Tete Montoliu Trio Barcelona – Barcelona Meeting / Groovin´ High In Barcelona

Tete Montoliu Trio Barcelona – Barcelona Meeting / Groovin´ High In Barcelona

Tete Montoliu Trio

Barcelona Meeting / Groovin´ High In Barcelona

24

FEBRERO, 2022

Barcelona Meeting (Fresh Sound Records, 2019). Tete Montoliu Trio. Tete Montoliu, piano/Reggie Johnson, contrabajo/Alvin Queen, batería. 

Groovin’ High In Barcelona (Fresh Sound Records, 2021). Jerome Richardson and the Tete Montoliu Trio. Jerome Richardson, saxos alto y soprano/Tete Montoliu, piano/Reggie Johnson, contrabajo/Alvin Queen, batería. 

Marcos Maggi

Al destino le gusta el jazz, lo azaroso. Esa improvisación a la que nos somete, a veces nos trae ofrendas eternas, como estas dos grabaciones archivadas desde hace más de 30 años. La historia, resumida, es la siguiente: en mayo de 1988 el trío de Tete Montoliu toca en el mítico Cova del Drac Club, Barcelona, junto con el saxofonista Jerome Richardson. El 22 de ese mes, Fresh Sound Records les propone grabar una sesión en Estudi Gema, ya desaparecido. Cuando terminan los registros en cuarteto y Richardson se va, el trío graba las pistas que dan origen al segundo álbum.

Have You Met Miss Jones?

En Barcelona Meeting la química explosiva está compuesta por un virtuosismo del buen gusto, nunca repetido, y por un diálogo que es fusión constante (no hay monólogos, todo es dialéctica). El piano, el contrabajo y la batería parecen un mismo instrumento; una máquina extraña y poderosa de la que surgen las tesituras compenetradas, lo que también hace imaginar a un solo músico con seis manos tocando los tres instrumentos a la vez, o ese artefacto que los contiene, porque el cerebro del trío, sin duda, es uno. 

La improvisación, rebelde, cae donde no la esperamos, y las variaciones del contrabajo y de la batería acentúan ese tamiz que propone Montoliu, un pianista que improvisa con las estructuras, no solo con las melodías. Tete Montoliu va más allá: dobla los tiempos en los temas lentos, toca frases de blues en una balada y suelta cascadas de notas en una sucesión reposada de acordes. Así, All The Things You Are, What’s New y I Cant’Get Started se reinventan como standars, y Jo Vull Que M’Acariciis, un tema propio, despunta siendo bossa y termina vestida de puro blues.  Una síntesis de todo esto es la versión de Óleo. Para entendernos: el esquema melodía-improvisación-vuelta a la melodía, aquí existe pero muy deformado, porque la improvisación jamás se abandona. Tete lleva las melodías muy lejos, propone otras, como hacen las reinas del scat, y esa propuesta es siempre descubrimiento, reescritura automática de la música.

All the Things You Are

En Groovin’ High In Barcelona Montoliu es un actor secundario. Siempre lo buscamos detrás de Richardson, saxofonista híbrido entre el bebop y la tradición anterior -con genes musicales de Benny Carter y de Charlie Parker-, que por momentos suena rupturista -en la línea del otro disco- y por otros, lírico y capitán previsible de la música. Comparaciones aparte, el disco es notable, aunque lo sería más si no existiera el ya comentado, quizá porque empieza como si fuera una prolongación de aquel, con una introducción descomunal de Tete en A Child Is Born. Lo dicho sobre Barcelona Meeting está aquí, pero más de telón de fondo, adulterado por el sonido ancho de Richardson (hay pasajes -quizá debido al empaste de los armónicos entre el piano y el saxo- que simulan una big band) y porque las melodías, a cargo del saxo, se ciñen más a la partitura. El disco en trío adoctrinó al oído y ahora se ha vuelto exigente con el cuarteto. Sin embargo, destaquemos otra diferencia, positiva: el fuego de los tiempos rápidos (Groovin’High, A Night In Tunisia) que dentro de ese esquema tradicional desmontado en las pistas sin Richardson, incluyen improvisaciones que podrían haber contagiado a las correctas melodías. 

Dos rescates maravillosos de Fresh Sounds Records, grabados y mezclados de manera impecable, con una nitidez que nos hace sentir cerca -en el tiempo y en nuestro salón- de ese genio que es Tete Montoliu. 

Barcelona Meeting y Groovin’ High In Barcelona estaban en nuestro destino. 

De nuevo con ustedes, como le gustaba presentarlo a Dexter Gordon, “El gran señor de Cataluña”. Bienvenido.

Written by Marcos Maggi

Febrero 24, 2022

Tony Malaby´s Sabino – The Cave Of Winds. Ben Monder, Michael Formanek, Tom Rainey, Tony Malaby

Tony Malaby´s Sabino – The Cave Of Winds. Ben Monder, Michael Formanek, Tom Rainey, Tony Malaby

Tony Malaby´s Sabino: The Cave Of Winds

Ben Monder, Michael Formanek, Tom Rainey, Tony Malaby

17

FEBRERO, 2022

Tony Malaby´s Sabino: Ben Monder, guitar/Michael Formanek, double bass/Tom Rainey, drums/Tony Malaby, tenor and soprano saxophones. The Cave Of Winds (Pyroclastic Records, 2022)

Texto: Ricky Lavado

Libros, películas y discos “de pandemia”. La etiqueta puede resultar maximalista en exceso, o vaga incluso, pero desgraciadamente el espíritu de los tiempos nos deja poco espacio para el análisis o la reflexión sin pasar por el odioso filtro del Covid y sus numerosas mutaciones. Pandemia y confinamiento han pasado a ser elementos clave en el cómo y el porqué de la atmósfera cultural, social y creativa de esta extraña era; ¿un nuevo zeitgeist para definir los no tan felices años veinte del siglo XXI? El tiempo dirá si vivimos un bache puntual o si realmente estamos viviendo un cambio profundo en el mundo, pero de momento lo que podemos afirmar es que (como es lógico) el arte producido en la coyuntura actual recoge de mil formas diferentes la influencia del entorno casi distópico que nos está tocando vivir.

Ben Monder, Tony Malaby, Tom Rainey – Bar Bayeux

El veterano saxofonista y compositor Tony Malaby encontró su propia manera de lidiar con la situación: acostumbrado a alojar sesiones de improvisación en su casa como base de sus procesos creativos, Malaby decidió trasladar el escenario de estas jams a un rincón tan sorprendente como inquietante también: bajo un paso elevado de una autopista de New Jersey. Acompañado de un nutrido grupo de cómplices en el terreno de la improvisación libre y la experimentación más amplia, Malaby grabó cinco volúmenes de esas sesiones nacidas entre ecos de motores, humo, cemento e incertidumbre vital (se pueden escuchar en Bandcamp). Pasado el confinamiento y cuando las restricciones permitieron su vuelta a los estudios de grabación, Malaby desempolvó Sabino, la formación con la que debutó en el año 2000 (Tom Rainey a la batería, Michael Formanek al bajo y Ben Monder sustituyendo a Marc Ducret, guitarrista original) para dar forma a siete piezas surgidas de esa experiencia experimental. El resultado llega de la mano del más que interesante sello Pyroclastic Records y su título (The Cave Of Winds) nos hace viajar a ese no-lugar envuelto en el tráfico de New Jersey.

Tony Malaby’s Under the Turnpike Trio

No resulta fácil definir este disco. Malaby y su banda se muestran en todo momento conectados por algún tipo de telepatía extraña que provoca que cada pieza se desarrolle por caminos inesperados que beben del free jazz, la improvisación, el minimalismo contemplativo, las texturas de jazz clásico de herencia bebop, la densidad industrial y las atmósferas oscuras. Por momentos, como en los once minutos de “Recrudescence” o en la excursión épica de más de dieciocho minutos de la pieza que da título al disco, la interacción entre Malaby, Rainey y Monder toma forma de exploración libre y atmosférica con regusto cinemático y texturas misteriosas y envolventes. En otros momentos, como en la brillante “Scratch The Horse” (con una distorsión enraizada en el metal y la música industrial) o la corrosiva “Insect Ward”, la incomodidad, la tensión y la experimentación ruidista toman el mando. No faltan relecturas, prácticamente irreconocibles, de estándares tradicionales de jazz (“Just Me, Just Me” es una adaptación libre del “Just You, Just Me”, popularizado por Nat King Cole y Thelonious Monk entre otros; mientras que “Corinthian Leather” parte de “Woody ‘n You” de Dizzy Gillespie), y en ningún momento del disco baja el nivel de brillantez, misterio y pura libertad explosiva. Cada composición de The Cave Of Winds muestra una nueva vía expresiva en la que Malaby y los suyos crecen y crecen en un proceso de metamorfosis continua que resulta tan exigente como reconfortante. No es este un disco fácil, pero vale la pena sumergirse en él. Nuevos caminos creativos en estos tiempos raros que vivimos.
Written by Ricky Lavado

Febrero 17, 2022

Monodrama -Mndrmooaa- David Sancho, Mauricio Gómez, Alberto Brenes

Monodrama -Mndrmooaa- David Sancho, Mauricio Gómez, Alberto Brenes

Monodrama: Mndrmooaa

David Sancho, Mauricio Gómez, Alberto Brenes

09

FEBRERO, 2022

Monodrama-Mndrmooaa (Everlasting, 2022). Alberto Brenes, batería, percusión y diseño sonoro / David Sancho, piano, Rhodes, sintetizadores/ Mauricio Gómez, saxo tenor y teclados.

Texto: Ricky Lavado

Lo más prudente a la hora de recomendar un disco que te ha gustado mucho, sobre todo uno recién publicado, suele ser moderar el tono e intentar esquivar la tendencia a la hipérbole, pero en este caso me resulta imposible, así que lo dejaré claro desde un principio: Mndrmooaa me parece una auténtica maravilla de disco. El nuevo trabajo de los madrileños Monodrama es uno de los mejores y más completos discos que se han publicado en este país en los últimos años, y no tengo pruebas, pero tampoco dudas de que nos encontramos ante un trabajo al que, con los años, volveremos una y otra vez como ejemplo de música importante, seria, profunda y desgraciadamente necesaria en los tiempos vacuos que vivimos.

Monodrama – Levitation

MONODRAMA: Sencillamente hacemos música que nos hace vibrar, aunque en la era de los contenidos, sin contenido evidentemente, propuestas musicales como la nuestra están asociadas indivisiblemente a cierto espíritu, cierta búsqueda, y puede que finalmente haya un posicionamiento aunque este sea algo involuntario.

In&Out JAZZ: La música de Monodrama exige atención, está formada por suficientes capas y niveles de lectura como para requerir de un ejercicio de calma y concentración. Es música que no permite una audición pasiva: te interpela como oyente, plantea interrogantes y te lleva a lugares inesperados tanto en lo anímico como en lo intelectual. 

En esta era de los contenidos sin contenido y de consumo rápido y vacío, hacer la música que hace Monodrama puede parecer un posicionamiento ético, un acto de protesta casi.

Absolutamente. Pero no solo de la música, de cualquier disciplina artística, y en cualquier ámbito o faceta de nuestras vidas. Es algo que verdaderamente necesitamos. Cada vez estamos más cerca de olvidar lo que es realmente importante en esta era del híper-entretenimiento, que ha provocado que hasta verdaderos creadores se vean a sí mismos como creadores de contenido. Hay que poner de manifiesto lo que es relevante y necesario para que no perdamos el pensamiento crítico, lo que está en juego no es el interés que suscita tu música o si te van a dar un bolo. Estamos demasiado anestesiados, pensar que todo lo positivo que hemos conseguido no va a perderse es demasiado inocente.

Alberto Brenes (batería, percusiones y diseño sonoro), David Sancho (piano, Rodhes y sintetizadores) y Mauricio Gómez (saxo tenor y teclados) dan forma a Monodrama; un interrogante con espíritu disidente y mirada futurista que, partiendo de parámetros formales más o menos adheridos al cajón de sastre del jazz contemporáneo, hace tiempo que escapa de definiciones específicas. Monodrama suenan a Monodrama, y esta obviedad no resulta aquí un lugar común para esquivar el bulto: realmente el equilibrio comunicativo y el nivel de brillantez creativa que los madrileños han alcanzado pasados los años los sitúa en una liga en la que juegan solos. 

Desde luego, todos los aciertos o hitos son consecuencia de la dedicación y de observar desde la posición de no saber exactamente cómo funciona el mecanismo. Son ya 10 años juntos, aprendemos despacio, pero con firmeza.

“H O B O” (MNDRMOOAA)

” F L E X I O N E S ” (MNDRMOOAA)

A lo largo de Mndrmooaa hay calma glacial, elegancia, serenidad, ambientaciones oníricas y neblinas acogedoras. Hay composiciones que crecen lentamente y se desarrollan de forma expansiva y libre, y también hay espirales obsesivas conducidas por la densidad, la tensión y la oscuridad. Hay jazz orgánico y hay electrónica misteriosa y cerebral. Hay ritmos fracturados, texturas de sintetizador y saxos cortantes como cuchillas de afeitar. Hay riesgo, inconformismo y ese intangible extraño que separa los buenos discos de las obras realmente relevantes. 

La composición empieza con las ideas de Mauricio. A la hora de escribir melodías y armonía o pensar una estructura formal, intenta que sea premeditado. En ese proceso va desechando ideas y escogiendo otras lo cual siempre te pone en el lado de la balanza de la inspiración y el instinto. Tu gusto personal te define. Lo premeditado y lo instintivo cohabitan, son inseparables. Lo mismo sucede en el proceso de composición colectiva de la banda. Hay ideas claras, líneas de investigación acotadas y otras ideas que surgen simplemente tocando e improvisando. Es difícil definir cómo se da el proceso cuando una parte importante del trabajo de composición reside en el trabajo colectivo, en horas y horas de conversaciones y experimentación.

El pulso ternario, lento y arrastrado de Saramande (una de las piezas más inquietantes, complejas y poliédricas del disco);  el crescendo dramático plagado de distorsiones, ritmos rotos y asonancias de Inner Dance; la densidad industrial y los ambientes pesadillescos de There Will Be Blood; las texturas indietrónicas llenas de luz y melodías planeadoras de Golden Age Of The Eye; la elegancia con mentalidad de beatmaker de The Hunt; los pianos dramáticos y emocionantes de Pahoehoe…Muchos son los momentos a destacar dentro de una obra en la que Monodrama suena más seguro y menos autocomplaciente que nunca. Siguiendo unas directrices ya presentes en sus anteriores (y también excelentes) trabajos, en esta ocasión el nivel creativo y la compenetración de la banda da un salto exponencial, ofreciendo una hora larga de música esquiva y fascinante con la que los madrileños subliman su particular equilibrio entre jazz de nuevo cuño, electrónica heredera de Warp Records, un leve poso de post rock ambiental y un tratamiento del sonido y la experimentación textural sin referentes previos en la escena nacional.

El interés por el diseño sonoro nace desde la frustración por no poder aportar a la música elementos que ayuden a crear cierta dimensión. La atracción constante hacia la sonoridad, la importancia del carácter y la intención, elementos como la textura y la frecuencia como herramientas al servicio para la creación de un clima, cada vez han ido cobrando más relevancia frente al tridente hegemónico ritmo-armonía-melodía. Todos aportamos mucho. En términos de producción pensamos en la idea de aplicar una pátina que potencie lo que ya es sólido por sí mismo. En nuestro caso, es inherente al desarrollo fruto de la curiosidad, las cosas se van dando desde un proceso más primario, es un juego.

Como ocurre siempre con Monodrama, su nuevo disco nos pilla descolocados. Hay llamas de aspecto irreal en la portada. Hay noche y lobos expectantes. Hay pulso narrativo, filtro de celuloide noir y una constante textura cinematográfica que nos hace pensar en la banda sonora de un relato que no captamos del todo, pero sabemos que está ahí.

Entendemos que nuestra música pueda provocar esa conexión con las imágenes, aunque quizás sea más obvia esa relación cuando de música instrumental se trata. Mucha gente nos lo comenta, también nos comentan lo bien que quedarían unas imágenes proyectadas en nuestros conciertos, y aun pareciéndonos algo que podría ser interesante y no lo descartamos, nos sigue llamando la atención esta manera casi automática de relacionar música instrumental evocadora con imágenes como si de un ejercicio obligatorio de gimnasia rítmica se tratase. La verdad es que el disco esconde una historia, pero solo se la he contado a mi perra al oído, y así va a permanecer, no queremos joder la vuestra propia.

¿Por qué fuego y lobos?

El fuego fue el elemento sobre el que empezamos a orbitar a la hora de dar título a algunos de los temas. Todo surgió a partir de la propuesta de que en la portada apareciera una casa en llamas (también se propusieron otras cosas ardiendo…). Es posible que esta metáfora de la casa ardiendo, que puede expresar principio o final, ya esté muy manida, pero nos pareció muy oportuno. Que cada uno saque sus propias conclusiones. La idea de los lobos nace a partir de la primera frase de un tema, que se llama Malfire, de la banda sueca Refused, The Wolves are at The Door, que da título a uno de nuestros temas. Para mí, son una alegoría y nos podrían representar a cualquiera de nosotros en un sistema que provoca desigualdad, precariedad y miseria, convirtiéndonos en seres menos empáticos que se ven abocados a pensar solo en su propia supervivencia.

Written by Ricky Lavado

Febrero 09, 2022

Florian Arbenz / Jim Hart / Heiri KÄnzig. Conversation #2:Oracle. Conversation #3:Neologism.

Florian Arbenz / Jim Hart / Heiri KÄnzig. Conversation #2:Oracle. Conversation #3:Neologism.

Florian Arbenz / Jim Hart / Heiri Känzig

Conversation #2:Oracle
Conversation #3:Neologism

13

ENERO, 2022

Conversation #2:Oracle con Florian Arbenz, batería y percusión/ Jim Hart, vibráfono, marimba Conversation #3:Neologism con Florian Arbenz, batería y percusión/ Jim Hart, vibráfono, marimba/ Heiri KÄnzig, contrabajo

Texto: Manuel Borraz

Florian Arbenz continúa al pie del cañón con el decálogo autoproducido que inició el pasado mes de marzo de 2020. En esta segunda y tercera entrega de Conversation, el baterista suizo Florian Arbenz se reúne en esta ocasión con Jim Hart para crear Conversation #2: Oracle, sumando a este dúo a Hairi Känzig para desarrollar Conversation #3: Neologism, grabado en Basilea, Suiza.

Epistrophy · Florian Arbenz & Jim Hart & Heiri Känzig

La cuarentena al inicio de pandemia generó muchos cambios, pero desde luego no el afán de seguir creando y compartiendo música por parte de un músico de la talla de Florian Arbenz, que cuenta en su recorrido con conciertos junto al gran Greg Osby, David Liebman, Bennie Maupin, Kurt Lazy…  

Florian Arbenz dispone de un maravilloso estudio y una discográfica, Hammerrecording, situada en Hammerstrasse, Basel, con la que produce y genera CDs, vinilos, así como diferentes formatos digitales, rodeado de un gran equipo técnico. Es en Hammerstrasse donde surge la idea de invitar a una extensa plantilla de músicos y crear esta ambiciosa colección llamada: Conversation

Tanto para Conversation #2: Oracle como para Conversation #3: Neologism, el proceso de grabación de ambos álbumes fue construido en un único día de experimentación gracias al previo conocimiento musical de los participantes y su buena conexión, desembocando en una grabación donde se potenció el uso de la improvisación, el arte de lo inesperado y una escucha muy presente. 

Florian Arbenz es un baterista de jazz atípico y creativo, en su set y arsenal instrumental mezcla los sonidos de la percusión clásica con un set tradicional jazzístico y una curiosa aproximación. Además, cuenta con diferentes objetos, instrumentos y juguetes que utiliza de manera complementaria durante los álbumes y conciertos, así como elementos de instrumentos percusivos, gongs, etc. Florian Arbenz nos cuenta su buena relación con un amigo constructor de instrumentos con quien trabaja personalizando instrumentos y creando nuevas posibilidades.

Conversation #2: Oracle, es un álbum que cabalga entre diferentes estadios, tradicionales y contemporáneos, entremezclando todo un entramado de recursos en una propuesta libre que permite la expresión de sus participantes para que desarrollen sus ideas de manera honesta y creativa. Oracle se trata de un álbum a dúo, una conversación de a dos, un diálogo de grandes interlocutores entre Florian Arbenz y Jim Hart. Ambos se conocen desde hace más de quince años cuando tocaban en el trio VEIN. Su conexión y entendimiento tiene un largo recorrido y esto se puede apreciar en Conversation #2: Oracle. Este álbum tiene una concepción interesante, el diálogo por parte de Florian Arbenz se centra en el entramado rítmico, dejando a Jim Hart con una gran libertad y una mayor responsabilidad al sostener el despliegue armónico y melódico, a su vez, la apertura formal de los temas crea una sensación de imprevisibilidad favoreciendo la intercomunicación y el desarrollo creando una tensión muy favorable que se desenvuelve a través de una idea o melodía corta y finalizando de manera acordada en el tema inicial.

Como ejemplo, en Wooden Lines u Homage, hay una clara tendencia groove, estableciendo un caminar dinámico, en el que reaccionan rítmica y gestualmente el uno al otro. La sensación de desconocimiento ante lo que viene mantiene en vilo tanto al músico como al oyente.

Florian Arbenz & Jim Hart

Arbenz X Hart | Wooden Lines Single (Conversation #2))

El recorrido de Florian Arbenz es largo y sorpresivo, con un vasto arsenal de conocimientos que se trazan desde sus estudios en música clásica, tocando el vibráfono y la marimba, y participando en labores orquestales hasta músicas modernas y por supuesto el jazz. A su vez Jim Hart es también baterista, por lo que el conocimiento del funcionamiento del instrumento de su compañero le facilita la reactividad y la fluidez en Oracle. Por esta razón la interactuación se siente libre y natural. Los temas son totalmente improvisados, son composiciones.

Esta apertura estructural y harmónica tuvo que acotarse en favor de la funcionalidad en Conversation #3: Neologism, en la que la formación a trio y la apertura al diálogo de un nuevo instrumento, en este caso el contrabajo de Hairi Känzig, produjo una reorganización y adecuación de los temas.

Florian Arbenz conoció a Hairi Känzig hace cinco años. EL contrabajista cambia por completo el sonido del grupo por su presencia y alta energía, “Hairi Känzig es un bajista que te hace dar el máximo, tienes que estar ahí tocando, concentrado a gran intensidad” nos dice Florian Arbenz. 

En Neologism, la formación jazzística es más tradicional, así como la instrumentación y la personalidad de Hairi Känzig al bajo, marca la diferencia en esta tercera edición. La interacción y conversación entre tres interlocutores amplifica la complejidad, escucha y desarrollo estableciendo un nuevo escenario. Estos dos álbumes sucedieron a dos días de distancia uno del otro en noviembre de 2020. 

Cabe destacar, durante todo este decálogo, que Conversation cuenta tanto con un tema de Thelonious Monk, “son temas que todavía a día de hoy suenan modernos y que funcionan muy bien para ciertas secciones rítmicas y arte contemporáneo” apunta Florian; como el tema Freedom Jazz Dance produciendo una versión nueva en cada uno de los álbumes, siendo este tema el eje central de los diferentes álbumes de Conversation

Actualmente, Florian Arbenz cuenta con nueve de los doce álbumes grabados, a pesar de que solo están publicados tres de ellos. Esperamos escuchar el resto pronto. En los álbumes ya publicados encontramos a grandes artistas como Kurt Lazy, Maikel Vistel, Hermon Mehari, Nelson Veras, etc. Esperamos impacientes al resto de propuestas que Florian Arbenz tiene para ofrecernos en el futuro. Conversation ya ha salido a los escenarios y cuenta con ofertas en Suiza y otras localizaciones. Esperamos verlo pronto en España.

Written by  Manuel Borraz

Enero 13, 2021

Simon Moullier Trío  Luca Alemanno – Jongkuk Kim Countdown -Fresh Sound New Talent-

Simon Moullier Trío Luca Alemanno – Jongkuk Kim Countdown -Fresh Sound New Talent-

Simon Moullier Trío 
Luca Alemanno, Jongkuk Kim

Countdown -Fresh Sound New Talent-

31

DICIEMBRE, 2021

Simon Moullier, vibráfono/ Luca Alemanno, contrabajo/ Jongkuk Kim, batería (Fresh Sound New Talent, 2021)

Texto: Ricky Lavado


El parisino Simon Moullier, percusionista de formación clásica y vibrafonista consagrado, sorprendió a propios y extraños con la publicación de su disco debut Spirit Song (Outside In Music, 2020). Alumno de Herbie Hancock, apadrinado por Quincy Jones, y colaborador habitual de nombres tan dispares como Bob Sheppard, João Barradas o Gabriele Poso; el veinteañero Moullier ha conseguido en pocos años convertirse en una voz refrescante e innovadora llamada a repensar las posibilidades sonoras y creativas del vibráfono, rompiendo corsés estilísticos y fórmulas ya transitadas hasta la saciedad.

Simon Moullier – Vibraphone Mats Sandahl – Bass Francesco Ciniglio – Drums 06/23/21

Grabado en diferentes sesiones repartidas entre 2017 y 2020 en Los Ángeles y Nueva York, Spirit Song mostraba a un creador inquieto y talentoso sin miedo al riesgo, que dejaba libre un espíritu expansivo, ecléctico y colorido para dar forma a un caleidoscopio fresco y sorprendente en el que el virtuosismo estaba al servicio de la exploración y la búsqueda de nuevos terrenos expresivos.  Moullier abría nuevas sendas de investigación compositiva y armónica con un disco debut en el que el vibráfono se enriquecía con pianos, metales, sintetizadores e instrumentos tradicionales de percusión africana como el balafón, para crear un universo propio de sonoridades e influencias que sonaba tan moderno y arriesgado como respetuoso con la tradición. Esa búsqueda de puentes entre lo viejo y lo nuevo, hilo conductor de la música de Moullier en Spirit Song, es de nuevo el planteamiento inicial con el que el francés presenta ahora su nuevo trabajo Countdown, aunque desde lugares muy diferentes a su disco debut, y con intenciones y resultados muy alejados de este.

Live at Blue Whale (Los Angeles) – 05/16/17 Simon Moullier 

Abrazando el sonido acústico y austero del formato de trío (en esta ocasión Moullier se hace acompañar únicamente de su inseparable base rítmica, formada por el batería Jongkuk Kim y el contrabajista Luca Alemanno), Countdown es un trabajo sobrio, intimista y elegante que, en muchos sentidos, funciona como reverso de Spirit Song. El estreno de Simon Moullier en la prestigiosa serie New Talent del sello Fresh Sound (plataforma de lanzamiento de Brad Mehldau, Seamus Blake, The Bad Plus o Ambrose Akinmusire, entre muchos otros) suena cálido, natural, lleno de oxígeno y luz; la compenetración entre Moullier y su más que eficaz y solvente base rítmica da como resultado un nivel altísimo en la ejecución, y el trío funciona como un mecanismo de precisión en el que técnica y estética se imponen a la emoción o la sorpresa. 

El repertorio elegido para dar forma a Countdown se sumerge en el cancionero clásico tradicional del Jazz para, a modo de homenaje a la tradición, revisitar piezas de pesos pesados como John Coltrane, Thelonious Monk, Charles Mingus, Cole Porter o Bill Evans; y ahí es donde entran en juego las expectativas del oyente para valorar de manera justa (signifique eso lo que signifique) un disco que, si bien sirve como tributo a una serie de nombres totémicos grabados a fuego en la historia de la música del siglo pasado, también despierta dudas respecto a la necesidad o el interés que a estas alturas de curso pueda tener una versión de «Goodbye Pork Pie Hat». o la enésima relectura de composiciones de Evans o Coltrane.

Countdown es, en definitiva, un trabajo amable y correcto que destila clase y virtuosismo y que funciona a la perfección como entretenimiento mientras esperamos el siguiente paso en la prometedora carrera de un artista que resulta mucho más interesante cuando mira al futuro que cuando se regodea en el pasado.

Countdown · Simon Moullier · Luca Alemanno · Jongkuk Kim

Escrito por Ricky Lavado

31 de Diciembre de 2021

Noah Preminger & Kim Cass  _Thunda_ Dry Bridge Records

Noah Preminger & Kim Cass _Thunda_ Dry Bridge Records

Noah Preminger & Kim Cass

_Thunda_ Dry Bridge Records

19

NOVIEMBRE, 2021

Noah Preminger, saxophonist / Kim Cass, bass. 

2021, Dry Bridge Records

 

Texto: Pepo Márquez 

Fotos: Antonio Porcar Cano 

Duos are always something else. We have plenty of examples, not only in Jazz, but in other styles. Duos’ records are built not only with what there is, but also with what is not there or what could have been. They are both reality and illusion, certainty and desire, possibilities and limitations. And that’s why the listener plays a key role in duos’ records: because there’s a lot of space for interpretation. It’s not only what you listen to, but also how you fill that space. In that sense, duos’ albums can be a little tiring for the listener but Thunda is not the case. In fact, it’s quite the opposite: Thunda is a journey of speed, melody, textures and improvisation, with moments where Preminger and Cass reach excellence.

Chron · Noah Preminger · Kim Cass

Thundah (Dry Bridge Records is the result of months of communication between the two long time friends and fellow musicians. When the COVID-19 pandemic led to cancellation of every tour and every recording plan for all, a lot of artists turned to technology as a safe outlet for creating and recording music. With empty schedules ahead, creative minds do what they know best and between July 11th and December 20th of 2020, saxophonist and bass player exchanged hours of improvised material with the intention of shaping it into something they can call an album. They both met in 2004 in their college days but didn’t start working together until Cass moved to New York City. Since then, the two have worked together in countless performances and collaborations, including more than half a dozen of Preminger’s records. Thunda is proof of how much they know each other.

Despite the exceptional conditions (Preminger’s said in an interview: “This is the first recording I’ve made remotely and entirely at home and it’s also the first time I play and layer multiple instruments, all entirely improvised”), the invisible connection between Noah and Kim travels through wireless impulses and encoded ones and zeros to flourish as something beautifully honest, relevant and revealing.

In 31 minutes, Preminger and Cass display all the virtues they are known for in the contemporary jazz scene: solid technique, furious velocity, sixth sense for melody and, most of all, vision. One couldn’t imagine the editing work this album needed, especially when there’s no physical connection between the musicians. The high speed unison in Tradr Hoez challenges the listener and draws a smile in the face: if they can do that on their own, what could they do together? That idea also leads to a bigger one: the first reason for music to exist is to make us less alone. Thunda was the tool these two brilliant musicians had to feel less alone, to be there for each other in some way. And it sounds exactly like that.

As stated, each track begins with an improvised idea. “We’re really pushing each other to come up with new, challenging ways to elevate the music to different places: harmonically, rhythmically, texturally and most importantly, compositionally”, said Preminger. “Part of what makes creating the music for Thunda so thrilling and adventurous is that there are no predetermined forms, improvisational sections, rhythmic concepts or sets of chord changes. Each song is constructed linearly while taking into account the mood and textures until we’ve decided that it’s done”.

On many more records than desirable, this freedom ends up in boredom: the musicians only play for their own pleasure, destroying the inner dialogue or, even worse, turning their backs to the audience. When that happens, there’s no difference between virtuosity and masturbation. But in jazz, like in sex, everybody loves to be a part of the action. Thankfully, it’s not the case of Thunda. Well done, sirs.

Escrito por Pepo Márquez

19 de Noviembre de 2021

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