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Greg Osby Minimalism (Inner Circle Music, 2023)

Greg Osby Minimalism (Inner Circle Music, 2023)

Greg Osby
Minimalism (Inner Circle Music, 2023)

26

Febrero, 2024

Greg Osby, Minimalism (Inner Circle Music, 2023). Greg Osby, saxos, composiciones/ Tal Cohen, piano/ Joao Barradas, acordeón/ Nimrod Speaks, bajo/ Adam Arruda, batería/ Viktorija Pilatovic y Alessandra Diodati, voces

Texto: Enrique Turpin

EL DESAFÍO DE LA INCERTIDUMBRE

Me había propuesto parapetarme y rescatar toda la discografía de Greg Osby (Saint Louis, Missouri, 1960) a lo largo de los años para tratar de razonar las excelencias del último de sus trabajos, desde aquellos lejanos y seminales volúmenes editados por la no menos imaginativa y adelantada discográfica JMT (allá por los años ochenta, luego reeditados con esmero por Winter & Winter), pasando por el desembarco en la major Blue Note en 1990 (los años dorados), hasta llegar a las producciones de Inner Circle Music, a partir de 2008 y la entrega de Nine Levels. El paso de los días ha conseguido poner las cosas en su sitio y obliga a fijar el empeño de Osby y los suyos sin necesidad de tanto aparato y tanto parapeto justificativo. Que Greg Osby es grande ya lo sabíamos desde hace décadas; que además su apuesta artística es de un tamaño que ronda lo clásico como concepto (esas músicas que siempre tienen algo que decir con el paso de los años) tampoco viene de nuevo; que, al fin, haya conseguido una independencia con la que llevar a cabo cualquiera de sus propuestas es lo que hoy merece considerarse. Ya son legión quienes se han aventurado a emprender aventuras ajenas a los tentáculos de las grandes corporaciones del entretenimiento, en un intento por mantener la autonomía y el control de sus trabajos sin más interferencias que el diálogo con la tradición y el encuentro con los maestros que les sirven de guías, como si hubiesen entendido que aquí lo que importa es el dibujo del alma, no el marco que lo sostiene. Véase a este respecto las empresas levantadas por Jason Moran, Ben Allison o el avezado John Zorn, entre tantos, todos ellos observantes de las nuevas formas de afrontar el reto de sobrevivir en tiempos revueltos.

Lejos quedan los días de la vinculación de Greg Osby con el colectivo M-Base (‘Macro-Basic Array of Structured Extemporizations’, ahí es nada), centro de reuniones donde también sus amigos Steve Coleman y Gary Thomas —por hablar únicamente de saxofonistas— recalaban a la búsqueda de nuevas sonoridades al tiempo que intercambiaban ideas y energías. Pronto vislumbró el de Saint Louis que los nuevos lenguajes jazzísticos debían incorporar las músicas urbanas, como siempre hizo el jazz en su heterogeneidad y encrisolamiento, algo que le venía de cuna, por lo que no dudó en apropiarse de métodos hiphoperos con los que tratar de avanzar hacia un futuro que parecía no tener techo. Grabaciones como 3-D Lifestyles (Blue Note, 1993) o Black Book (Blue Note, 1995) supusieron un considerable ejercicio de modernización de estructuras y ritmos, sobre todo ritmos, la piedra filosofal en la que continúa pivotando el jazz contemporáneo. Avanzado a su tiempo, no dudó en darle carta de naturaleza a los nuevos géneros e integrarlos sin fisuras en el que le era más afín, pero no olvidó a sus ancestros ni a sus congéneres con idioma común. De ahí que se pusiera al frente de la renovación de la mirada clásica con la edición de New Directions (Blue Note, 2000), un diálogo con la tradición de la casa madre al que se unieron luminarias de la talla de Stefon Harris, Jason Moran, Tarus Mateen, Nasheet Waits (los Bandwagon al completo) y Mark Shim dándole las réplicas al líder con el saxo tenor. Tampoco olvidó a grandes precursores, de Jim Hall a Andrew Hill (a quien dedica la hermosa “Thank You For Your Time” del disco que nos ocupa), de Joe Lovano a Jeff “Tain” Watts, sin renunciar a probar incorporaciones poco ortodoxas como las de la cantante Joan Osborne (Public, Blue Note, 2004) o Sara Serpa (9 Levels, ya en la etapa de Inner Circle Music, bautizada así por el disco homónimo de 2002). Por aquel tiempo, Greg Osby y su banda retroalimentada y circular ya eran una de las formaciones ineludibles de la escena internacional. El destino, no obstante, le tenía reservadas nuevas tretas en el camino. Y hasta hoy.

Han debido pasar casi tres lustros para que Greg Osby decidiera que era hora de entregar una nueva aportación al universo musical de nuestro tiempo, ya en Era Post-Covid, aunque fuera grabado en 2019. Lo hace rodeado de nuevos nombres, en un afán por poner en valor a talentosos instrumentistas de gran calibre que todavía no han encontrado los espacios de expresión que les serían de justicia, empezando por el acordeonista João Barradas (en la estela inventiva de Gil Golstein), y continuando por el piano de Tal Cohen, el bajo de Nimrod Speaks y la batería de Adam Arruda. Un quinteto que se completa con las voces de Viktorija Pilatovic y Alessandra Diodati, tratadas como un instrumento más, a la caza de atmósferas y texturas armónicas que realcen en trabajo de Osby al frente de la formación. Grabado entre Philadelphia y New Jersey, el saxofonista ha producido para Otzone casi una hora de música en la que cabe la vivacidad de “Circular Facets Squared”, “Dedicato” (con la mirada puesta en un homenaje al llorado Wayne Shorter) y “Minimalism” (el tema que abre el disco y que sirve de título al trabajo) con cortes más meditativos como “I Forgive You” (firmada por Becca Stevens) o “Journey” (relectura de la composición de Kendrick Scott), sin que el uso del saxo alto o el soprano induzca a pensar en la delicadeza o aspereza de las composiciones, lección que aprendió del maestro Coltrane. Por momentos, como ocurre en los cinco minutos de la sublime “Once Known”, la aparición de las voces, que conjugan el vocalese con la canción, recuerda a Perrier Street (Sunnyside, 2012) uno de los discos del infravalorado guitarrista Davy Mooney, allí con la voz doblada de Johnaye Kendrick. Pero si en algo se parece Minimalism a alguien es al propio Osby, que para la ocasión ha reinventado algunos de sus métodos compositivos, aislado motivos recurrentes en su territorio sonoro, un modo de evitar los lugares comunes y no caer en lo formulístico y lo predecible, a la vez que fue acortando la extensión de las composiciones en aras de una fidelidad a la historia que deseaba contar. Porque de historia habla, de fábula, de cuento (story) con todos sus ingredientes. Con el eco del maestro del microrrelato Augusto Monterroso, para quien cada día que pasaba debía consistir en borrar una línea, reconvirtiendo a sus intereses el adagio clásico —nulla dies sine linea—, Greg Osby ha dejado casi en los huesos lo que en otro tiempo hubieran sido bloques sónicos de gran densidad. Se llega al mismo lugar sin tanto aparato, viene a decirnos con las elocuentes maneras de Minimalism, con una vuelta al ruedo de altista tras sus esfuerzos compartidos con Marc Coplan, Andrew Cyrille, Florian Arbenz, Tyshawn Sorey, Philip Catherine, Michele Franzini, Bobby Previte, John Abercrombie o Tineke Postma, sin olvidar su faceta docente ni su aportación teórica y metodológica para uso y disfrute de las nuevas generaciones.

He ahí la clave para interpretar el nuevo trabajo del saxofonista desde aquel mencionado y ya lejano 9 Levels, que sin la intervención de las tijeras y la reimaginación compositiva hubiera dado lugar a un disco doble que no respondería al estado actual de la imaginación osbyana. La frase Menos es más cobra así verdadero sentido y honra a Osby en un mundo donde a menudo la egolatría le gana la partida a la sensatez, en detrimento del arte verdadero. El saxofonista ha declarado que prefiere “el desafío que trae consigo la incertidumbre, principalmente porque el rendimiento obtenido de afrontar el riesgo es muy rico. La música es una fuerza progresiva y próspera, que a menudo se alimenta de una variedad de fuentes no explotadas o no relacionadas. Y no es algo que debería ser dependiente de formas, prejuicios o expectativas establecidas”. 

Lo que despista un poco es la portada escogida para ilustrar el trabajo, en la que Martel Chapman muestra el retrato de Osby con reminiscencias esculturales africanas a modo de máscara tribal. Y sí, se entiende la simplicidad de líneas, el efecto contenido y el canto a la línea pura, pero el jazz está repleto de esa imaginería que conduce a otros lugares donde la polirritmia percusiva campa por sus respetos. La reinterpretación del logo con los cinco círculos que acompaña a la discográfica del saxofonista desde hace décadas hubiera sido mejor opción para expresar el sobresaliente ejercicio de contención que habita el universo del genio de Saint Louis. Salvando la errónea identificación visual de Minimalism cabe señalar que nos encontramos ante un aporte mayor en la ya mayor carrera artística de Greg Osby. 

Interview by: Enrique Turpin

Febrero 26, 2024

DUOT & ZARM Ensemble  Duot with Strings (Fundacja Sluchaj Records, 2023)

DUOT & ZARM Ensemble Duot with Strings (Fundacja Sluchaj Records, 2023)

DUOT & ZARM Ensemble
Duot with Strings (Fundacja Sluchaj Records, 2023)

25

Enero, 2024

Duot with Strings (Fundacja Sluchaj Records, 2023).DUOT: Albert Cirera, sax- Ramón Prats, drums. ZARM Ensemble: Carlos Zíngaro, violín- David Alves, violín- Ulrich Mitzlaff, chelo- Álvaro Rosso, contrabajo

Texto: Ricky Lavado

Fotos:Susana Valadas

Duot es un escurridizo artefacto de agitación sonora fruto de la interacción entre dos de las mentes más extrañas y creativas que ha producido la escena de la música improvisada nacional: el saxofonista Albert Cirera y el batería Ramón Prats. Ambos son músicos de contrastada trayectoria y dotados con el don de la versatilidad y el inconformismo creativo, y tanto juntos como por separado llevan más de quince años dinamitando los límites de la música de vanguardia más rupturista y experimental.

 

 

Los terrenos expresivos en los que se sitúan Cirera y Prats, ya sea como Duot o en diversas colaboraciones con cómplices habituales (entre otros, Agustí Fernández dando forma a Liquid Trio, o el mismísimo Andy Moor, de The Ex), no son para todos los públicos; la rudeza experimental que caracteriza a Duot, a menudo conducida hacia explosiones de tensión y violencia, puede fácilmente resultar una experiencia excluyente para el oído no entrenado. Lo de Duot es música extrema, que puede apelar de igual forma a los amantes del free-jazz más abstracto como a los aficionados al ruidismo conceptual de Merzbow o según qué proyectos subterráneos del John Zorn más crudo (de Electric Masada en adelante…). 

Para dar forma a su sexto disco, el dúo catalán se ha rodeado de un cuarteto de cuerda poco habitual, el ZARM Ensemble; una formación lisboeta de libre improvisación capitaneada por el violinista Carlos Zíngaro y completada por el también violinista David Alves, Ulrich Mitzlaff al chelo y Álvaro Rosso al contrabajo. No hay que llevarse a engaños; la incorporación de un cuarteto de cuerda al universo de Duot en ningún momento supone una bajada de intensidad, rareza ni incomodidad en su sonido; las cuerdas aquí no suavizan nada, al contrario, se convierten en elementos de disrupción y tensión que, sumados al huracán sonoro que Duot despliegan por sí mismos, dan forma a un disco incómodo, explosivo, interesantísimo por momentos, y tan excesivo como difícil de escuchar si uno no se acerca a él desde la perspectiva adecuada y el estado de ánimo correcto.

Fruto de una residencia creativa en Caldas da Rainha (Portugal), y grabado en la Iglesia de Espirito Santo, en la misma Caldas de Rainha, Duot with Strings está formado por seis composiciones plenas de aristas y filos cortantes, que fluyen de forma libre y espontánea y se desarrollan sin orden ni concierto aparentes en 41 minutos de tensiones, espacios fantasmales, oscuridad y quiebros inesperados constantes. Hay free-jazz desbocado y fracturado en este disco (“Crumbled Time”), hay juegos de abstracción y extrañeza (“Roaring Jellyfish”), y hay momentos inquietantes de falsa calma ambiental con sentido del misterio y la anticipación (“A Kind of Trees”). Hay crescendos apasionantes con regusto a banda sonora de terror que se convierten en auténticas bajadas a los infiernos (“Sky Skating”), contrastes violentos de claroscuros e intensidades (“Crunchy Tales”), e incluso hay momentos de densidad con texturas industriales a medio camino entre la música concreta y Einstürzende Neubaten (“Pinky Chocolate”). No se cuela ni un solo rayo de luz en Duot with Strings; la grandiosidad del sonido (la acústica de la iglesia otorga al disco un sonido amplio, limpio y expansivo) no hace más que extremar una propuesta creativa que, aceptada con precaución y mente abierta, es un viaje lleno de sorpresas.

 

 

Interview by: Ricky Lavado

Enero 25, 2024

Rodrigo Amado The Bridge ALEXANDER VON SCHLIPPENBACH / INGEBRIGT HÅKER FLATEN / GERRY HEMINGWAY Beyond The Margins Live (Trost Records, 2023)

Rodrigo Amado The Bridge ALEXANDER VON SCHLIPPENBACH / INGEBRIGT HÅKER FLATEN / GERRY HEMINGWAY Beyond The Margins Live (Trost Records, 2023)

Rodrigo Amado The Bridge
ALEXANDER VON SCHLIPPENBACH / INGEBRIGT HÅKER FLATEN / GERRY HEMINGWAY
Beyond The Margins Live (Trost Records, 2023)

11

Enero, 2024

Rodrigo Amado, tenor saxophone – Alexander Von Schlippenbach, piano- Ingebrigt Håker Flaten, double bass – Gerry Hemingway, drums, voice. Beyond the Margins Live (Trost Records, 2023). “Beyond the Margins”-“Personal Mountains”-“(Visiting) Ghosts”.All compositions by Amado / Schlippenbach / Håker Flaten / Hemingway, except #3 by Albert Ayler

 

Texto: Ricky Lavado

Fotos: Danielle Oosterop- Olga Beumer- Geert Vandepoele- Petra Cvelba- Cristina Marx- Geert Vandepoele- Piotr Lewandowski

El saxofonista portugués Rodrigo Amado lleva ya más de dos décadas inmerso en una actividad creativa febril que le ha colocado al frente del panorama de la música libre improvisada y el jazz contemporáneo tanto en Europa como al otro lado del Atlántico.

 

 

Es fácil perderse si uno intenta rastrear de forma exhaustiva la trayectoria de Amado; la cantidad de proyectos y grabaciones que atesora en su trayectoria es mareante y escurridiza, y uno de los pocos puntos en común que pueden hallarse a lo largo de su discografía sería el afán continuo por tender puentes comunicativos y creativos con músicos provenientes de las más diversas escuelas, sensibilidades y latitudes. 

Quizás ese empeño internacionalista de su música sirve como inspiración para nombrar a su más reciente proyecto como The Bridge (aparte de ser un guiño/homenaje al icónico disco que Sonny Rollins publicó en 1962). Ciertamente, para su nueva aventura Rodrigo Amado ha reunido a un plantel de lujo que dinamita fronteras: al luso se unen el alemán Alexander Von Schlippenbach al piano, el noruego Ingebrigt Håker Flaten al contrabajo y el norteamericano Gerry Hemingway a la batería. El resultado de esta unión da como fruto una única sesión de grabación en Varsovia en octubre de 2022 que da forma a Beyond The Margins.

Beyond The Margins consiste en casi una hora de música improvisada, dividida en dos composiciones de Rodrigo Amado y una versión de “(visiting) Ghosts”, de Albert Ayler. No hay pautas predefinidas, estructuras claras o premeditación aquí: lo que tenemos entre manos es una avalancha de free jazz contemporáneo que resultará del todo inescuchable para el oído poco entrenado; música de nicho, tan intuitiva y natural como salvaje y mareante. El cuarteto suena como una unidad compacta y sólida, fruto de un nivel brillante de interacción dentro del carácter puramente improvisado y experimental del proyecto, y esa sinergia resulta en un continuo juego de sorpresas, imaginación e inventiva. El piano de Von Schlippenbach suena obsesivo, expansivo en todo momento, y sus interacciones con la forma libre de encarar la improvisación de Rodrigo Amado son lo mejor de un disco complejo y por momentos extenuante. Los más de cuarenta minutos de la titular “Beyond the margins” se convierten en un viaje épico y excesivo que transita por momentos de brillantez y compenetración maravillosos, y por recodos desestructurados que pueden llegar a ser exasperantes; en esa irregularidad reside el espíritu de este disco. “Personal Mountains” supone otro ejercicio de libertad improvisada en el que el saxo de Amado toma las riendas con fraseos de regusto añejo sobre un colchón de ráfagas percusivas. Quizás sea por la duración más contenida de esta composición (unos siete minutos solamente), pero la sensación de concreción que “Personal Mountains” transmite la convierte en la pieza más interesante del disco.

Beyond The Margins no es un disco fácil; no es plato de gusto para todos los paladares y no es un disco para escuchar en cualquier momento. Requiere de predisposición, mente abierta y ganas de dejarse llevar por los terrenos menos cómodos y más aventureros de la música improvisada. Si se enfoca de forma adecuada, es un disco más que notable.

 

 

Interview by: Ricky Lavado

Enero 11, 2024

Ambrose Akinmusire  Owl Song (Origami Harvest, 2023)

Ambrose Akinmusire Owl Song (Origami Harvest, 2023)

Ambrose Akinmusire
Owl Song (Origami Harvest, 2023)

22

Diciembre, 2023

A estas alturas, pocas presentaciones necesita Ambrose Akinmusire. Una de las voces más personales e importantes del jazz contemporáneo, el californiano de tan solo 41 años ya ha inscrito su nombre con letras doradas en la historia de la música negra norteamericana, gracias a una discografía que quita el aliento y rompe moldes con cada nueva entrega; un corpus creativo apasionante que queda nuevamente engalanado con este excelso y maravilloso Owl Song; una joya de disco para el que Akinmusire se ha rodeado de dos cómplices de auténtico lujo en el que seguramente sea uno de los mejores trabajos de su carrera: Herlin Riley a la batería, y el mismísimo Bill Frisell a la guitarra. Vistos los resultados, esperemos que este trío tenga continuidad, porque lo mostrado en Owl Song es música de un nivel simplemente superior.

Bill Frisell está espectacular en todo momento a lo largo de Owl Song. Instalado hace décadas en el Olimpo de las seis cuerdas, Frisell está a la vuelta de todo y no necesita demostrar nada a nadie; se limita a desarrollar pasajes de un nivel expresivo tan emocional como humilde, y transita de la sencillez del folk a la abstracción cargada de efectos (sus reverbs y ecos marca de la casa) sin ningún afán de protagonismo ni grandilocuencias efectistas. Frisell se dedica a lo esencial, que es dialogar de tú a tú con un Ambrose Akinmusire en estado de gracia, y de ese espíritu colaborativo surge un trabajo en el que ambos se complementan hasta formar una sola voz; al escuchar “Grace” o “Mr. Frisell”, uno querría quedarse a vivir en esas melodías entrecruzadas. 

Por momentos, el trío se deja llevar por melodías de sensibilidad cercana al pop directamente; resulta maravillosa “Weighted corners” y sus arpegios melancólicos y crepusculares; o esa pequeña joya que es “Owl Song 1”, pieza que abre el disco y que asienta el tono general del mismo; en una tesitura a la que Akinmusire no nos tiene acostumbrados y en la que (cero sorpresas) se mueve como pez en el agua. No hay momentos de ruptura en Owl Song, cada composición fluye de modo armonioso completando un viaje que, finalizado el último tema, se antoja inevitablemente insuficiente; este disco te deja con ganas de más, resulta difícil abandonar la sensación de placidez y, si quieren, de trascendencia espiritual que ofrecen estos 42 minutos de brillantez y belleza.

Herlin Riley toma las riendas en “Flux Fueling” con un cabalgue rítmico circular y juguetón en uno de los pocos momentos del disco en el que las percusiones pasan a primer plano; el (brillante) trabajo de Riley a lo largo de Owl Song se centra más en las ambientaciones y las sutilezas encaminadas a crear las atmósferas necesarias para los desarrollos libres de Akinmusire y Frisell; en ese aspecto, la paleta de colores y la cantidad de matices que Riley ofrece en cada composición es simplemente magistral; tras la economía de elementos y el carácter poco intrusivo de las percusiones de este disco se esconde un auténtico maestro (como ejemplos complementarios de brillantez, escuchen las mazas misteriosas de “Owl Song 2” o la rítmica fracturada y expansiva de la espectacular “Mr. Riley”, donde Akinmusire y Riley se aproximan a cadencias de baile con aroma de first line callejera de Nueva Orleans). 

Para cerrar un trabajo prácticamente perfecto, Akinmusire y compañía deciden sumergirse en la abstracción ambiental de “Henya”, composición cargada de misterio y ambientaciones fantasmales con texturas progresivas por momentos (¿recuerdan los ejercicios de psicodelia instrumental de The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble o The Mount Fuji Doomjazz Corporation?).

En resumidas cuentas, Owl Song no solamente es uno de los lanzamientos más importantes y brillantes de 2023, sino que supone una nueva cima creativa tanto para Ambrose Akinmusire como para sus cómplices. Qué maravilla compartir espacio y tiempo con artistas como estos tres gigantes, y poder disfrutar de obras con una calidad tan indiscutible y apabullante como este disco.

Interview by: Ricky Lavado

Diciembre 22, 2023

Aruán Ortiz  Pastor’s Paradox (Clean Feed Records, 2023)

Aruán Ortiz Pastor’s Paradox (Clean Feed Records, 2023)

Aruán Ortiz 
Pastor’s Paradox
(Clean Feed Records, 2023)

29

NOVIEMBRE, 2023

Aruan Ortiz, piano, voz y composición. Don Byron, clarinete, clarinete bajo y voz. Pheeroan Aklaff, batería y voz. Lester St. Louis, cello (1,2,4,5,6). Yves Dhar, cello (3,7). Mtume Gaant, spoken Word (1,4,6). Clean Feed Records, 2023. 

Texto: Ricky Lavado
Fotos: Holger Thoss

Nuevo disco de Aruán Ortiz y, como viene siendo habitual en su trayectoria, nueva sorpresa mayúscula. El pianista cubano afincado en Brooklyn da un triple salto mortal con su nuevo trabajo Pastor’s Paradox, y afianza una vez más un talento y una forma de entender la composición que por el momento le han hecho transitar con éxito por el jazz vanguardista, la música afrocubana, bandas sonoras, música de cámara, obras para danza, composiciones orquestales, clásica contemporánea y cualquier terreno de la música improvisada de vanguardia. Riesgo, inquietud creativa y una búsqueda constante para desarrollar un lenguaje propio son los rasgos diferenciales de un creador único e imprevisible que, con este Pastor’s Paradox, da otro giro de tuerca a una discografía tan ecléctica como interesante.

Pastor’s Paradox es un huracán de música fracturada, rupturista, capaz de transitar del caos más absoluto a la calma ambiental. Un disco tan repleto de aristas cortantes de free jazz de vanguardia, como de espacios etéreos, contemplativos y misteriosos. Tomando como base de inspiración el legendario discurso de Martin Luther King Jr. en el Lincoln Memorial de Washington DC, hace exactamente sesenta años (sí, el famoso “I have a dream”), Aruán Ortiz concibe su nuevo trabajo como una reflexión acerca de la quiebra moral y ética que atraviesa Estados Unidos a raíz de los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor y tantos otros a manos de la policía. Según Ortiz, las palabras de Martin Luther King Jr. en ese discurso constituyen “Una de las obras maestras de la historia de los discursos. Estudié ese discurso desde diferentes ángulos, particularmente su uso de analogías y cómo integró diferentes aspectos de la literatura en su mensaje. Es sorprendente cuando analizas su estructura”. La faceta de reflexión sociopolítica se complementa con un vendaval sónico que difícilmente dejará a nadie indiferente.

En “Turning the Other Cheek No More” destaca especialmente uno de los mejores hallazgos de Pastor’s Paradox: el trabajo conjunto de Don Byron, Lester St. Louis y Yves Dhar. El dramatismo y la tensión del chelo a cargo de Yves Dhar y Lester St. Louis combinan a la perfección con el colorido del clarinete de Don Byron, en un contraste continuo que funciona de forma brillante a lo largo de todo el disco.  “From Montgomery to Memphis (to April 4th)” se convierte en una cascada de sonidos y texturas que resulta tan inquietante como difícilmente soportable por momentos, con un Pheeroan Aklaff a la batería ofreciendo una clase magistral de control y manejo de las tensiones, la deconstrucción y la exploración expansiva de las posibilidades expresivas de su instrumento. 

Brillan por derecho propio las aportaciones de spoken word a cargo de Mtume Gant (especialmente en “The dream that wasn’t meant to be ours” y “An internal of hope”), en un ejercicio que recuerda inevitablemente al enorme Origami Harvest de Ambrose Akinmusire, si bien el enfoque de Ortiz es mucho menos armónico y estructurado que el de Akinmusire: las composiciones de Aruán Ortiz se mueven en terrenos pantanosos centrados en las tensiones, los ambientes fantasmales y una sensación constante de anticipación que obligan al oyente a estar alerta todo el tiempo. 

Pastor’s Paradox no es una escucha plácida, resulta más bien una experiencia exigente a través de paisajes sonoros que huyen constantemente de estructuras ordenadas o de texturas cómodas, pero es un viaje que vale, y mucho, la pena.

Written by Ricky Lavado

Noviembre 29, 2023

Vistel Brothers  Fiesta en el Batey (Inner Circle Music, 2022)

Vistel Brothers Fiesta en el Batey (Inner Circle Music, 2022)

Vistel Brothers 
Fiesta en el Batey
(Inner Circle Music, 2022)

22

Noviembre, 2023

Jorge Vistel, trumpet I Maikel Vistel, tenor saxophone I Román Filiu, alto saxophone I Reinier Elizarde, double bass I Lukmil Pérez, drums I Yuvisney Aguilar, percussion I Fernando Favier, percussion. Fiesta en el Batey (Inner Circle Music, 2022)

Texto: Ricky Lavado
Foto: Valentín Suárez

 

 

Vistel Brothers (Jorge y Maikel; trompeta y saxofón, respectivamente) llevan más de una década sublimando un arte en el que, poco a poco, se han ido convirtiendo en auténticos maestros: el de tender puentes entre el jazz contemporáneo y la música afrocubana, y además hacerlo con suficiente personalidad y creatividad como para haber conseguido un marchamo propio. Su más reciente entrega en esa senda, el flamante Fiesta en el Batey, bebe de la tradición cultural franco haitiana y funciona como homenaje a su ciudad, Santiago de Cuba, y a uno de sus grupos emblemáticos, el Ballet Folklórico Cutumba.

Tras “Puerta de ángel” (una pieza breve en forma de diálogo entre saxo y trompeta que hace la función de introducción suave al disco), arranca la fiesta propiamente dicha con la titular (y espectacular) “Fiesta en el Batey”; una composición construida sobre la cadencia sinuosa de un ritmo Abakuá, en la que brilla el saxofón de Roman Filiu (invitado de excepción) y que supone un ejercicio de contención apasionante por parte del resto de músicos, consagrados a dejar espacio unos a otros para que la canción respire y se convierta en un viaje serpenteante y deliciosamente mareante. Esa misma sensación envolvente, que invita a dejarse ir sin intelectualizar demasiado la experiencia para simplemente disfrutar de forma instintiva, la encontramos a lo largo y ancho de Fiesta en el Batey. La espectacular “Todos” funciona como un mecanismo de relojero en el que cada cencerro, cada clave, cada inflexión de los vientos suman en un todo arrebatador con sensación de juego desenfadado siguiendo un patrón de ritmo Arará; mientras que “Free” supone un cruce de jazz vanguardista con Timba en el que los hermanos Vistel vuelan sobre un colchón de elegancia cortesía de Reinier Elizarde al contrabajo. De hecho, Elizarde ofrece un derroche de talento y solidez a lo largo de todo el disco que merece un aplauso. Uno podría focalizar la atención únicamente en las interacciones rítmicas entre el contrabajo de Elizarde y las baterías de Lukmil Pérez y este disco seguiría siendo apasionante.

Otro de los momentos estelares de Fiesta en el Batey es la obsesiva y adictiva “Congo y Carabalí”: el trabajo a las percusiones de Fernando Favier y Yuvisney Aguilar deja sin aliento, con sus tonos rituales y circulares a modo casi de mantras, sobre los que los vientos de los hermanos Vistel construyen una ambientación de misterio y anticipación. “Infinito” es una clase magistral de suavidad, elegancia y sutileza en forma de balada con tono nostálgico que resulta emocionante y evocadora. El tiempo se detiene llegado este punto y de repente el disco queda suspendido en un lugar para la introspección e incluso para una melancolía bellísima con aires clásicos y hasta cinematográficos. Una delicia de composición.

Tras la hermosa melodía del pasaje breve “Luz”; y del ejercicio de libertad, interacción y cruce de sonoridades de “Palo” (en el que, pese a pertenecer a universos diferentes, los hermanos Vistel y compañía recuerdan por momentos a los trabajos de Bar Kokhba Sextet, allá por los noventa del siglo pasado); el disco se cierra con dos piezas que, otra vez, quitan el hipo. Por un lado, tenemos el bolero “My dream”. Un ejercicio de estilo que, una vez más, destaca por la elegancia y la clase de un grupo de músicos que no sólo tienen un nivel altísimo, sino que entran en estado de gracia cuando se sumergen en las cadencias arrastradas de tradición clásica, como en este caso. Por otro lado, los Vistel y sus cómplices deciden despedir el disco por todo lo alto, con el ritmo frenético y desbocado de “Merengue haitiano”. A ver quién es capaz de quedarse quieto ante esa descarga final de adrenalina.

La fiesta termina arriba, dejándonos extenuados, sonrientes y, sobre todo, agradecidos de haber sido invitados. Discos así alegran la vida.

Written by Ricky Lavado

Noviembre 22, 2023

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