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Interview with Luca Kézdy, JazzMadrid21

Interview with Luca Kézdy, JazzMadrid21

Interview with Luca Kézdy
JazzMadrid21

FESTIVAL INTERNACIONAL DE JAZZ DE MADRID

01

DICIEMBRE, 2021

Luca Kézdy no es una violinista al uso, es una artista peculiar con carácter y gran personalidad, multifacética y con una visión única. Su sensibilidad y escucha atenta se manifiesta en un directo potente y en una adaptabilidad a diversas situaciones, músicos y estilos diferentes. En su paso por Madrid, previo a su participación como artista invitada en una serie de conciertos ofrecidos por Carita Boronska Trío en el Café Central, tuvimos el placer de hablar con ella y entender más sobre su mundo interno, artístico, su pasado y sus motivaciones. A su vez, Carita Boronska nos acompañó en la entrevista y organizó un bonito concierto junto a Nantha Kumar, tablista de música karnática del sur de la India y Sean Clapis, guitarrista americano de jazz. También contaron con la participación del bajista José Ramón Abella en algunos temas, en una propuesta divergente, llena de matices y colores de múltiples lugares del globo.

Kézdy Luca – A szeretet próbája – The Proof of Love

In & Out JAZZ – Es bueno tener una personalidad como la tuya aquí en Madrid, cuentas con una manera de hacer música muy personal y libre, parece que no perteneces a ningún género musical en concreto, pero te adaptas a cualquier músico y situación musical. ¿Cómo ha sido tu relación con la música y tu educación para llegar a este lugar?

Luca Kézdy – Estudié violín clásico a una edad temprana, más tarde tuve un interés muy grande por el jazz, sobre todo por la improvisación, que siempre ha formado parte de mí. Sentía la necesidad de seguir mi gusto y mi curiosidad, deseaba ser mejor en mi instrumento, y este afán exploratorio hizo que desde muy pronto en la Universidad tuviera un trío acústico, formado por guitarra, darbuka y violín, en él escribía mi propia música. Fue entonces cuando estudié jazz con un profesor de violín y uno de piano simultáneamente y toqué con distintas bandas, siempre con una mentalidad abierta para tocar con cualquiera en cualquier estilo.  Encuentro situaciones excitantes en cualquier género musical. 

¿Cómo es tu relación con el violín y con la música a día de hoy?

Luca Kézdy – El violín es exactamente como yo. Este que sostengo entre mis brazos vino a mí a los 12 años y lo conozco como la palma de mi mano. Mi relación con la música es, como para cada músico, muy cercana. Cuando toco música me siento en casa. Por ejemplo y como curiosidad, fui capaz de solfear música mucho antes de poder escribir. Siempre he estado rodeada de música debido a que mi madre es pianista de música clásica y cultivó en mí una buena relación musical, así que podría decirse que la música para mí es como mi lengua materna. Considero que la música es una conversación, lo que prima es la comunicación entre los músicos, escuchar a quien tienes enfrente de forma directa y ofrecer una buena respuesta.

¿De dónde surgió la idea de realizar este concierto?

Carita Boronska – Hace dos semanas tuvimos el placer de participar en la Womex feria de Oporto, organizada por Babel Arts, compañía para la que ambas trabajamos. Al finalizar uno de los eventos en Womex hubo una jam session en la que nos unimos y disfrutamos de la conexión que tuvimos en el escenario Fue entonces cuando le pregunté a Luca si le gustaría venir de invitada a uno de mis conciertos. La verdad es que no creí que fuera algo que fuera a suceder tan pronto. Estoy muy contenta y agradecida de que esté hoy aquí con nosotros.

Luca Kézdy – Sí desde luego, nuestro sello llama Babel Arts y tiene una serie de eventos que se llama Babel Nights, organizan jam sesssions no solo en Budapest sino en numerosas ciudades de Europa, como por ejemplo Amsterdam, Vienna, Barcelona…Disponen de una amplia red internacional, es un sello al que le interesa sobre todo World Music y Jazz. En la afterparty de Womex fue donde nos conocimos, una afterparty hecha para construir relaciones, que realmente funcionó para encontrar a Carita.

Has tocado en muchos tipos de formaciones musicales, a solo, a dúo, en grandes formaciones… ¿En qué formación te encuentras más cómoda, tienes alguna preferencia? 

Luca Kézdy – Mi formación favorita es el dúo, en él puedes tener una conversación con una persona, centrar tu atención y escucha exclusivamente en ella. Personalmente disfruto mucho de este tipo de interacción. 

A su vez, Santa Diver es tu banda principal, y se trata de un trío, ¿nos puedes hablar un poco de ella?

Sí, Santa Diver se trata de mi banda principal y es un trío, (risas) como un dúo, pero con un batería. Es muy estable la forma de trío, la empecé en el 2006 con Dávid Szesztay, contrabajista. Para mí, fue un reto y un gran experimento tocar música de ese modo. Al principio tocamos en la escena underground pero tras el segundo álbum encontramos lugares inesperados y fabulosos donde exponer nuestra música. Dávid Szegö, batería de Santa Diver se unió en el 2015. Dávid es muy energético y tiene una manera de tocar muy característica, completando el trío de manera excepcional. Actualmente contamos con cuatro álbumes, todos ellos con la discográfica Babel Arts, así que nuestra relación es muy antigua. Nuestro último álbum, que acaba de salir, se llama Blue Horizon.

¿Cómo llegaste a usar FX y cuál es la influencia que ha tenido en ti la libre improvisación?

Luca Kézdy – La improvisación para mí es el mejor juego que conozco, es muy divertido y si puedo hacerlo con otra gente es incluso más aún. Improvisar para mí es muy fácil, no tengo que pensar, solo dejo que la música fluya dentro de mí.
 

Debido a la naturaleza simple de nuestro trío, me pareció fundamental enriquecer el trío con un abanico de colores mayor a través del uso de FX y a su vez también quería acompañar, no solo hacer solos, es decir, no tener que cumplir el rol típico del violín, sino salir de esos parámetros y encontrar diferentes opciones, formar parte de la banda desde diferentes ángulos, detrás de la banda, acompañando armónicamente, etc. Los nuevos sonidos son muy inspiradores para mí, me abren el espectro a buenas y nuevas ideas.  Por ejemplo, uso un PitchShifter con el que toco armonías, un Delay para crear notas largas y crear capas de sonoridades, distorsión a través de mi pedal Overdrive, con el que tocando el violín y haciendo pizzicatos, éste se vuelve una guitarra… Sin lugar a dudas en el trío el sonido es más excitante gracias a estos efectos, y desde luego el público ha sido el primero en valorar y agradecer el uso de FX.

El violín es un instrumento que carga bajo su espalda con una larga trayectoria histórica, una tradición y un repertorio amplio y un gran abanico de intérpretes. ¿Tienes alguna influencia violinística?

Luca Kézdy – Mi primera experiencia grande con el violín fue Stéphane Grappelli, me parece que es difícil oírlo en mi manera de tocar, pero para mí Grappelli fue una experiencia reveladora. El segundo sería Zoltan Lantos, un violinista húngaro que estudió música karnática en India durante 10 años, conoce la tradición karnática a la perfección y la mezcla de una manera muy especial. Otro ejemplo de influencia en mí sería Jean-Luc Ponty

¿Qué proyectos vienen a continuación?

Luca Kézdy – Ahora estamos girando con nuestro álbum Blue Horizon, hemos tocado en diversas localizaciones y festivales de Europa y este diciembre tocaremos en Barcelona en Jamboree.

Está planeado para febrero hacer un tour en España, estamos cerrando ahora mismo las fechas. Actualmente estoy componiendo nueva música, el material del próximo álbum ya está concluido y a pesar de que podríamos grabarlo ya mismo lo haremos más adelante porque ahora estamos promocionando Blue Horizon.

¿Con qué tipo de músico te gusta tocar?, ¿cuáles captan tu atención?

Luca Kézdy – Lo más importante es contar con una escucha atenta y escucharse el uno al otro. Yo no prefiero ningún estilo en concreto, para mí lo más importante es escuchar y conversar. De eso se trata la música. Sin esa atención plena solo somos producción y todos podemos hacerlo y reproducirlo, pero la atención y la escucha es donde radica el buen arte.

Desde el proceso de composición de tu música, ¿tus influencias van más allá de parajes musicales?

Luca Kézdy – Si la naturaleza es arte esta es mi fuente principal de inspiración. Me gusta correr en el bosque, hacer fotos, tengo exposiciones de mis fotos… Cuando nos azoró el covid no había conciertos, y empecé a escribir mucha música con mi piano, pero más adelante comencé a pintar y este evento fue revelador e inspirador. Voy a ofrecer en el Palace of Arts en Budapest en el 2023 una exhibición dónde tocaré música sobre Béla Bartók. El objetivo es trabajar con su música, hacer adaptaciones y pinturas sobre ellas y exponerlas en conjunto.

Ayer ya tocasteis el primer concierto aquí en Madrid, ¿cómo fue la experiencia?

Carita Boronska – Fue fantástico, disfrutamos mucho de esta combinación de músicos, desde hace unos 15 años vengo realizando este proyecto con Nantha Kumar, fantástico tocador de tabla, oriundo de Bangladesh, con quien grabamos un álbum de chillout basado en música para cine. Fue un proyecto de gran envergadura para el que contamos con más de treinta músicos involucrados, participaron muchas cuerdas. Siempre he compuesto música para violines, sobre todo música para cine, pero no para mi música y ha sido genial. Me alegro de que se haya consagrado en el concierto de hoy. Además, Luca, no es solo una violinista, tiene una personalidad como músico, artista, se adapta de manera maravillosa, y la conexión que hemos creado era de los más agradable.

Luca Kézdy – Lo disfruté mucho, al principio, estaba algo nerviosa porque tuvimos poco tiempo para ensayar, pero fue muy buena la adaptación, los músicos son fantásticos, y la música me ha encantado. Además, es genial trabajar con una mujer artista, de la talla de Carita Boronska y más aún dentro de la escena jazzística, teniendo en cuenta que especialmente en este género, las mujeres participan en el jazz casi siempre siendo cantantes. Siempre que encuentro una mujer que toca un instrumento la experiencia ha sido buena. Me encanta poder tocar música en esta ocasión con una mujer tan talentosa.

 

Carita Boronska – Nunca me sentí como una cantante, siento que estoy expresando música y estoy usando mi voz, pero uso mi voz como un instrumento. 

¿Tenéis pensado seguir colaborando en el futuro?

Carita Boronska – Tenemos que organizarnos todavía, nos estamos conociendo, pero espero que podamos hacer más cosas juntas.

Luca Kézdy – En caso de que Carita esté en febrero en Madrid me gustaría que colaborásemos juntas.

Siempre nos gusta contar con la presencia de un invitado en nuestro trío. Tocamos con Stefano di Battista.

En 2016 tocaste un concierto a dúo con el aclamado saxofonista Chris Potter en Nueva York, ¿cómo fue la experiencia?

Luca Kézdy – A través del jefe del Instituto Húngaro, quién me ofreció la posibilidad de organizar este concierto, tuve la oportunidad casi surrealista de tocar con Chris Potter en Nueva York, la verdad es que fue fantástico, y lo invitamos a ser invitado en Budapest con mi trío para realizar un concierto en la Academia Liszt, donde cuentan con un gran hall de conciertos, lamentablemente, tras aceptar la invitación y con todas las entradas ya vendidas para este gran evento, la noche anterior al concierto Chris tocaba en Italia dónde había una manifestación en el aeropuerto que lo retuvo y no pudo llegar para la fecha acordada…Fue una verdadera pena, pero tocaremos en el futuro en otra localización.

Escrito por Manuel Borraz Monasterio

01 de Diciembre de 2021

Román Filiú & Cuarteto Assai, JazzMadrid21

Román Filiú & Cuarteto Assai, JazzMadrid21

Román Filiú & Cuarteto Assai
JazzMadrid21

FESTIVAL INTERNACIONAL DE JAZZ DE MADRID

29

NOVIEMBRE, 2021

Román Filiú, saxos/ Reynaldo Maceo, primer violín/ Gladys Silot, segundo violín/ José Martínez, viola/ Stamen Nikolov, violonchelo

Texto:

Begoña Villalobos

Fotos:

Pepe Ainsua

 

Con una instrumentación no habitual (cuarteto de cuerdas y saxo), un foco en la tradición afrocubana y un sonido de jazz contemporáneo, el reconocido saxofonista cubano Román Filiú O´Reilly presentó Suite Oriental junto al Cuarteto Assai en el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque

 

 

Pensar en un concepto para escribir una suite tiene la dificultad implícita de localizar el balance adecuado para que el resultado sea una pieza final coherente y con sentido de unidad. La intención del autor fue escribir una suite para un cuarteto de jazz aplicado a cuerdas. El concepto no es reforzar la sección rítmica, sino hacer que la sección de cuerdas funcione como un instrumento más.

El proyecto supone un desafío, mayor todavía si existe la libertad creativa para escribirlo. El criterio elegido por el autor fue el de componer música original acerca de Santiago de Cuba. Román Filiú, centrado en el ámbito de la improvisación, con una trayectoria ubicada en la vanguardia, ha conducido la esencia de los géneros musicales santiagueros (como el son y el bolero) de raíces africanas y españolas, hacia un lenguaje contemporáneo; ahora bien, la dificultad radica en establecer los elementos unificadores, entre las pequeñas piezas e interludios que hacen de denominador común y proporcionan una estructura compacta a la suite.

Suite Oriental, así se llama el proyecto de doce piezas originales escritas para saxofón y para el cuarteto de cuerdas de música de cámara español Assai, fundado en 1995.

Además de lograr un sonido elegante con arriesgados arreglos musicales y una gran amplitud de sonoridades y texturas, Román Filiú y el cuarteto Assai mantienen de manera orgánica la esencia de los géneros que representan la música en Santiago de Cuba, si bien, ampliada magistralmente con elementos de jazz contemporáneos de la escena de Nueva York (con referencias de músicos, como Henry Threadgill o Steve Coleman), con los que Filiú ha trabajado.

El repertorio, inspirado en influencias afrocubanas desde un enfoque no tradicional, es variado. Géneros que tienen un lenguaje común, con los que Reynaldo Maceo (primer violín) y Román Filiú se sienten identificados. Escuchamos música de son, montuno cubano, música clásica, balada, tumba francesa tocada con flauta y expresión coral, músicas bailables de las orquestas con las que Filiú tocó en Cuba además del arreglo del bolero La Gloria Eres Tú del autor cubano José Antonio Méndez. Todo ello extrapolado a un lenguaje de jazz contemporáneo.

“Este proyecto forma parte de lo que yo soy, no quería tocar con una sección rítmica, quería probar algo diferente. Ha sido una experiencia muy enriquecedora”, comenta Román Filiú. 

Se aprecia un predominio de los dos violines, el primer violín a cargo del prestigioso Reynaldo Maceo, formado en el Conservatorio de Moscú y director del cuarteto, con el que Román Filiú ha crecido y compartido gran parte de su vida. Destaca también la violinista Gladys Silot. El cuarteto está formado, además, por José Martínez a la viola y Stamen Nikolov, al violonchelo.

 Hace tiempo que compuse una pieza para un cuarteto de cuerdas y es ahora cuando he visto el momento de escribir el proyecto con la oportunidad de tocar con una formación de esta magnitud”, cuenta Filiú.

El resultado es una pieza de música contemporánea de compases asimétricos, magistralmente interpretada por el cuarteto Assai, y el fraseo impecable de Filiú, recreando un ambiente que oscila entre lo onírico y lo rítmico orquestal.

El proyecto será posiblemente grabado en 2022 con el sello de Filiú, Suona Records (recién formado, junto a Jacobo Rivero y Antonio Trillo), que debuta con la publicación del disco, Inkalimeva, a dúo con Román Filiú e Iván Melón Lewis.

Escrito por Begoña Villalobos

29 de noviembre de 2021

Noah Preminger & Kim Cass  _Thunda_ Dry Bridge Records

Noah Preminger & Kim Cass _Thunda_ Dry Bridge Records

Noah Preminger & Kim Cass

_Thunda_ Dry Bridge Records

19

NOVIEMBRE, 2021

Noah Preminger, saxophonist / Kim Cass, bass. 

2021, Dry Bridge Records

 

Texto: Pepo Márquez 

Fotos: Antonio Porcar Cano 

Duos are always something else. We have plenty of examples, not only in Jazz, but in other styles. Duos’ records are built not only with what there is, but also with what is not there or what could have been. They are both reality and illusion, certainty and desire, possibilities and limitations. And that’s why the listener plays a key role in duos’ records: because there’s a lot of space for interpretation. It’s not only what you listen to, but also how you fill that space. In that sense, duos’ albums can be a little tiring for the listener but Thunda is not the case. In fact, it’s quite the opposite: Thunda is a journey of speed, melody, textures and improvisation, with moments where Preminger and Cass reach excellence.

Chron · Noah Preminger · Kim Cass

Thundah (Dry Bridge Records is the result of months of communication between the two long time friends and fellow musicians. When the COVID-19 pandemic led to cancellation of every tour and every recording plan for all, a lot of artists turned to technology as a safe outlet for creating and recording music. With empty schedules ahead, creative minds do what they know best and between July 11th and December 20th of 2020, saxophonist and bass player exchanged hours of improvised material with the intention of shaping it into something they can call an album. They both met in 2004 in their college days but didn’t start working together until Cass moved to New York City. Since then, the two have worked together in countless performances and collaborations, including more than half a dozen of Preminger’s records. Thunda is proof of how much they know each other.

Despite the exceptional conditions (Preminger’s said in an interview: “This is the first recording I’ve made remotely and entirely at home and it’s also the first time I play and layer multiple instruments, all entirely improvised”), the invisible connection between Noah and Kim travels through wireless impulses and encoded ones and zeros to flourish as something beautifully honest, relevant and revealing.

In 31 minutes, Preminger and Cass display all the virtues they are known for in the contemporary jazz scene: solid technique, furious velocity, sixth sense for melody and, most of all, vision. One couldn’t imagine the editing work this album needed, especially when there’s no physical connection between the musicians. The high speed unison in Tradr Hoez challenges the listener and draws a smile in the face: if they can do that on their own, what could they do together? That idea also leads to a bigger one: the first reason for music to exist is to make us less alone. Thunda was the tool these two brilliant musicians had to feel less alone, to be there for each other in some way. And it sounds exactly like that.

As stated, each track begins with an improvised idea. “We’re really pushing each other to come up with new, challenging ways to elevate the music to different places: harmonically, rhythmically, texturally and most importantly, compositionally”, said Preminger. “Part of what makes creating the music for Thunda so thrilling and adventurous is that there are no predetermined forms, improvisational sections, rhythmic concepts or sets of chord changes. Each song is constructed linearly while taking into account the mood and textures until we’ve decided that it’s done”.

On many more records than desirable, this freedom ends up in boredom: the musicians only play for their own pleasure, destroying the inner dialogue or, even worse, turning their backs to the audience. When that happens, there’s no difference between virtuosity and masturbation. But in jazz, like in sex, everybody loves to be a part of the action. Thankfully, it’s not the case of Thunda. Well done, sirs.

Escrito por Pepo Márquez

19 de Noviembre de 2021

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