XVI Festival Porta-Jazz – (Oporto, 2026)

XVI Festival Porta-Jazz – (Oporto, 2026)

XVI FESTIVAL PORTA-JAZZ

Oporto, 2026

27

Febrero, 2026

Bajo el lema: La Tierra vista desde el aire, la edición 2026 del Festival Porta-Jazz se celebró del 6 al 8 de febrero en el Teatro Rivoli de Oporto, con una jornada previa el 5 de febrero en la sede de la Asociación Porta-Jazz. El festival propone un programa sin cabezas de cartel, desplazando el interés del protagonismo individual hacia el trabajo colectivo. Se elimina cualquier jerarquía basada en notoriedad o trayectoria y se priorizan los procesos de colaboración, la experimentación y la escucha.

La escena del norte de Portugal, y en particular la de Oporto, se presenta entorno a la música improvisada y a la vanguardia, con electrónica integrada, improvisación radical y energía desbordante. El festival se articula a partir de los proyectos grabados durante el año por los músicos vinculados a la asociación, e integra conciertos derivados de sus colaboraciones con otras plataformas y festivales internacionales. Porta-Jazz colabora con Improdimensija de Lituania, Bezau Beatz de Austria, Orbits de Países Bajos, NICA de Alemania, y AMR-Genève de Suiza. Todo ello en el marco de un modelo de trabajo cooperativo orientado a ampliar su proyección y consolidar su dimensión internacional.

Comenzamos con el cuarteto del baterista y compositor portugués Miguel Rodrigues que presenta Antídoto, su segundo trabajo discográfico, en el concierto inaugural del pre-festival, en el escenario de la Asociación Porta-Jazz, con José Soares, saxofón tenor, André Fernandes, guitarra y Demian Cabaud al contrabajo. Abordan un repertorio construido sobre estructuras abiertas y sintéticas, donde la melodía es el eje organizador del desarrollo. Los materiales, breves y definidos, activan dinámicas de interacción que favorecen la reformulación continua y la amplitud tímbrica del discurso, a través de la improvisación.

Para continuar con AMR–Genève (Suiza) Associazione per la Musica Improvisata, fundada en 1973, con el proyecto WDCA (We Don’t Care About…) fundado en 2021. Presenta una formación en formato de gran ensemble concebida como un colectivo de solistas y compositores. La propuesta se sitúa en el terreno de la música improvisada con una sección de vientos en primer plano y una sección rítmica continua. El trabajo integra elementos del jazz afroamericano, la música improvisada y prácticas de la vanguardia, a partir de materiales abiertos. Manteniendo un nivel de energía sostenido y expansivo el ensemble se caracterizan por un alto grado de interacción, alto nivel de energía, una circulación flexible de los roles solistas y una capacidad de adaptación a distintos conceptos. Con Florence Melnotte, piano, Anthony Buchlin, trombón, John Menoud, saxofón alto, Gregor Vidic, saxofón tenor, Ludovic Lagana, trompeta, Brooks Giger, contrabajo y Nelson Schaer, batería.

Comenzamos la 16ª edición del festival PortaJazz en el Teatro Rivoli con Summer School, proyecto a trio liderado por José Vale, a la guitarra y efectos especiales, junto a Gil Silva, al saxo tenor y soprano, y Gonçalo Ribeiro en la batería. Un proyecto notable de música experimental inspirado en composiciones de Thelonious Monk y la atonalidad libre de Ornette Coleman desde una práctica claramente noise. Las melodías angulares, y las armonías desestabilizadoras articulan un discurso rítmico, donde la calma se fractura de forma abrupta en explosiones de noise. Rasgados de guitarra con resonancias rock-punk y efectos electrónica bien dosificados, dialogan con sobreagudos extremos del saxo. El trío avanza hacia fragmentos de jazz tradicional para inmediatamente someterlos a procesos de desestructuración. Es una propuesta sólida, lúcida y orgánica.

En colaboración con Improdimensija (Lituania), colectivo dedicado a la improvisación libre y al free jazz, se presenta el proyecto Leaking Pipes: Littorina Saxophone Quartet, que reúne a Maria Faust, saxofón alto, Mikko Innanen, saxofón alto, sopranino y barítono, Fredrik Ljungkvist, soprano y tenor, y Liudas Mockūnas, sopranino, soprano y saxofón bajo, todos ellos son figuras centrales de la escena báltica y nórdica contemporánea. La formación trabaja exclusivamente con saxofones de distintas tesituras, generando un campo polifónico amplio que abarca desde el sopranino hasta el saxofón bajo. La ausencia de sección rítmica desplaza el eje hacia la polifonía. El proyecto se basa en materiales abiertos y desarrollo colectivo, con especial atención a la densidad sonora, la articulación tímbrica y la interacción en tiempo real. Se sitúan en el límite entre estructuras formales escritas y libertad improvisada.

En el escenario principal del Teatro Rivoli, Mané Fernandes, guitarrista, compositor e improvisador presenta sQuigg: playground_etiQuette, trabajo que consolida su perfil como compositor dentro de la escena experimental. Fernandes centra su lenguaje inspirado en las múltiples músicas de tradición afroamericana con procedimientos derivados de la electrónica y el uso de sampler. Se inscribe en una escena experimental que él mismo vincula a una estética post-beat. El proyecto se configura en torno al trío de guitarra, contrabajo y batería, con la guitarra situada como centro rítmico y textural. La escritura se construye a partir de estructuras minuciosas en las que el ritmo funciona como eje organizador de la armonía. La formación se amplía con José Soares al saxofón alto, que aporta mayor definición melódica. La incorporación de las voces de Almut Kühne y Mariana Dionísio introducen un trabajo vocal centrado en la articulación tímbrica y la superposición de capas. Ricardo Coelho suma percusión expandida y vibráfono, ampliando el campo sonoro hacia registros repetidos, junto a José Diogo Martins, piano, sintetizador, Luca Curcio, contrabajo, sampler y Simon Albertsen, batería y sampler.

 

Ursa Maior es un proyecto concebido originalmente para la 15ª edición del Festival Porta-Jazz y desarrollado posteriormente como dispositivo colectivo del ensemble de la asociación. Reúne a más de treinta músicos vinculados a Porta-Jazz en una formación que refleja la dimensión comunitaria. En esta edición, el eje conceptual se centra en la voz como materia sonora compartida. Todos los participantes incorporan su voz al discurso musical, configurando una estructura performativa donde el sonido, el gesto y el movimiento se integran. La acción se organiza en torno a un piano situado en el centro, que actúa como núcleo espacial y acústico. Los músicos se desplazan, se agrupan y reconfiguran en el espacio, generando un lenguaje visual que acompaña al desarrollo sonoro. Las voces van desde el murmullo hasta la proyección articulada. El resultado es una performance coral de gran escala. Con voces de Afonso Silva, Almut kühne, Ana Luísa Marques, André Silva, Antón Quintela, Beatriz Vieira, Clara Lacerda, Gil Silva, Gonçalo Ribeiro, Hugo Ferreira, Inês Gouveia, Joana Raquel, João Alves, João Fragoso, João Pedro Brandão, João Pedro Dias, João Próspero, João Silva Araujo, Josué Santos, Luís Castro, Mané Fernandes, Marco Coelho, Mariana Vergueiro, Miguel Meirinhos, Nuno Trocado, Pedro Molina, Rafael Gomes, Ricardo Coelho, Ricardo Moreira, Rui Catarino, Teresa Costa, Vera Morais, Xavier Nunes, Zé Stark.

Continuamos en el salón de café del teatro, con el set del DJ Rui Miguel Abreu, crítico musical en activo desde 1989, editor de la revista  Rimas e Batidas, además de ser colaborador habitual de la revista internacional We Jazz y autor del programa en Antena 3, Notas Azuis centrado en el mundo del jazz contemporáneo. Para continuar con el set de Pedro Tenreiro en una sesión de improvisación.

Seguimos con el proyecto Stones and Seeds en una exploración del sonido en su estado elemental. El trío formado por Almut Kühne, voz, residente en Berlín, João Pedro Brandão, flauta, clarinete, saxofón, órgano, y Marcos Cavaleiro, percusión, trabaja desde la improvisación libre. Más que una pieza, es una experiencia conjunta de desarrollo orgánico que evoluciona desde la mínima presencia sonora hacia un clímax de densidad para luego disolverse. La obra se sostiene en el tratamiento microscópico del timbre. La percusión trabaja a partir de rasgados, golpes con las manos y fricciones con baquetas. Los vientos alternan, aire casi sin tono, armónicos, fragmentos melódicos suspendidos y resonancias prolongadas, y la voz, en un rango expandido, que va desde el susurro a la articulación mínima y a la emisión sostenida, se integra como un instrumento más dentro del campo acústico.

Satt con Bezau Beatz (Austria), es el trío que se sitúa en la intersección entre el free jazz, la música improvisada europea, la exploración del sonido y la construcción en tiempo real. Christian Weber al contrabajo, con un amplio uso del arco amplían el espectro tímbrico. Alfred Vogel, desde la batería, combina impulso rítmico y control. Gregor Forbes aporta al piano un enfoque abierto y exploratorio, con ideas de abstracción contemporánea. La energía conjunta se desarrolla progresivamente. Es una propuesta que conjuga potencia, calidez, creatividad y riesgo.

Northern Train es el quinto lanzamiento de Pedro Neves, en formato de cuarteto junto a José Marrucho, batería, Miguel Ângelo, contrabajo y Javier Pereiro, trompeta. La propuesta se construye desde una lógica de deconstrucción formal y alta precisión estructural. La pieza Caixa de Máquinas, sobresale por su diseño rítmico progresivo. A veces la intensificación del pulso deriva en un swing sostenido sobre una armónica refinada y controlada desde el piano. Un proyecto de escritura sobria y ejecución rigurosa, definido por la claridad conceptual y la elegancia estilística de Neves.

Ensemble Mutante liderado por el baterista Zé Stark con Go Tell It On The Mountain, es un proyecto concebido como gran ensemble, inspirado en la novela homónima de James Baldwin. La propuesta es expansiva, de alta intensidad percutiva, con potencia rítmica, densidad tímbrica, y un beat contundente. La sección rítmica es sólida, mientras el saxo alto y la flauta se sitúan en primer plano con líneas incisivas y cargadas de energía. La escritura integra patrones afroatlánticos, samba y batucada. Fabio Mota, percusión, Yudit Almeida, contrabajo, Ricardo Moreira, piano y teclados, el talentoso español Fernando Brox, en la flauta y Lucas Oliveira al saxo alto.

El compositor y vibrafonista portugues Ricardo Coelho presentó su álbum debut, Kohelet, Un concierto de música lírica, dramática y atmósferas minimalistas de tensión y liberación, con desarrollos prolongados que evolucionan sin prisa y conducen a resoluciones intensas. Destacamos los solos de vibráfono y saxo tenor, de Ricardo Coelho y José Soares, sostenidos en un diálogo íntimo con el piano, contrabajo y batería de José Diogo Martins, Romeu Tristão y de João Sousa.

EUPNEA es un ensemble de tres voces y dos flautas, liderado por la talentosa cantante y compositora Vera Morais. El proyecto articula un dispositivo camerístico que integra prácticas del avant-jazz europeo, y la música improvisada contemporánea. La voz asume el eje solista dentro de una escritura que explora la convergencia tímbrica entre voz y flauta. EUPNEA opera, como un organismo único, desde la interdependencia acústica y la micro variación textural. Una propuesta de alta sutileza formal. Con Vera Morais, voz y composición, Liva Dumpe, voz, Sarah Van Eijk, voz, Teresa Costa, flauta, Ketija Ringa Karahona, flauta.

Between Time and Now compuesto por Sérgio Tavares, contrabajo y Renato Diz, piano, forman un dúo de música de cámara improvisada en un diálogo íntimo, que explora técnicas extendidas en ambos instrumentos. El proyecto se desarrolla como una escritura instantánea, minimalista, construida a partir de micro variaciones, fricciones de arco y manipulación directa de cuerdas en el piano, con referencias a la micropolifonía y a lo textural- contemporáneo. Las capas sonoras superpuestas, las resonancias y los rasgados con arco crean un espacio de alta densidad.

Oxímoro, liderado por João Martins profundiza en la dialéctica del caos mediante un lenguaje enérgico. El proyecto articula una batería de pulsión rock, con expansión hacia texturas punk y tratamiento electroacústico, integrando voz, sintetizadores y capas de efectos como elementos. João Martins, batería, sintetizador, Fábio Almeida, saxofón tenor, Gabriel Neves, saxofón soprano, Nuno Trocado, guitarra eléctrica y Laura Rui, voz y sintetizador.

Lado Umbilical, es el último álbum a quinteto liderado por AP, guitarrista y compositor, junto a João Pedro Brandão, Gil Silva, Miguel Meirinhos y Gonçalo Ribeiro. Lado Umbilical tiene una escritura que tensiona composición e improvisación, con énfasis en la exploración de texturas y timbres. La propuesta incluye planos de noise y materia sonora fragmentada. La guitarra con tintes punk, la batería sostiene una alta intensidad y el piano interviene desde ataques percusivos. El discurso oscila entre suspensión y expansión textural.

Hristo Goleminov con Diagonal Shift, un proyecto de Orbits (Países Bajos), es un cuarteto de viento-madera liderado por el saxofonista y compositor Hristo Goleminov, en una formación camerística de orientación contemporánea que reúne a improvisadores de la escena de Ámsterdam como Ketija Ringa-Karahona, flauta y flauta alto, Michael Moore, clarinete y Federico Calcagno, clarinete bajo. La interacción horizontal y la circulación flexible de los roles solistas facilitan una sonoridad multi fónica en permanente transformación, en el que las líneas se entrelazan y evolucionan mediante procesos de expansión melódica y acumulación textural. El cuarteto incorpora técnicas extendidas, soplidos y articulaciones no convencionales, en una propuesta situada entre la música clásica contemporánea y la improvisación estructurada.

Fisuras, es el álbum, grabado en directo el año pasado en el Festival de Jazz de Guimarães. La actuación es un entramado de improvisación acústica y electrónica que combina poesía hablada y entonada con una dramaturgia sonora de alta densidad, bajo de fuerte impronta, percusión de impulso inestable, saxofón de tendencia atonal y estratos electrónicos como plano envolvente. Fue un ejercicio de sincretismo artístico, dinámicas extremas y fraseo irregular que dialoga con la electrónica. La formación integra a Hery Paz, vientos y voz, Pedro Melo Alves, percusión, João Carlos Pinto, teclado y electrónica, Demian Cabaud al contrabajo y la intervención visual en vivo de Maria Mónica. Las piezas se contraen y expanden orgánicamente, con una identidad fluida y pulsación variable, que atraviesan el free jazz y la experimentación contemporánea. El cierre del concierto fue un solo de flauta de Hery Paz sobre Ámame como soy de Pablo Milanés, que introduce una inflexión lírica dentro de una alta intensidad expresiva.

Serpentine, es el proyecto del pianista y compositor alemán Felix Hauptmann, un proyecto en colaboración con NICA (Alemania), que articula una propuesta de cámara contemporánea y explora la instrumentación y la versatilidad del ensemble. El grupo desarrolla espacios y líneas interdependientes cargadas de material melódico, y es a partir de estructuras rítmicas complejas y células improvisadas que van construyendo una narrativa. La banda logra un equilibrio entre la precisión compositiva de Hauptmann y un margen amplio de libertad expresiva. El grupo está compuesto por Fabian Dudek, saxofón, Jorik Bergman, flauta, Samuel Mastorakis, vibráfono, Ursula Wienken, bajo eléctrico y Leif Berger, batería.

Begoña Villalobos

27 de febrero de 2026

AIEnRuta Jazz 2026

AIEnRuta Jazz 2026

 

 

 

AIEnRutaJazz 2026

ESCUCHAR, SOSTENER, CONSTRUIR

El jazz siempre ha necesitado algo más que talento para existir: ha necesitado espacios, escucha y tiempo. En un contexto cultural dominado por la velocidad, la visibilidad inmediata y la lógica del rendimiento, iniciativas como AIEnRUTa-Jazz, impulsadas por AIE, adquieren un valor que va mucho más allá de la simple programación de conciertos. Funcionan como estructuras de sostén: acompañan procesos creativos, generan continuidad y permiten que la música se desarrolle sin quedar reducida al impacto puntual.

El jazz en España atraviesa un momento creativo sólido, diverso y profundamente conectado tanto con la experimentación como con sus propias raíces. Lo que a menudo falta no es calidad, sino contexto: escenarios, circuitos continuados y una mirada cultural capaz de valorar el proceso artístico más allá del resultado inmediato. La apuesta por el matiz, la improvisación y la escucha de la música improvisada choca con frecuencia con modelos que privilegian lo previsible y lo simplificado.

En este marco, la selección de proyectos de AIEnRUTa-Jazz 2026 adquiere un significado que va más allá de la representación puntual. Los elegidos, extraídos de una lista amplísima y diversa de propuestas, dibujan un mapa significativo del estado actual del jazz y la música improvisada en España: un panorama plural, exigente y poco complaciente, donde conviven distintas formas de entender el lenguaje, la tradición y el riesgo.

 

ABE RÁBADE TRÍO

Abe Rábade, es una figura fundamental del jazz español contemporáneo, con una trayectoria marcada por la coherencia, la profundidad formal y el desarrollo de un lenguaje propio. Su extensa discografía puede leerse como un corpus artístico sólido y poco habitual en el contexto peninsular. Al frente de su trío, junto a Pablo Martín Caminero y Bruno Pedroso, trabaja desde una concepción del jazz donde composición e improvisación forman un continuo inseparable. Proyectos como Tempo de Cor (2024), su decimosexto álbum, permiten apreciar con claridad todo el universo creativo de Rábade: desde un neo-bop de articulación precisa hasta claras inflexiones flamencas, potenciadas por la presencia de Caminero, y resonancias de la música tradicional gallega. La riqueza del trío no reside en la moderación del gesto, sino en su capacidad para organizar una gran densidad de materiales dentro de estructuras claras y pensadas. El trío funciona como un sistema de equilibrio dinámico, basado en la escucha y la atención mutua. Forma, tiempo y silencio operan como materiales estructurales. No se trata de un jazz orientado al impacto inmediato, sino a la construcción de un discurso que se despliega y permanece en el tiempo.

 

 

 

ANDRÉS COLL TRÍO

Cosmic Trío de Andrés Coll plantea el jazz como una construcción simbólica más que como un género codificado. La elección de una instrumentación no convencional responde a una voluntad de desestabilizar las jerarquías habituales del formato trío y abrir el campo a nuevas posibilidades narrativas.

Ride to Heaven, segundo disco del proyecto, profundiza en esta línea mediante un discurso que combina elementos rituales, referencias culturales cruzadas y una clara intención evocativa. La música no describe, sugiere; no desarrolla temas, propone estados.

La presencia de Mateusz Smoczyński (violín) y Ramón López (batería) refuerza esta dimensión transfronteriza, situando el proyecto en un espacio donde el jazz dialoga con la música contemporánea y la improvisación europea. A partir de Ride to Heaven, el trío perfila un nuevo territorio sonoro, definido por ellos mismos como Avant-Groove,  en el que libertad, pulso rítmico y densidad expresiva conviven en tensión constante, articulando un movimiento pendular entre lo telúrico y lo cósmico, entre el arraigo y la expansión.

 

PABLO MARTÍN CAMINERO CUARTETO

Pablo Martín Caminero ha construido una de las trayectorias más coherentes en la articulación entre tradición y lenguaje improvisado en el contexto europeo. Su música parte del ritmo como principio estructural, pero lo entiende como un espacio flexible, permeable a memorias culturales diversas.

El cuarteto presentará material de 51, un trabajo que se inscribe de manera natural en una línea desarrollada en discos como Al toque, Flamenco Standards, Confluencias o Al pie del cante. Lejos de la cita o el mestizaje superficial, Caminero propone una reformulación profunda de los materiales, integrada en un discurso compositivo sólido.

En 51, el contrabajo funciona como eje conceptual y no solo sonoro, articulando una música que avanza sin urgencia, pero con una direccionalidad clara. Un jazz entendido como espacio de tránsito, donde la identidad se construye desde el movimiento.

 

ALBERT CIRERA & TRES TAMBORS

Albert Cirera & Tres Tambors trabajan en el límite donde la identidad del lenguaje se vuelve inestable. Su música no se articula desde formas cerradas, sino desde un proceso de negociación constante entre los músicos, donde la improvisación es entendida como una práctica colectiva y no como un espacio de afirmación individual.

Orangina cristaliza más de una década de trabajo conjunto y sitúa al grupo en una tradición europea de improvisación que asume el conflicto como motor creativo. La exploración tímbrica, la fricción rítmica y la tensión entre estructura y disolución formal son elementos centrales de un discurso que rehúye cualquier idea de comodidad.

No se trata de una música que busque continuidad estilística, sino de una práctica que se redefine en cada interpretación. Una propuesta que exige una escucha activa y que se afirma en su condición de presente.

 

JAVIER VERCHER CUARTETO

El trabajo del Javier Vercher Cuarteto se inscribe en una concepción del jazz basada en la continuidad del oficio y en el respeto por la forma como espacio de libertad. Su música no busca la ruptura, sino la profundización en un lenguaje trabajado desde la escritura y la escucha colectiva.

Esta perspectiva se hace evidente en proyectos como Vercher y Arias, donde la relación entre composición e improvisación se plantea desde un equilibrio riguroso. La improvisación se integra en una arquitectura previamente pensada.

Acompañado por Iñigo Ruiz de Gordejuela, Deejay Foster y Marc Miralta, el cuarteto construye un discurso sobrio y articulado, que reivindica la madurez y la precisión como valores creativos en un contexto a menudo dominado por la urgencia expresiva.

 

MARIOLA MEMBRIVES TRÍO

La propuesta de Mariola Membrives se sitúa en un territorio de fricción entre cuerpo, voz y lenguaje. Su trabajo no se inscribe en una lógica de fusión estilística, sino en un proceso de exposición radical donde la voz actúa como materia física y política.

En La Babilonia, este planteamiento alcanza una formulación especialmente contundente. El flamenco, la improvisación y la creación contemporánea no aparecen como referencias, sino como tensiones activas dentro de un mismo espacio sonoro.

El trío opera desde el riesgo y la inestabilidad, entendiendo cada actuación como un acto irrepetible. No es una música destinada a la complacencia, sino a la confrontación con el oyente. En ese gesto, Membrives reivindica el jazz, y la música improvisada, como un espacio de resistencia y verdad.

La selección de AIEnRUTa-Jazz 2026 no propone una imagen única ni cerrada del jazz actual, sino un conjunto de miradas complementarias que comparten una relación consciente con el lenguaje, la forma y el tiempo. Son proyectos que entienden la creación como proceso, que asumen la complejidad sin convertirla en gesto y que apuestan por una escucha activa, tanto dentro como fuera del escenario.

Quizá ahí resida el valor más duradero de programas como este: no solo en lo que muestran, sino en lo que sugieren. En un contexto cultural todavía frágil, estas propuestas recuerdan que el jazz sigue siendo un espacio de pensamiento, de riesgo y de construcción colectiva. Cuidarlo no implica idealizarlo, sino acompañarlo con la atención, el respeto y la continuidad que su propio lenguaje exige.

23 de febrero, 2026

Jazz Na Serra – Santo Antônio do Pinhal, Brasil – Festival

Jazz Na Serra – Santo Antônio do Pinhal, Brasil – Festival

JAZZ NA SERRA

Santo Antônio do Pinhal, Brasil

Festival

16

December, 2025

Text by: Adailton Moura

Photos: Daniel Akamine

Brazilian jazz has its own unique characteristics. Its main differences lie in the rhythmic elements of the different regions and cultures of a country with continental dimensions. This became even more evident—for those who were unaware—during Jazz na Serra, held between August 22 and 24 in Santo Antônio do Pinhal. The festival was named after this small and charming city located in the Serra da Mantiqueira, a region known for its natural beauty with mountains, wildlife, forests, and waterfalls. With approximately 7,000 inhabitants, the population almost doubled during the three days when it was possible to observe the diversity, richness, and beauty of jazz and Brazilian popular and instrumental music.

With winter coming to an end, the mild weather was perfect for lovers of good music to enjoy it in complete comfort. The cold appeared for a few moments, especially at night, but the sun made everyone happy in the morning and afternoon. Thus, wines, soups, broths, pizza, and beers served as accompaniments for both moments and temperatures. Everything blended perfectly with the atmosphere generated by the refined musicality and sense of community experienced by 80% of the spectators who were not residents of the locality.

All this care began with the choice of guests. The curator was trombonist and producer Joabe Reis, who took care to bring together different styles. He himself was one of the protagonists on Saturday evening with the Dejavu Session. Alongside 10 musicians, he got the crowd dancing with a fusion of jazz, funk, and samba-jazz. It was impossible to stand still with the energy and pulse transmitted through instrumental versions of famous songs by Gilberto Gil and João Donato to Roy Hargroove, with improvisations by some of the most acclaimed Brazilian musicians. It is no coincidence that this jam has been acclaimed wherever it goes. It transforms the traditional and elevates the modern.

“This mix of American funk with Brazilian music and so many other styles such as jazz, added to improvisation, gives us this freedom,” says Joabe. “From the moment we open a solo chorus, everything becomes jazz, so Dejavu is exactly that. It’s also very interesting because during the solos, sometimes I combine them: look, you’re going to solo. There will be a drum solo, a guitar solo, a solo, I don’t know, on the trombone… but sometimes not, sometimes the song starts and whoever feels it goes solo first. I think Dejavu’s energy is a cool vibe because of that too, so I think everyone is there willing to throw themselves into it and see what happens.”

Almost 24 hours earlier, Regional Ginga Ligeira opened the proceedings on a cold Friday night with the lament and tranquil swing of choro, one of the most authentic styles of Brazilian popular music (MPB), accompanied by guitar, mandolin, cavaquinho, flute, and tambourine. Starting in this way reinforces the commitment to promoting national musicality. The emphasis on this direction was made by Thiago Espírito Santo and Grupo. The bassist, son of another genius, Arismar Espírito Santo, who has accompanied big names, including Hermeto Pascoal, used his guitar to make it sound like an accordion and, from time to time, during flutist Morgana’s solo, picked up a triangle

It is satisfying to watch Thiago play because he transmits his passion to those who watch him. Whether they were sitting on deck chairs in front of the stage or standing in the square, drinking bottle after bottle of wine, they felt the same enthusiasm as the musician. It is as if Espírito Santo is playing with something very pleasurable. She captivates, as does the quartet that accompanies her, being a singer who, instead of vocalizing lyrics, makes her voice another instrument.

Loaded with influences from baião, frevo, and forró, the concert named “Folha de Corda” (String Leaf), Thiago praises northeastern Brazil. “The idea was to see what it would be like if the guitar had the power to be an accordion,” he says. “I put myself in the place of an accordionist playing in a forró trio, but it had to be the guitar playing the role of the accordion.” In his view, it is this rhythmic plurality that differentiates Brazilian jazz from world jazz, especially traditional jazz.

“Jazz is considered a universal language. It ceased to be a rhythm and became a language of expression, where you can put your creativity on top of a theme,” he points out. “So, there’s the melody, the harmony, and from there on, we create together. “Brazil is very rich, but the thing is the language, the exchange. It’s a music of exchange, a music that brings people together. Where dialogue is worth the notes and rhythms. The difference lies in the richness of our culture. Brazil has this craziness, where in the South you have milonga, chamamé, vanerão. Then you come up, and you find the samba of São Paulo, which is different from the samba of Rio. The flavor of Minas Gerais, the beauty of harmony and composition of Milton Nascimento, Lô Borges, Beto Guedes… and in the Northeast, each place has its own characteristic identity.”

SENSITIVITY, GROOVE, AND RESISTANCE

The previous night (Friday) created anticipation for what was to come on Saturday. With the sun shining over the mountains, warming everyone’s heads, the Orleans Jazz Street Band brought a little of the joy of New Orleans to the center of Santo Antônio Do Pinhal, parading through the streets, squares, and avenues to cheer up and get people dancing to the sound of ragtime and swing, whether they were walking or waiting for lunch in restaurants. The atmosphere was festive, almost like carnival. The movement in the streets paused briefly in the early afternoon, at exactly 2:30 p.m., for the impressive performance by Sintia Piccin Sexteto.

Wielding her saxophone, and sometimes her flute, Sintia performed songs from the EP “Freedom of Mind” and some unreleased tracks that will be part of a future project. Alongside Richard Fermino, Nichollas Maia, Jackson Silva, Igor Bollos, and Fernando Amaro, she captured the eyes and ears of the audience. Her calm and smiling manner makes it seem simple and easy to master the keys. But the ease is only for those who see it. Piccin has a theory that it is necessary to do something complex while making it look easy. This is also how she influences other girls and women who are already involved in or intend to pursue improvised music.

“For a long time, I kept thinking: gee, people don’t really like improvisation, do they? Because it gets boring and the soloist just stands there playing,” she observes. “Then we started playing on the street and people started calling instrumental music groups to play. It became a regular thing.  It was a Sunday kind of thing, getting a bunch of people together, and we would do endless solos, and everyone would listen and clap, and young people enjoy instrumental music, so that gave me a start to try to get my work out there too, you know, because I thought jazz was in the theater or in a bar with those old guys, something more elitist, something more for the upper middle class. And that’s not what we want, we just want to play, you know?”

The experience at Jazz na Serra confirmed how much people are interested in the 5-minute walks between Boulevard Araucária and Praça do Artesão, and vice versa. At the latter, Salomão Soares and Vanessa Moreno enchanted the audience. The sensitivity of the singer’s soft, high-pitched, and striking voice was further emphasized by the light sound of the skilled pianist. The duo performed songs from the album “Outros Ventos,” which features vocal and piano reinterpretations of classics by Gilberto Gil, Roupa Nova, Baden Powell, João Bosco, and Aldir Blanc. When she sang “O Bêbado e a Equilibrista” (by Bosco and Blanc), Vanessa moved the audience with the delicacy of her interpretation—she herself was also moved. It gave those with greater sensitivity goosebumps, due to its close interpretation of the original by Elis Regina and its representation of resistance against one of the darkest periods in Brazilian history, the Military Dictatorship (1964-1985). This ghost returned to haunt us years ago through coup attempts against the state. Thus, the passion with which Soares and Morena shared it shows how relevant the composition still is and represents, in a way, resistance. They gave a reflective and inspirational performance. It’s one of those that you need to put on your priority list.

After wiping the tears from their eyes, those present moved their bodies to the sound of (the aforementioned) Dejavu Sessions, but not before stopping to admire the orange sunset embellishing the mountain sky. Almost 30 minutes after they finished, Hamilton de Holanda, accompanied by Salomão Soares and Thiago Rabello, kept the temperature high, despite the cold wind. He had already made some people happy during the sound check. That moment was just an appetizer for the main course he prepared for everyone to enjoy with the sound of the mandolin, which seems to speak through Hamilton’s fingers. The type of sound he makes is considered choro by some and jazz by others. However, he does not like labels because he is able to perform in different places, including the Jazz at Lincoln Center complex in New York (USA), where he recorded “Hamilton de Holanda Trio, Live in NY.” When I ask him if he considers himself a jazz musician, his answer comes with the same intensity as the question.

“Look, I can answer you in a few ways… so it’s hard to answer yes or no, because jazz is in my music, for sure, but I’m from choro, I was born in choro, since I was a child. The first 200-300 songs of my life were by Pixinguinha, Jacob Almeida, and Ernesto Nazareth, but at the same time there’s Hermeto Pascoal, Egberto Gismonti, Baden (Powell), Milton Nascimento, Chico Buarque, Djavan,” he says. “So, it’s something that, I even came yesterday on the way saying: ‘man, our music is hard to classify, because if you say it’s jazz, jazz musicians will say it’s something else. And on the other hand, my choro friends think I’m a jazz musician. Jazz is very broad, you can’t just define it and say: only this is jazz. It has its foundations, obviously, but it has a family tree that branches out in many directions.”

The countless possibilities of this art form, mentioned by Hamilton, were reflected in the final act of the second day of the festival, with Ellen Oléria showing off all her groove and swing. But she also moved the audience with the power of her voice and songs that portrayed the struggle and resistance of the black community in Brazil. With her charisma, she captivated the audience and made the night even more refreshing, fascinating, and inspiring.

BUILDING A LEGACY

Far from the circuit of major festivals, Jazz na Serra proved to be a giant success. Due to its success, including the boost to the local economy, Pedro Pimenta (the creator) confirms that the 2026 edition is guaranteed. “It’s almost inevitable that it will happen again, and we’ve already started thinking about ways to do that. The idea is not to hold a festival that could take place anywhere, just putting the Jazz na Serra brand on it, but it could be done in São Paulo”, he says. “The idea is to keep it here. Occupy the city center and privilege the businesses that are here.” Curator Joabe Reis also says he is fulfilled and already has names in mind for the next edition. “I’m happy with the positive feedback, because it’s very difficult to be a curator at a music festival. As an instrumentalist, I’ve worked and been alongside so many names in music that I love and would like to have here on these stages. But we have to curate in a way that also fits with the script we want to write here at this festival.”

To end on the same mood as the beginning and the middle, the sun came out again on Sunday morning to activate the vitamin D of those who chose to “bathe” in the sun’s rays. In the shade, drummer Edu Ribeiro, pianist Fabio Torres, and bassist Paulo Paulelli brightened up the start of the day with a diverse and cheerful sound, ranging from samba-jazz to choro, passing through other elements of Brazilian music. Formed in 2001, Trio Corrente is one of the most inventive contemporary groups, winning a Grammy Award in 2014 for best Latin jazz album for “Song For Maura,” which also won a Latin Grammy, shared with pianist Chick Corea.

Joabe’s assertive selection demonstrated his knowledge and care in choosing each of the participants in Jazz na Serra. It is a legacy that is beginning to be written, and one that will also place Santo Antônio Do Pinhal on the world stage of great musical events, especially jazz. The exploration of different jazz styles also opened up possibilities for those who are not so familiar with the genre and believe, especially in Brazil, that this is a type of music appreciated by intellectuals. At the closing, the Americana Jazz Big Band recalled the golden age of the great swing bands with classic movie soundtracks and compositions by geniuses such as Quincy Jones and Gordon Goodwin. The power of Raquel Odara’s voice stood out. In both performances, she mesmerized with her vocal power. It ended the way it should: with refinement and excellence.

16th of December, 2025

Festival Jazz Madrid 2025 – Villanos del Jazz

Festival Jazz Madrid 2025 – Villanos del Jazz

FESTIVAL JAZZ MADRID 2025

Villanos del Jazz

Una Odisea Sonora entre virtuosismo, riesgo y tradición que ilumina Madrid

Como cada año, el Festival Villanos del Jazz volvió a unir fuerzas con el Ayuntamiento de Madrid para enriquecer la programación del Festival Internacional JazzMadrid 2025, configurando una edición especialmente robusta y diversa. A ello se sumaron iniciativas como el Festival de Jazz de Ciudad Lineal, 21 Distritos, Jazz con Sabor a Club y Jazz Círculo, que han convertido al otoño madrileño en una estación donde el jazz se respira en cada barrio tanto como las tonalidades doradas que envuelven la ciudad.

La Sala Villanos, el Teatro Pavón, el Café El Despertar y, sobre todo, el Teatro Fernán Gómez–Centro Cultural de la Villa se consolidaron como los epicentros del pulso jazzístico madrileño. Desde In&OutJazz Magazine asistimos a una amplia selección de los más de 150 conciertos programados. Lo que sigue es un recorrido detallado, y vivamente inspirado, por algunos de los hitos de esta edición.

El arranque fue contundente con The Wooten Brothers, que ofrecieron un espectáculo donde el groove marcó el eje de rotación de toda la noche. Victor Wooten volvió a confirmar que no es solo un virtuoso, sino un arquitecto del ritmo: polirritmias imposibles en el bajo, slap microscópicamente preciso y una elasticidad temporal que desafiaba la intuición. Regi “The teacher”, Joseph y Roy “Futureman” Wooten completaron un engranaje rítmico arrollador, capaz de levantar pasajes de funk sincopado, momentos de pura electricidad y una teatralidad casi performativa. El cuarteto hiló además un recorrido casi a modo de popurrí por sus hits y por temas que han marcado su propia evolución musical, un guiño directo tanto a los seguidores veteranos como a quienes se acercaban por primera vez a su universo sonoro.

Esa potencia llegó, sin embargo, acompañada de un componente visual casi acrobático que, aunque eficaz para encender al público, desplazó por momentos la atención del corazón musical de la propuesta. El grupo brilló especialmente cuando redujo ese despliegue escénico y dejó que la fusión hablara por sí sola, revelando una creatividad tan sólida como contagiosa. Una apertura vibrante y enérgica, marcada por un virtuosismo exuberante que, en sus mejores momentos, encontró su verdadero centro.

Sin perder inercia, volvimos al día siguiente al Fernán Gómez para uno de los conciertos más refinados del festival: Gonzalo Rubalcaba & Hamilton de Holanda. Frente al exceso anterior, este dúo propuso un espacio de escucha mutua y delicadeza arquitectónica. Rubalcaba ofreció un piano de madurez expresiva, donde cada pedal, cluster y resolución armónica parecía una decisión editorial. Hamilton de Holanda respondió con un bandolín de articulación diamantina y una narrativa melódica en permanente combustión. La conversación improvisada entre ambos, silencios con peso, pausas que hablaban, contrapuntos tan naturales como inevitables, construyó un recital de enorme profundidad y precisión emocional. Hubo imprevisibilidad, conversación, música que se desplegaba como un organismo vivo. Fue uno de esos conciertos en los que uno deja de pensar en “piano” o “bandolín” y empieza simplemente a escuchar y disfrutar.

El tránsito hacia la intimidad continuó de manera orgánica con Julian Lage en formato de guitarra sola. Lage convirtió la sala en un laboratorio acústico donde todo giró alrededor de la pulsación, los voicings abiertos y un control casi escultórico del timbre. Alternó composiciones propias con standards rediseñados desde una claridad quirúrgica, levantando atmósferas tridimensionales sin recurrir a artificios. La propuesta, de una pureza casi meditativa, derivó también en un tono sostenido y homogéneo que, pese a su innegable refinamiento, dejó por momentos la sensación de un discurso demasiado contenido. Un concierto silencioso en lo gestual, monumental en lo musical, aunque no siempre capaz de mantener la tensión narrativa y la atención del respetable.

El festival siguió desplazándose hacia territorios de la voz con Jazzmeia Horn, que transformó la tarde en una celebración. Su presencia escénica, su swing muscular y su dominio del storytelling vocal hicieron que cada una de sus composiciones se convirtiera en un microrrelato emocional. Su scat, natural, rítmicamente fértil, impredecible, fluyó sostenido por la solidez de Vásquez Viñas, Saleem y Morello, una sección rítmica que respiraba con ella. Horn ofreció una clase magistral de control diafragmático y de articulación, recordándonos que la tradición no es un museo, sino un territorio vivo y reinventable.

El 9 de noviembre, llegó uno de los regresos más esperados: Avishai Cohen regresó tras un tiempo sin actuar en la ciudad. Lo hizo en la Sala Fernán Gómez al frente de su quinteto, formado por jóvenes músicos israelíes vinculados en su mayoría a la escena neoyorquina. Destacó especialmente el pianista Itay Simhovich, de apenas veintiún años y recién incorporado al proyecto, junto a Yuval Drabkin en los saxos tenor y soprano, el trombonista Yonatan Voltzok y el baterista Eviatar Slivnik. El quinteto presentó un repertorio centrado en Brightlight (2024), complementado con nuevas composiciones y piezas ya conocidas por los seguidores del contrabajista.

Los solos de Drabkin sobresalieron por su técnica, sonido y musicalidad, mientras que la compenetración entre Slivnik, Simhovich y Cohen configuró una base rítmica sólida y cohesionada, fruto de su trabajo conjunto como trío. Fiel a su costumbre, Cohen volvió a apostar por jóvenes talentos sin renunciar a su lenguaje característico, marcado por un rigor estructural y un virtuosismo siempre supeditado a la música. Tras hora y media de concierto, el público ofreció una cálida ovación que Cohen respondió interpretando “Remembering”, pieza cargada de lirismo y melancolía.

El festival avanzó hacia un territorio más eruptivo con Hiromi & Sonicwonder, una de las noches más desbordantes de energía de toda la programación. Hiromi desplegó su habitual artillería: estructuras cambiantes, ritmos hiperquinéticos, un piano que funciona como orquesta y un magnetismo escénico que roza lo atlético. Adam O’Farrill ofreció un contrapeso perfecto con una trompeta musculosa, mientras Hadrien Feraud y Gene Coye sostuvieron una sección rítmica de elasticidad prodigiosa. La suite Out There fue un viaje expansivo; “Pendulum”, interpretada por Hiromi en solitario, dejó la sala suspendida en un silencio casi reverencial.

Tras semejante despliegue energético, el ciclo encontró un punto de reposo reflexivo con Leo & Leo, un proyecto distinto en estética y pulsación. Leonor Watling cantó con ese cuidado equilibrio entre transparencia, contención y cercanía emocional que define su estilo, mientras Leo Sidran acompañó con sensibilidad narrativa, más desde la intención que desde la exhibición. El resultado fue un recital pulcro y cálido, sin grandes sobresaltos, pensado más para el abrazo que para el vértigo. En una edición tan convulsa y exploratoria, su propuesta de belleza suave funcionó como un necesario gesto de pausa y honestidad.

La atención volvió a girar hacia la escena ibérica con el Cuarteto Edición Especial de Baldo Martínez, que reafirmó la condición del contrabajista gallego como una de las voces más personales y valientes de la música improvisada europea. Con Román Filiú, Chema Saiz y Pier Bruera generó un laboratorio sonoro en plena combustión: improvisación colectiva, timbres en fricción y raíces folclóricas reelaboradas desde una modernidad orgánica y nada complaciente.

En una línea igualmente experimental, Marco Mezquida presentó su diálogo entre piano e inteligencia artificial. El concierto osciló entre la fascinación tímbrica y las limitaciones expresivas de la IA, que respondía con intención, pero sin ninguna flexibilidad ni aportación propia. Mezquida, sin embargo, ofreció uno de los discursos más libres y texturales del festival, reivindicando la improvisación como terreno donde la máquina, por ahora, sigue siendo invitada y no protagonista. Un experimento valiente, más valioso por las preguntas que por las respuestas.

El Fernán Gómez se transformó nuevamente para acoger el sonido legendario del Sky Quartet de Charles Lloyd, que demostró que la veteranía no está reñida con una frescura casi juvenil. Lloyd navegó entre el free más etéreo y el blues más terrenal, sin dejar ninguna nota por el tintero. Sostenido por un trío de lujo: Jason Moran, Larry Grenadier y el joven Kweku Sumbry, que sustituyó con solvencia a Brian Blade, el cuarteto construyó el mejor de los ambientes para que Charles, el público y los propios músicos pudieran disfrutar, una noche más, de la belleza de la música en directo.

El festival continuó con un bloque especialmente fértil de proyectos españoles. El primero fue Daniel Juárez, que presentó Reflexividad junto a Naíma Acuña, Darío Guibert e Íñigo Ruiz de Gordejuela. Su concierto en la sala Villanos sirvió como presentación de su excelente trabajo, Reflexividad, el cual interpretaron al completo, esta vez con la riqueza y la frescura propias del directo. Mención especial para Álvaro del Valle, quien grabó íntegramente el concierto y realizó una mezcla minuciosa (aquí una muestra) que permite ahora disfrutar de este cuarteto en vivo con una calidad excepcional. Una semana más tarde, Astrid Canales. Su puesta en escena, su desparpajo, el ambiente familiar y la profesionalidad de los músicos de su banda nos condujeron al gozo colectivo. En esta ocasión, la compositora multidisciplinar presentaba también su último disco, publicado bajo el nombre de Ego.

En el apartado más encendido del ciclo de clubs, el saxofonista Javier Rojo, junto a Joan Colom, Ander García y Marc Pinyol, ofreció dos pases intensos, cargados de evocación y libertad. Ese mismo día, en el Pavón, Stacey Kent conquistó al público con su dulzura habitual, combinando standards, composiciones propias y un repertorio brasileño interpretado con afecto y elegancia.

El cierre de nuestra ruta llegó con Tigran Hamasyan, que ofreció un concierto casi ritual. Su piano, trenzado con melodías folclóricas armenias y polirritmias vertiginosas, generó un estado de trance cuidadosamente estructurado. Junto a Yessai Karapetian, Marc Karapetian y Arman Mnatsakanyan formó un triángulo rítmico formidable. The Bird of a Thousand Voices, inspirado en un cuento armenio ancestral, sonó como un viaje interior rotundo, confirmando a Tigran como una de las voces más visionarias del jazz actual.

Más allá del brillo individual de los conciertos, esta edición de JazzMadrid y Villanos del Jazz volvió a poner sobre la mesa algunos de los debates fundamentales del jazz contemporáneo: la convivencia entre tradición y ruptura, la integración (o resistencia) frente a lo tecnológico, y el papel del jazz en el ecosistema cultural de una gran ciudad. La programación, amplia, variada, a veces incluso desbordante, evidenció un rasgo que cada vez define más al festival: su voluntad de abarcar el jazz como un territorio expandido, sin compartimentos estancos, donde el swing coexiste con el free, la electrónica con el folclore y la canción con la improvisación abierta.

El diálogo intergeneracional también resultó especialmente revelador. Desde la sabiduría fresca de Charles Lloyd hasta la exuberancia de Hiromi, pasando por la precisión minimalista de Lage o la poesía camerística de Rubalcaba y Hamilton de Holanda, quedó claro que el jazz actual se articula no tanto en función de edades o corrientes, sino de discursos estéticos personales. Y en ese sentido, la escena española vivió un año particularmente fértil: Juárez, Canales, Rojo o Baldo Martínez ofrecieron proyectos donde la identidad local no se presenta como ancla, sino como punto de partida para una creación abierta y contemporánea.

La presencia de propuestas híbridas, como el experimento de Mezquida con inteligencia artificial o la melancolía elegante de Leo & Leo, reforzó otra idea clave: que el festival no se limita a exhibir virtuosismo, sino que funciona como un laboratorio donde se ensaya qué puede ser el jazz hoy. No todas las propuestas alcanzan la misma profundidad; algunas resultan más estéticas que transformadoras. Pero ese riesgo forma parte del pulso real de un festival vivo, que apuesta por la diversidad como motor y no como escaparate.

Por último, la respuesta del público, salas llenas en su mayor parte, atención sostenida, mezcla generacional, reveló algo que no siempre se subraya con suficiente claridad: Madrid está consolidando un ecosistema jazzístico propio, con identidad y continuidad, donde festivales, clubes, instituciones y músicos locales generan un tejido cada vez más sólido. Esa es quizá la mejor noticia de todas.

En suma, esta edición no solo ofreció grandes conciertos; ofreció preguntas, fricciones, descubrimientos y confirmaciones. Recordó que el jazz, cuando se programa con ambición y perspectiva, no es un género: es un diálogo permanente entre tradición, riesgo, escucha y tiempo. Y Madrid, por fortuna, parece decidida a mantenerlo vivo.

05 de diciembre de 2025

41º Belgrado Jazz Festival 2025

41º Belgrado Jazz Festival 2025

41º BELGRADO JAZZ FESTIVAL 2025 

30

November, 2025

Text by: Milica Ševarlić

Organizer’s Announcement about the Belgrade Jazz Festival 2025

Photos: Slavko Kostić

Dedicated to On the Road of Jazz: Full Halls at the 41st Belgrade Jazz Festival Confirm the Significance and Prestige of the Event

The festival is organized by the Belgrade Youth Center.

Patrons of the 41st BJZF: City of Belgrade – City Administration – Secretariat for Culture; Ministry of Culture of the Republic of Serbia.

Friends of the 41st BJZF: SOKOJ and DPC Networks.

Supporters of BJZF 2025: Italian Institute in Belgrade; Puglia Sounds; Instituto Cervantes; French Institute in Serbia; Embassy of Israel; Embassy of Portugal and Camões Institute; RTS Music Production.

By invitation, the Belgrade Jazz Festival is a member of the European Jazz Network.

Source: domomladine.org

The Belgrade Jazz Festival, held from October 22 to 25, 2025, under the slogan On the Road of Jazz, once again confirmed with its 41st edition that it is the most important jazz event in the region and one of Europe’s most respected meeting points for jazz musicians and audiences. Over four intense days, organized by the Belgrade Youth Center, the festival offered a cross-section of contemporary jazz in its most exciting forms, from tradition to the boldest contemporary experiments.

 

This year, Serbia’s oldest jazz festival was ceremoniously opened in the Ilija M. Kolarac Endowment Hall with an outstanding artistic program by the RTS Big Band, under the artistic direction of Stjepko Gut. In honor of the 100th anniversary of Bora Roković’s birth, we remembered the work of one of our most significant composers, arrangers, and pianists. The program also paid tribute to the renowned Yugoslav All Stars Band, making the evening a rich and authentic celebration of domestic jazz heritage, much to the delight of the audience.

In the international program, American artists stood out, as their presence at the festival always represents a genuine cultural event: the legendary Wadada Leo Smith, a doyen of the global avant-garde scene, and the brilliant pianist Sylvie Courvoisier delivered a deeply spiritual concert, whose power and meditative quality reminded us why jazz remains an art of freedom and expression. James Brandon Lewis, one of the most acclaimed saxophonists of the new generation, presented contemporary jazz in its most exciting form, powerful, sincere, inspired by classical roots, yet entirely original and modern.

European artists, from the celebrated French bassist Henri Texier with his trio and the emotive ensemble Eternal Love led by the renowned Italian saxophonist Roberto Ottaviano, to the masterful duo of French maestros Louis Sclavis and Benjamin Moussay, demonstrated the richness of old continent jazz tradition and the breadth of expression that defines Europe’s most important jazz stages. They were joined by new names, the Marta Sánchez Trio from Spain, the Ricardo Toscano Trio from Portugal, the Israeli band Shalosh, and British pianist Alexander Hawkins, whose energy, improvisational courage, and authenticity show how vibrant and diverse European jazz is today.

The Serbian scene, as every year, showcased vitality and creative strength through performances by Bosque Sound Community, led by Miloš Bosnić, and the Rastko Obradović Quartet (with special guest Jasper Høiby from Denmark).

The festival concluded in the best possible way, spontaneously and energetically, with an exciting jam session led by pianist Vlada Maričić, featuring both domestic and international musicians, including James Brandon Lewis and Ricardo Toscano with their bands, further delighting the audience.

The Belgrade Jazz Festival once again recorded exceptional attendance, full concert halls, and an atmosphere of community. Particularly encouraging was the diversity of the audience, seasoned jazz lovers sharing the space with young people discovering this music for the first time, confirming that the festival successfully builds bridges between generations and that jazz has a future in Belgrade.

Over more than four decades, the Belgrade Jazz Festival has grown into a cultural symbol of Belgrade, an event that upholds artistic integrity, promotes domestic creators, and connects the city with global music centers. Thanks to its high artistic standards and appreciation of authentic achievements, the festival has become an event that not only brings together top-tier artists but also inspires audiences, develops the local scene, and preserves jazz as a living, contemporary language. This year’s 41st edition once again demonstrated that Belgrade not only follows global trends but creates them, on its own authentic road of jazz.

34º Guimarães Jazz Festival 2025

34º Guimarães Jazz Festival 2025

34º GUIMARÃES JAZZ FESTIVAL 2025 

29

Noviembre, 2025

Asistimos a la 34ª edición del Festival de Jazz de Guimarães, cuna de Portugal. La ciudad combina palacios, arquitectura histórica y calles empedradas que conservan su trazado medieval, en diálogo constante con edificios contemporáneos y espacios culturales en activo. El festival (del 6 al 15 de noviembre de 2025) dirigido artísticamente por Ivo Martins, tuvo lugar en el Centro Cultural Vila Flor (CCVF), que este año celebra su 20º aniversario, un complejo que reúne teatro, música y artes visuales, y que funciona como uno de los motores culturales de la ciudad. El museo de arte contemporáneo y la intensa programación artística refuerzan a Guimarães como un territorio vivo, con una identidad que se renueva sin perder sus raíces. Ivo Martins ha dado forma a una programación que privilegia discursos sólidos, proyectos con identidad propia y propuestas que expanden el lenguaje del jazz contemporáneo, apuesta por obras que no buscan el impacto inmediato, sino una lectura profunda del presente musical.

 

Arrancamos el festival el 13 de noviembre con Mark Turner Quintet que presentó, en el Centro Cultura Vila Flor (CCVF), Reflections on: The Autobiography of an Ex-Colored Man, un proyecto de composiciones propias donde la narración y la música avanzan en planos paralelos. Turner leyó fragmentos de la novela de James Weldon Johnson mientras el quinteto, compuesto por luminarias como Jason Palmer, David Virelles, Matt Brewer y Nasheet Waits, articuló una suite de diez movimientos que funcionó como una exploración sonora de los temas del libro. La palabra narrada no fue solo un complemento, sino la estructura sobre la que la música se despliega con intención narrativa. El concierto avanzó como una historia compartida, donde identidad, memoria y música formaron un mismo cuerpo sonoro. En lo técnico, la propuesta se sostiene en una escritura rigurosa con una interacción controlada. Mark Turner trabaja líneas extensas, de una claridad casi arquitectónica, que se apoyan en la armonía abierta del piano de raíces afrocubanas de David Virelles. Sus repeticiones rítmicas funcionan como pequeños mantras que reorganizan el espacio del quinteto. Jason Palmer desarrolla sus intervenciones desde una lógica melódica limpia, sin exhibicionismo. Matt Brewer al contrabajo sostiene el peso del diseño armónico con una estabilidad permanente, y Nasheet Waits a la batería maneja la tensión con un pulso que crece por capas, a veces desde la insinuación y otras desde el ataque directo. El resultado es un lenguaje contemporáneo, técnicamente complejo, expuesto con claridad. Es quizá el trabajo donde Turner integra con más coherencia su pensamiento musical y su lectura del legado afroamericano.

Set list: Mevement 1. Anonymous/ Movement 2. Juxtaposition/ Movement 3. Pulmonary Edema/ Movement 4. New YorK/ Movement 5. Europe/ Movement 6. The Texanic. The Soldier/ Movement 7. Mother, Sisteru Lover/ Movement 8. Pragmatism/ Movement 9. Identity Politics/ Movement 10. Closure

El trío Taborn/Reid/Smith protagonizó la propuesta más alejada de la ortodoxia jazzística dentro del festival. Craig Taborn, al piano y electrónica, junto a la violonchelista Tomeka Reid y el baterista y percusionista Ches Smith, conforman tres figuras de la vanguardia creativa estadounidense que se mueven dentro del circuito de la música improvisada y el jazz contemporáneo.

Craig Taborn es un pianista e improvisador que trabaja desde la composición espontánea y desde la exploración experimental del piano, construyendo improvisaciones complejas desde una visión única. Tomeka Reid, compositora e improvisadora nacida en California, formada en la música clásica e integrada en la tradición de la diáspora africana, vinculada al minimalismo contemporáneo destaca por su amplitud sonora y el uso de técnicas poco convencionales de manipulación del violonchelo. Ches Smith es un baterista, percusionista y compositor radicado en Nueva York, es un músico destacado en la intersección del jazz con las tendencias experimentales, la música noise y el metal, contribuyendo con una versatilidad experimental.

El trío presentó un proyecto electroacústico que prioriza el enfoque del conjunto sobre el solista construyendo el sonido desde la improvisación estructural, con un abordaje de la música desde la exploración del sonido y no desde la forma, entrelazando y alternando roles melódicos y rítmicos. El sonido se articuló desde las texturas: capas espaciales, tensiones suspendidas, electrónica que expandió el espectro tímbrico y polirritmias que se abrieron en múltiples direcciones. Música sorprendente y excitante, elaborada, compleja y en constante desarrollo, desde el minimalismo de cámara contemporáneo hasta irrupciones de energía pura.

Set list:  Dream Archive/ Junk Magic/ Enchant/: Craig Taborn.  Mumbo Jumbo: Paul Motian/ When Kabuya Dances: Geri Allen/ Loue in Kone Outer Saace:  Sun Ra.

Asistimos a un set libre presentado por Sonoscopia, un colectivo con sede en Oporto dedicado desde 2011 al arte sonoro, la investigación y la música experimental. El concierto, centrado en música improvisada y la creación contemporánea, estuvo a cargo del trío Kvelvane – Østvang – Vermeulen, formación de saxofón, batería y contrabajo. Sin partitura alguna, los tres se lanzaron a la improvisación pura, una avalancha de ideas, cascadas de notas que avanzan hasta unirse en una música desenfrenada de energía feroz compartida. Tres músicos que se desplazan con total libertad por diversas corrientes estéticas de la creación musical actual. Se trata de un proyecto todavía en fase temprana de consolidación dentro del panorama de la improvisación y del jazz.

La saxofonista noruega Heidi Kvelvane, presentada por Jan Granlie para Salt Peanuts en #IWD2025 (#womentotheforce 2025) dentro de EJM, aportó un enfoque fresco surgido de la escena de improvisación contemporánea de su país. Destacó por un tono incisivo, vibrante y exploratorio, fruto de su trabajo dentro de la escena nacional noruega y de sus colaboraciones con la Bergen Big Band. Tollef Østvang, baterista, improvisador y compositor noruego formado en el conservatorio de Paris y de Ámsterdam, figura clave en Trondheim, desplegó un toque enérgico, contundente y creativo, moldeado por el jazz y la creación instantánea. Nils Vermeulen, contrabajista, investigador acústico y constructor de instrumentos, aportó un enfoque expansivo alimentado por su experiencia en el free jazz, la improvisación y la música contemporánea. Es música en el aquí y ahora.

Set list: Ondulado/ Lastillo/ Caramulotemporánea

Después de su debut discográfico con el sello español Fresh Sound Records, que recoge la primera grabación de estudio del saxofonista y compositor británico afincado en Nueva York, Alex Hitchcock con All Good Things en 2018, se sitúa en el festival de Guimarães al frente de Alex Hitchcock Quintet. Formado por Alex Hitchcock, al saxofón tenor, Dave Adewumi en la trompeta, Will Barry al piano, Ben Tiberio, al contrabajo, y la franco-brasileña Ananda Brandão en la batería. Un grupo integrado por músicos de UK y EE. UU. residentes en Nueva York, un quinteto solvente de new talents con camino de éxitos recorridos y por recorrer. Además, fueron los responsables de liderar durante tres noches la jam nocturna del festival en el Café Concerto del CCVF.

Alex Hitchcock compositor y director de orquesta nacido en Londres, es considerado una figura emergente en la escena del jazz británico estudiante de la Royal Academy of Music de Londres, presentan un set de melodías potentes e improvisaciones exquisitas, con texturas y fraseo sobrio, elegante, sutil y armonioso, desarrolla acordes y armonías que evolucionan hacia una asimilación natural de influencias clásicas y contemporáneas, siempre con un claro sentido de sofisticación armónica. Los solos resultan especialmente notables, con las líneas de tenor de Hitchcock como eje central.

Will Barry proporciona lirismo, sutileza y refinamiento. En la batería, Ananda Brandão desplegó un enfoque proactivo y contemporáneo, de diálogo con las líneas de Hitchcock y Adewumi. La combinación equilibrada de personalidades musicales confirma que esta unidad es de un potencial notable.

Set list: Eo / Triumph / Wishlove / Bright White Light / Pull of the Line / Rio

La 34.ª edición del Guimarães Jazz concluye con el regreso del compositor y pianista Danilo Pérez, que vuelve a este escenario donde actuó en 2006 como integrante del Cuarteto Footprints de Wayne Shorter, en uno de los conciertos más recordados de la historia del festival. En esta ocasión, Pérez se presentó junto a la Bohuslän Big Band, la orquesta sueca fundada en 1950 y formada por dieciséis músicos estables.

El set fue una retrospectiva de su obra, caracterizada por la integración del jazz con músicas folclóricas latinoamericanas y africanas. Una visión de global-jazz pasando por múltiples territorios, desde Panamá, al bolero, hasta pasajes abiertos de free jazz. La música operó como vehículo de conexión, como un ejercicio de diplomacia cultural que apuesta por la colectividad y la circulación de ideas.

La propuesta fue también un viaje hacia las raíces personales y culturales del pianista. Danilo Pérez se sitúa como embajador cultural de Panamá. La música, en palabras de Danilo Pérez es concebida como una forma de terapia capaz de generar un espacio de esperanza de vida. Entre los momentos destacados, estuvo una pieza de Danilo Pérez Beloved/ One for Toni Morrison dedicada a Toni Morrison. Pegasus de Ale Moller, Across The Crystal Sea de Claus Ogerman y otras piezas compuestas por Danilo como, Suite for Americas, Galactic Panamá, Sunburn & Mosquito. El concierto culminó con un cierre a piano solo, una versión de Round Midnight que selló la noche.

Seat list: Pegasus de Ale Moller/ Suite for the Americas, Across the Crystal Sea de Claus Ogerman/ Sunburn&Mosquito, Beloved / One for Toni Morrison, Galactic Panamá, Expeditions, 2 Movement, Irremediablemente Solo, Lumen de Danilo Pérez /Round Midnight

Bohuslän Big Band: Oakim Rolandsson  saxofón alto, instrumentos de viento madera/ Orfeus Wärdig Tsoukalas  saxofón alto, instrumentos de viento madera, saxofón tenor/ Linus Lindblom, instrumentos de viento madera/ Mikael Karlsson,  saxofón tenor, instrumentos de viento madera/ Alberto Pinton,  saxofón barítono, instrumentos de viento madera/ Lennart Grahn  trompeta, fliscorno/ Samuel Olsson  trompeta, fliscorno/ Staffan Svensson, trompeta, fliscorno/ Jan Eliasson , trompeta, fliscorno/ Niclas Rydh,  trombón / Christer Olofsson,  trombón / Hanne Småvik,  trombón / Gustav Wiklund,  trombón bajo/ Olli Rantala,  contrabajo/ Lisbeth Diers, percusión/ Göran Kroon, batería/ Danilo Pérez  (feat.) piano.

29 de noviembre de 2025

Pin It on Pinterest