye a partir de pequeños bloques musicales que aparecen, se interrumpen y se transforman sin buscar una resolución. Las voces afinadas y tratadas como un único instrumento alternan capas tímbricas, sonidos guturales, creando una continua amalgama de sonidos. La música avanza entre atmósferas oníricas y cinematográficas, punteos largos y graves de la guitarra, con acentos cercanos al rock y variaciones al piano que desembocan en sonoridades rotas. Un proyecto centrado en el sonido, el timbre y la exploración de nuevas formas de construcción musical.
El escenario del Claustro del Convento de Santa Clara acogió los tres conciertos más alternativos del festival, con el foco puesto en la escena de Bergen (Noruega), uno de los principales centros del jazz creativo escandinavo en la última década. Los tres proyectos estuvieron liderados por el saxofonista Aksel Røed, protagonista de las actuaciones nocturnas. La primera de ellas corrió a cargo de Red Quartet.
El primer concierto del Claustro de Santa Clara reunió al Aksel Røed Quartet, formación liderada por el saxofonista noruego junto a Lyder Røed a la trompeta, Ola Høyer al contrabajo y Tore Ljøkelsøy a la batería. El cuarteto presentó composiciones originales con referencias al jazz de los años sesenta. Registrado en su álbum debut, titulado Red Nose Hymn. La música se sostuvo sobre un fuerte pulso compartido y una interacción constante entre los cuatro músicos. Diálogos fluidos entre saxo tenor y trompeta, mientras contrabajo y batería construyeron una base rítmica flexible, alternando momentos de swing, aceleraciones y desaceleraciones que hacían oscilar el tempo como una ola. Improvisaciones de gran intensidad y ecos de blues.
El segundo concierto del Claustro de Santa Clara reunió al dúo Duplexities, formado por el saxofonista Aksel Røed y el baterista Kåre Opheim, uno de los músicos más singulares de la escena noruega por un lenguaje que integra la tradición folk nórdica, el heavy rock y la improvisación libre. El diálogo entre saxo tenor y batería se construye a partir de pequeñas estructuras rítmicas que se repiten, evolucionan y se transforman de manera continua. El saxo desarrolla un fraseo de gran intensidad expresiva, alternando registros extremos, notas largas, inflexiones cercanas al blues y un timbre áspero que oscila entre el lirismo y la ruptura. Frente a él, la batería responde con un trabajo de gran riqueza tímbrica, combinando patrones minimalistas, variaciones constantes y una amplia paleta de recursos percusivos. La repetición de células rítmicas genera una tensión casi hipnótica, mientras aceleraciones, cambios de densidad y una escucha permanente mantienen el discurso en continuo movimiento.
El cierre del ciclo dedicado a la escena de Bergen corrió a cargo del Aksel Røed Trio, junto a Magne Thormodsæter al contrabajo y Tore Ljøkelsøy a la batería. Sin introducciones ni estructuras prefijadas, el trío entró de lleno en la improvisación colectiva, construyendo el discurso en tiempo real a partir de la escucha y la interacción entre los tres músicos. La propuesta priorizó el desarrollo conjunto, la intuición, la fluidez y la respuesta inmediata entre los instrumentos. Las melodías aparecen y desaparecen con libertad, alternando momentos de pulso compartido con densas improvisaciones colectivas donde los tres músicos construyen una única masa sonora. Uno de sus momentos de mayor intensidad fue una composición de Pharoah Sanders, abordada como punto de partida para desarrollar un discurso de crecimiento continuo, improvisación abierta y la búsqueda del trío de nuevas direcciones sonoras.