Myra Melford Quintet
CNDM Jazz en el Auditorio
Sure Grand Out
Review
22
October, 2026
By: Pedro Andrade
Photo: Juan Fran Ese
Jazz en el Auditorio, CNDM (14 octubre 2026). Sure Grand Out, Myra Melford, piano, Mary Halvorson, guitarra, Ingrid Laubrock, saxos tenor y soprano, Tomeka Reid, violonchelo, Lesley Mok, batería.
En Sure Grand Out, Myra Melford reúne a Mary Halvorson, Ingrid Laubrock, Tomeka Reid y Lesley Mok en un quinteto que combina composición e improvisación con una notable variedad tímbrica y rítmica. Inspirada por el universo de Cy Twombly, la pianista desarrolla una música basada en el gesto, el contraste y la transformación de pequeñas ideas. El resultado es un álbum exigente, pero abierto, en el que la complejidad nunca excluye el juego.
La fuerza del grupo reside en la personalidad de sus cinco integrantes. La guitarra de Halvorson, los saxofones de Laubrock, el violonchelo de Reid, la batería de Mok y el piano de Melford mantienen un diálogo constante, sin establecer jerarquías fijas. Los motivos se interrumpen, reaparecen y cambian de dirección, mientras la improvisación se desarrolla dentro de una estructura cuidadosamente construida. Más que sumar intervenciones individuales, el quinteto trabaja sobre la escucha y la reacción mutua.
La relación con Twombly se percibe en la atención al gesto y a la energía de cada frase, pero la música no pretende traducir la pintura a sonidos. Melford utiliza esa afinidad como punto de partida para explorar cómo una idea sencilla puede adquirir nuevos significados al pasar de un instrumento a otro.
Esta búsqueda enlaza con una trayectoria marcada por el encuentro entre composición, blues, abstracción e improvisación colectiva. Tras Splash (Intakt, 2025), grabado con Michael Formanek y Ches Smith, Melford amplía aquí su campo de acción. Según explicó en una entrevista con The Free Jazz Collective, algunas piezas surgieron en el contexto de SOX 2, el trío que comparte con Laubrock y Mok, antes de adaptarse al quinteto. La escritura se apoya en unidades breves y recursos contrapuntísticos que permiten combinar distintas voces sin perder cohesión.
La pieza titular establece el tono del álbum mediante un motivo irregular que sirve de base para sucesivos desplazamientos. El piano de Melford propone ideas, altera los acentos y deja espacio a sus compañeras. Halvorson aporta una guitarra incisiva, mientras Laubrock combina tensión y flexibilidad en un fraseo que evita las resoluciones previsibles. Reid amplía la paleta tímbrica y Mok sostiene el movimiento sin imponer un pulso rígido.
En A Good Rain, la melodía gana protagonismo, aunque permanece abierta a cambios de perspectiva. Load Cell y Chalk desarrollan otras posibilidades del lenguaje del grupo, mientras Flowers Come Fast introduce una mayor sensación de espacio. Los interludios, lejos de funcionar como simples pausas, muestran que una formación de cinco músicas también puede generar intensidad mediante la reducción. Un diálogo entre dos instrumentos o una intervención aislada bastan para mantener activa la escucha.
Transcription Factor destaca por la forma en que sus motivos circulan y se transforman, hasta convertir la composición en un proceso colectivo. En el cierre, Summer Madness aporta una energía más lúdica. La interacción entre Halvorson y Laubrock se despliega sobre la base compartida por piano, violonchelo y batería, aligerando el discurso sin perder su carácter exploratorio.
Escuchar el proyecto en directo el pasado 14 de octubre en el Auditorio de Madrid (CNDM) permitió apreciar hasta qué punto la música depende de la atención mutua. La partitura, muy presente durante todo el concierto, establece un marco, pero son las decisiones tomadas en tiempo real las que mantienen viva la interpretación. Esa tensión entre control y espontaneidad constituye uno de los principales atractivos del álbum.
Publicado por RogueArt, Sure Grand Out continúa la línea de For the Love of Fire and Water (2022) y Hear the Light Singing (2023), trabajos anteriores vinculados a la investigación de Melford sobre Twombly. A diferencia de aquellas propuestas, el nuevo disco se organiza en piezas independientes, con distintos grados de densidad y apertura.
Melford demuestra aquí que la vanguardia no necesita confundirse con la dificultad ni renunciar a la comunicación. Aunque algunos pasajes reclaman varias escuchas, el quinteto mantiene el discurso en movimiento y evita que la complejidad se convierta en un fin en sí mismo.





