Petros Klampanis Interview – Jazz Círculo – Círculo de Bellas Artes de Madrid

Petros Klampanis Interview – Jazz Círculo – Círculo de Bellas Artes de Madrid

Petros Klampanis

Jazz Círculo
Círculo de Bellas Artes de Madrid
Interview

17

Febrero, 2026

ESCUCHAR LO QUE SUCEDE DEBAJO DE LA SUPERFICIE

Contrabajista, compositor y productor, Petros Klampanis se ha consolidado como una de las voces más personales y reflexivas del jazz contemporáneo europeo. Con una trayectoria marcada por la profundidad sonora, la atención al detalle y una relación orgánica entre composición e improvisación, Klampanis ha construido un lenguaje musical que dialoga con la memoria, el silencio y el espacio.

Su último trabajo, Latent Info, nominado por la Academia Alemana en la categoría de World Music, es un ejemplo claro de esta búsqueda: una música que se revela poco a poco. El próximo 27 de febrero, Klampanis presentará este proyecto en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, dentro del ciclo Jazz Círculo, acompañado por Kristjan Randalu y Ziv Ravitz.

Con motivo de esta cita, In&Out Jazz Magazine conversa con Petros Klampanis sobre el origen de Latent Info, su manera de entender el directo, su vínculo con España y su visión del presente y futuro de su música.

In&Out Jazz Magazine: ¿Cómo surgió Latent Info y qué puede esperar el público en directo en Madrid?

Petros Klampanis: Latent Info nació de la necesidad de trabajar con menos información en la superficie y con más confianza en lo que sucede por debajo. Me interesaba qué ocurre cuando se deja más espacio, cuando las cosas se sugieren en lugar de afirmarse. El material se fue construyendo poco a poco, a través de la escritura, los ensayos y la escucha.

En directo, la música es abierta y reactiva. El público puede esperar una actuación que valora la dinámica, el silencio y la sorpresa. No se trata de reproducir el disco, sino de permitir que la música tome forma en la sala, en tiempo real.

Latent Info es ya tu undécimo álbum, y detrás de él hay un largo recorrido como compositor, intérprete y líder de banda. Desde 2020, además, diriges tu propio sello discográfico, PKmusik, produces a otros músicos y lideras proyectos en distintos formatos. ¿Cómo consigues compaginar todos estos roles? ¿Cuál de ellos ocupa actualmente la mayor parte de tu tiempo y energía? ¿Cómo mantienes el equilibrio entre todos?

No están tan separados como podría parecer. Componer, tocar, producir y llevar un sello parten del mismo lugar: escuchar con atención, tomar decisiones claras y compartir la música. El desafío es principalmente práctico, en términos de tiempo, concentración y energía.

Ahora mismo, la mayor parte de mi energía está centrada en mi propia música y en dar forma a los proyectos para que puedan existir de manera coherente a lo largo del tiempo. PKmusik me permite extender esa forma de pensar a otros artistas, pero intento mantener una escala humana para que no se coma la parte creativa.

Tus dos primeros discos forman parte del catálogo de Inner Circle, el sello dirigido por Greg Osby, una figura clave del jazz contemporáneo. Sabemos que vuestra relación va más allá del ámbito discográfico y que habéis compartido escenario en numerosas ocasiones. ¿Podrías hablarnos de esa conexión y de lo que ha significado trabajar con Greg Osby, tanto a nivel musical como personal?

Mi relación con Greg siempre se ha basado en la confianza y el respeto mutuo. Inner Circle fue un entorno muy importante para mí al principio, porque fomentaba la responsabilidad artística y la independencia. Trabajar con Greg me ayudó a entender el valor de la claridad, de saber por qué haces algo y respaldarlo plenamente.

Para el concierto de Madrid estarás acompañado por un trío muy especial, con Kristjan Randalu al piano y Ziv Ravitz a la batería. ¿Qué te une a ellos y qué tipo de conversación musical se genera dentro de este trío?

Con Kristjan y Ziv compartimos una misma percepción del tiempo, el espacio y la proporción. No nos interesa llenar cada momento, sino dejar que la música respire. La conversación es muy fluida y se basa más en la reacción y la escucha que en roles predeterminados.

También hay un fuerte sentido de confianza, y eso nos permite asumir riesgos sin forzar nada.

A lo largo de los años has construido una relación muy sólida con músicos de España, colaborando con artistas como Viktorija Pilatovic o Antonio Lizana, entre otros. ¿Qué encuentras en la escena musical española que conecta de manera tan directa con tu forma de entender y hacer música? ¿Cómo ves el panorama actual del jazz en España desde tu perspectiva?

Lo que valoro de la escena musical española es el equilibrio entre tradición y apertura. Hay un fuerte sentido de identidad, pero también una gran disposición a experimentar y a difuminar fronteras. Eso conecta mucho con la forma en que yo mismo entiendo la música.

Desde mi punto de vista, es una escena vibrante y diversa, con músicos profundamente conectados con su sonido, pero no limitados por etiquetas.

Latent Info ha sido nominado en la categoría de World Music por los premios de la Academia Alemana. El título sugiere la experiencia de una realidad efímera que existe, pero que no siempre es visible. ¿Qué tipo de material emocional, cultural o sonoro querías sacar a la superficie con este proyecto?

El título hace referencia a cosas que existen pero que no siempre son visibles de inmediato, a nivel emocional, cultural o sonoro, y que aun así dan forma a nuestra realidad. No me interesaba tanto hacer una declaración como crear las condiciones para que ciertos sentimientos o recuerdos pudieran emerger de manera natural.

Tiene que ver con desplazamientos sutiles, movimientos internos y con ese tipo de información que se revela poco a poco, si se le da tiempo.

Nueva York ha sido una ciudad clave en tu trayectoria, y acabas de regresar de un viaje allí. ¿Qué ha significado para ti, tanto a nivel personal como artístico, haber vivido durante tanto tiempo y haber compartido tantas experiencias musicales en Nueva York?

Nueva York ha sido un lugar de aprendizaje intenso y de fricción. Me desafía constantemente, tanto musical como personalmente. Vivir allí moldeó mi forma de escuchar, de trabajar y de relacionarme con otros músicos.

Ahora, aunque no viva allí a tiempo completo, sigue siendo un punto de referencia muy importante. Es una parte esencial de mi música y continúa influyendo en mi trabajo de muchas maneras.

Como comentamos previamente. En 2020 fundaste tu propio sello independiente, PKmusik. ¿Qué te llevó a dar ese paso en ese momento concreto y qué valores buscas proteger y transmitir a través del sello? ¿Qué artistas han publicado su música en PKmusik?

Fundé PKmusik en 2020, en un momento en el que sentí que era importante crear una estructura alineada con mis valores. El objetivo era apoyar música que necesita tiempo, cuidado y contexto, sin la presión de obtener resultados rápidos.

El sello se centra en proyectos impulsados por los propios artistas y en relaciones a largo plazo. El catálogo incluye artistas como Viktorija Pilatovic, Daniel Juarez, Quique Ramirez, Elana Sasson y otros cuyo trabajo respeto profundamente.

Después de Latent Info y de este concierto en Madrid, ¿en qué estás trabajando actualmente y qué podemos esperar de tus próximos pasos artísticos?

Actualmente estoy trabajando en nueva música que continúa algunas de las preguntas abiertas por Latent Info, pero desde otro ángulo. También estoy desarrollando varios proyectos colaborativos, produciendo discos y dedicando tiempo a convertirme en un mejor músico.

Para mí, los próximos pasos tienen menos que ver con la expansión y más con la depuración.

Una vez más, muchas gracias por tu tiempo, tu disponibilidad y tu amabilidad. Es un verdadero placer poder contar contigo y con tu música.

Igualmente, gracias a vosotros

Texto: Pedro Andrade

17 de febrero de 2026

Leo&Leo – Leo Watling & Leo Sidran – Interview

Leo&Leo – Leo Watling & Leo Sidran – Interview

Leo & Leo

Leo Watling & Leo Sidran

Interview

05

Febrero, 2026

Texto: Pedro Andrade

Fotos: Fernando Tribiño

In&OutJazz Magazine Interview

“El arte de la conversación y de los caminos que se cruzan”

Hay encuentros que no responden a una estrategia ni a un calendario, sino a una afinidad silenciosa que se va posando con los años. El proyecto Leo & Leo nace precisamente de ahí: de conversaciones aplazadas, de canciones que esperaban otro cuerpo y de una complicidad que no necesitó grandes declaraciones para convertirse en disco.
Leonor Watling y Leo Sidran, dos artistas con trayectorias profundamente distintas y, a la vez, atravesadas por una misma curiosidad se encuentran en un territorio intermedio donde la canción es diálogo y el proceso importa tanto como el resultado.

Watling, intérprete de sensibilidad quirúrgica y voz reconocible, acostumbrada a habitar la frontera entre la música y otras formas de expresión artística, se sitúa aquí en un lugar distinto: el de la intérprete que se deja atravesar por un cancionero ajeno para hacerlo propio. Sidran, compositor, productor y heredero directo de una tradición jazzística profundamente americana, pero marcada por una relación vital con España, revisita sus propias canciones desde la escucha, la imperfección buscada y el sonido compartido.

Grabado en apenas unos días, con la urgencia y la belleza de lo que no se pule en exceso, el disco, y la conversación que lo rodea, reivindica el valor del intercambio, de la escena, de los espacios que permiten que la música ocurra. No es casual que todo comience y termine en el Café Central, Madrid, lugar simbólico donde las trayectorias se cruzan y donde el jazz, entendido como actitud vital, sigue enseñando que el estilo está en el “entre”.

Esta entrevista es, en sí misma, una prolongación del disco: una conversación sobre el tiempo, la creación, los lugares que desaparecen y la certeza compartida de que nunca es demasiado tarde para aprender, para cambiar de papel o para volver a escuchar.

In&Out Jazz Magazine: A esta entrevista le he puesto título: El arte de la conversación y de los caminos que se cruzan. Surge después de escuchar vuestro disco y también como alusión al primer tema, que es el primer corte del álbum y que me ha parecido clave, incluso filosóficamente, para entender esta confusión fértil entre Leo & Leo.

Haciendo un poco de investigación, entiendo que aquí, en el Café Central, empieza realmente todo. Comentabas Leonor que fue aquí donde conociste a Leo, tocando la batería para Ben Sidran, y que dijiste algo así como: “¿El que toca la batería quién es?”. La pregunta es inevitable: ¿cómo recordáis ese primer encuentro? ¿Cómo fueron aquellas primeras conversaciones? ¿Sentís que ahí se sembró, tras años de maduración, la semilla de este proyecto?

Leonor Watling: Yo creo que no hizo falta tanta maduración. Fue más bien de esas cosas en las que dices: “tenemos que hacer algo”, “sí, sí, ya nos llamaremos”. Luego la vida se mete por medio, a veces llamas, a veces no, y no pasa nada. Durante años, cada vez que Leo venía a Madrid me invitaba a cantar.

Hace unos tres años volvimos a hablar. Leo, estabas girando con The Groovy French Band y tenías un concierto en Vitoria. Me dijo: “¿qué te parece si te vienes?”. Yo estaba entonces cantando con el trío de Javi Peña , Manuel Bagües, Gonzalo Maestre y el propio Javi, con canciones suyas. Dijimos que sí y nos fuimos para allá.

Allí ocurrió algo importante: cantábamos Leo con nosotros y yo con ellos, y de repente apareció claramente la idea de “vamos a hacer algo”. Lo siguiente fue casi una propuesta mía: “¿qué te parece si hacemos Leo Sings Leo Sidran?”, a la manera de esos songbooks. Me gusta mucho Leo como autor, sus discos, cómo suena en directo, y yo estaba en un momento de cierta parálisis creativa. Pensé que quizá ese camino podía ayudarme a arrancar.

Leo Sidran: Es curioso porque, aunque El arte de la conversación podría ser el hilo del proyecto, la verdad es que no hablamos demasiado antes de hacerlo.

Leonor Watling: Fue todo muy orgánico: comidas, amigos comunes, un amigo que siempre le hace una paella a Leo cuando viene y nos invita siempre… Cantábamos allí mismo.

Queríamos hacerlo sin demasiadas expectativas externas. Hacer un disco ya es ambicioso, pero la idea era hacerlo lo más bonito posible, de la forma más económica posible, para poder producirlo nosotros mismos, sin esperar a una discográfica suponía un reto doble. Es una autoproducción, sí.

Leo Sidran: Yo soy muy así. Mi padre autoprodujo todos sus discos durante más de cuarenta años, desde principios de los ochenta, y yo también tengo mucha costumbre de hacer que pasen cosas.

Ahora que lo pienso, algo se pierde, pero también se gana mucho. Sobre todo, se gana que la cosa finalmente se haga (risas). Cuando Leonor me hizo la propuesta fue como: “vale, sé lo que hay que hacer, hagámoslo”, sin hablar demasiado.

In&Out Jazz Magazine: El disco se grabó el año pasado en solo tres días, en Madrid, en el Estudio Uno. No es un EP, es un LP con once temas. Además, al tercer día lo presentasteis en directo. Explicadme un poco esta locura.

Leonor Watling: Sí, al final de la grabación tocamos en el Café Berlín de Madrid. Para ser sinceros, grabamos en tres días pero el cuarto día de grabación hicimos pequeños arreglos y ajustes con Javi Peña, y luego el concierto. Eso sí que fue ambicioso.

Leo Sidran: Yo después volví a Nueva York con las pistas e hice algunas ediciones, pero es increíble pensar que las tomas de voz son las de esos días.

Leonor Watling: En general queríamos que no fuera perfecto. Cuando no tienes todo el tiempo del mundo, hay cosas que quedan un poco despeinadas, pero muy bonitas.

Además, trabajar con la banda de Leo ahorra mucho tiempo: llevan años tocando juntos y eso se nota, hay un empaste natural.

In&Out Jazz Magazine: El disco sorprende también por su producción y por el equilibrio entre secciones rítmicas, vientos y melodías. ¿Cómo fue el proceso creativo y la división de tareas, viviendo además en países distintos?

Leonor Watling: Las composiciones son de Leo, salvo una, que es de Javi Peña con letra mía.

Leo Sidran: La mayoría de canciones pertenecían a mi repertorio y ya estaban grabadas en otros discos. Leonor eligió las que conocía y le apetecía revisitar.

Yo insistí en que hubiera algo original, algo realmente entre los dos. Para mí el reto era buscar otra forma de vestir esas canciones y no repetir lo ya hecho. Leonor me decía que prefería el sonido en directo, más suelto, menos “peinado” que algunas de mis producciones.

Leonor Watling: Al final no es exactamente un songbook, porque cantamos los dos. No es Leo Sings Leo, sino Leo y Leo. Y a mí me interesa mucho reivindicar la figura del autor y del intérprete. Como ocurre con Gershwin o Porter: hay cientos de versiones de temas maravillosos y eso mantiene vivas las canciones. Cada generación vuelve a hacer Hamlet; y no hay ningún problema, es un texto muy bonito que hay que volver a hacer.

In&Out Jazz Magazine: El disco cuenta con colaboraciones como Kevin Johansen, Jorge Drexler o Javi Peña. ¿Cómo surgieron?

Leonor Watling: De forma totalmente orgánica. Son amigos. ¡Algunos no podían decir que no! (risas).

Leo Sidran: Al principio incluso pensamos en no tener invitados, pero las canciones lo pedían. Lo de Kevin lo tenía clarísimo desde el principio: su voz barítona encajaba perfectamente con Wake Up SoSo.

Ligth es una canción que grabé hace más de diez años con un ritmo muy uruguayo, así que era clara la idea de la participación de Jorge. En esta versión él añadió una parte nueva, más americana, casi tipo Bon Iver, y escribió una letra distinta para la versión de este disco.

In&Out Jazz Magazine: Uno de los temas se titula Entre le chien et le loup. ¿Qué fue primero: la frase, la idea o la música?

Leo Sidran: Llevo años tocando con estos chicos, mi banda, somos como hermanos. Una vez, cenando, el bajista me explicó esa expresión francesa: el momento del día en que no sabes si la figura que ves es un perro o un lobo. Me fascinó esa idea del “entre”.

In&Out Jazz Magazine: Además conecta mucho con algo que tú dices sobre el estilo: que está entre lo que quieres sonar y lo que realmente suenas.

Leo Sidran: Exacto. Ahí estás tú. Es muy jazz. El jazz está en reaccionar, no en lo que planeas tocar, sino en cómo reaccionas a lo que pasa.

In&Out Jazz Magazine: Te pido un guiño personal. ¿Le mandarías un mensaje a mi hermano para convencerle de que it’s not too late? Es de tu misma quinta y nunca se ha sacado el carnet de conducir.

Leo Sidran: It’s not too late. Yo sabía conducir antes de tener carnet y luego llega un momento en que te da vergüenza apuntarte. Esa canción la escribí porque Leonor se estaba sacando el carnet justo antes de grabar el disco.

La letra se amplía con: it’s not too late to learn to dance. Ese es el punto. Nunca es tarde. Y si no quieres conducir, no conduzcas, pero tenerlo es maravilloso.

In&Out Jazz Magazine: Siguiendo con esta idea de intercambio, ¿qué influencia ha tenido España en tu música y Estados Unidos en la tuya?

Leonor Watling: En mi caso es más normal, porque creo que en Europa estamos muy colonizados por la cultura norteamericana: Gershwin, Cole Porter, Tom Waits… también a nivel cinematográfico. Es un lenguaje que ayuda mucho y que, si lo entiendes, te cura mucho. Lo más raro es lo de Leo.

Leo Sidran: En mi caso es más extraño, sí. Mi padre insistió en que aprendiera español. Viví en Sevilla, me sumergí en el flamenco y en la canción de autor, descubrí a Jorge Drexler, a Pedro Guerra… Di una vuelta enorme para volver a ser cantautor americano. Durante un tiempo quise ser Kiko Veneno (risas).

In&Out Jazz Magazine: Hablando de la escena musical. Decía tu padre en una entrevista anterior que había tocado aquí en aproximadamente doscientas ocasiones. Esta podría ser una de las últimas entrevistas aquí, en el Café Central. ¿Qué supone para vosotros la pérdida de un sitio tan mítico como este?

Leo Sidran: Es durísimo. Lugares así parecen normales hasta que desaparecen. Siempre he pensado que se puede medir una ciudad por sus clubs de jazz. La escena siempre está ahí, pero este lugar tiene historia.

Es verdad que siempre ha habido cambios. En Nueva York también ocurre, pero la música y la escena siguen ahí. Es triste, sí, pero habrá nuevas posibilidades en las que la escena perviva.

Yo he tocado aquí muchísimas veces. Si juntas todas esas noches, son meses de mi vida en este escenario.

Leonor Watling: Es como talar un árbol antiguo. Habrá otros, pero este no vuelve. Este lugar era muy madrileño, muy vivo.

In&Out Jazz Magazine: Repasamos fechas: Barcelona, Dazz Jazz, Madrid Jazz Festival, Mallorca, Valladolid, París y Londres. ¿Habrá más?

Leo Sidran: Estamos trabajando en ello. Ojalá haya gira en primavera y verano… y si llaman de otros planetas, lo vemos.

In&Out Jazz Magazine: Gracias a los dos por el tiempo y la generosidad.

Leo Sidran: Gracias a vosotros.

Leonor Watling: ¡Qué bonita entrevista, qué gusto! ¡Gracias!

Texto: Pedro Andrade

05 de febrero de 2026

Ivo Martins – Guimarães Jazz Festival – Interview

Ivo Martins – Guimarães Jazz Festival – Interview

Ivo Martins

Interview

Guimarães Jazz Festival

29

Enero, 2026

En 2025, el festival de Guimarães alcanza su 34ª edición reafirmando una identidad construida a lo largo del tiempo: una programación exigente, abierta al riesgo y atenta a la evolución de las músicas contemporáneas. Lejos de fórmulas complacientes, el festival se ha consolidado como un espacio de coherencia artística y escucha activa en el mapa europeo. Al frente de esta trayectoria se encuentra su director, Ivo Martins, figura clave en la construcción de un festival que ha sabido crecer sin perder identidad, articulando tradición y contemporaneidad, nombres consagrados y nuevas voces, escena local y proyección internacional. En esta entrevista hablamos con él sobre el significado de alcanzar esta edición, los principios que sostienen la programación y el lugar que Guimarães sigue ocupando como territorio de descubrimiento y pensamiento musical.

In&OutJAZZ Magazine. ¿Cuál es hoy el papel del director artístico en un festival que alcanza ya su 34ª edición, y cómo se equilibra la herencia con la necesidad de renovación?

Ivo Martins: El festival tiene 34 ediciones y yo entré en la quinta, así que llevo haciendo esto desde hace 30 años, que también es un tiempo razonable. Pero, sinceramente, no sabría definir cuál es exactamente mi papel. Yo nunca había hecho algo así antes. Escuchaba música, hacía radio, y todavía hoy hago radio, me gusta mucho el jazz, pero también escucho muchas otras músicas. Llegué al festival precisamente a través de la radio: la gente de Guimarães me invitó a implicarme y mi propuesta, en aquel momento, era bastante arriesgada, porque intenté salir de los circuitos habituales y contactar directamente con otras realidades.

Hay que pensar que en esa época no existían los emails, se trabajaba con fax, y muchos discos traían los nombres de los músicos y de los agentes, sus direcciones y teléfonos. Empezamos a contactar directamente a partir de esa información que aparecía en los vinilos o en los CDs, y lo cierto es que funcionó. Funcionó de verdad.

En la primera edición que hice, trajimos a Chano Domínguez y a Carlos Benavent con aquel proyecto increíble de Flamenco Jazz. Eso fue hace 30 años, y visto desde ahora, fue algo bastante adelantado a su tiempo; hoy todo el mundo sabe lo que es, pero entonces no era tan evidente.

Mi manera de trabajar parte, sobre todo, de la escucha. Es algo muy intuitivo. No tengo una fórmula clara, no sabría decirlo mejor. Hay algo en todo esto que me sobrepasa un poco. Por ejemplo, el concierto de ayer nació de una decisión puramente intuitiva. Yo había visto el año pasado a Craig Taborn con la cantante portuguesa Sara Serpa y sentí que estaba muy contenido, como encerrado en una jaula. Me dio tristeza, porque sabía que tenía mucho más potencial. Pensé que merecía otras condiciones para poder mostrar realmente lo que vale.

Por eso lo invité de nuevo este año. Hay algo casi de culpa en ese proceso: la sensación de que el músico no pudo explotar del todo, y la necesidad de ofrecerle otra oportunidad en un contexto distinto.

En el fondo, mi papel tiene que ver con eso: con recuperar, con recombinar, con pensar cómo las cosas dialogan entre sí sin anularse. Pienso mucho en los formatos, en cómo se presentan los proyectos, en cómo funciona el conjunto, para no saturar al público y evitar programar propuestas que puedan sonar repetidas, al menos dentro de los hábitos más convencionales.

Dices que te importa mucho no repetir fórmulas ni saturar al oyente. Desde esa escucha tan intuitiva, ¿cómo decides qué proyectos entran en la programación del Festival Internacional de Jazz de Guimarães?

Esto me obliga a conocer, a moverme, a andar por ahí, a navegar, a investigar, a captar cosas. Al final, es una cuestión de oído: es mi oído el que manda. Hay proyectos que, en determinados momentos, son mucho más interesantes que otros que vienen de fuera, y hay otros que llegan aquí y funcionan de manera distinta.

Nosotros, en ese sentido, somos casi una especie de dictadores: decidimos, marcamos, y eso tiene algo de triste, pero al mismo tiempo permite que sucedan ciertos fenómenos. El concierto de ayer, por ejemplo, fue increíble. Lo mismo pasó el año pasado con Ambrose Akinmusire junto al cuarteto de cuerdas y con Immanuel Wilkins. Son proyectos que permiten que el jazz explote, que se expanda y que abarque territorios que lo hacen profundamente actual.

A veces se dice que el jazz es una música vieja, antigua, superada. No estoy de acuerdo en absoluto. El jazz respira en muchas músicas. Cuando alguien hace buena música, ahí está el jazz. El jazz es un arte de extraer, de respirar, de recuperar, de captar. En el concierto que vimos anoche, Mark Turner Quintet, estaba todo eso: jazz, electrónica, minimalismo repetitivo, blues. Estaba todo ahí.

Mirando atrás, en todas estas ediciones, ¿hay artistas que han marcado de forma especial tu recorrido dentro del festival?

Ah, tantos, muchos, es imposible, es imposible decir nombres, grandes músicos, Wayne Shorter, Herbie Hancock. Cedar Walton, Hank Jones, esto así, muy rápidamente, músicos increíbles, que ya muchos desaparecieron, Charlie Haden, Liberation Music Orchestra vino dos veces, una vez con Charlie Haden y otra con Carly Bley, lo que pasó por aquí durante 34 años es brutal, ¡es brutal! Betty Carter, Bill Frisell, etc. Creo que eso convierte el festival en lo que es, un proyecto interesante. También hacemos colaboraciones con asociaciones de músicos, grupos de músicos, escuelas, universidades, aglutinamos en el festival una serie de bolsas de intereses, que son exteriores al festival, pero que captan intereses para el festival, es otra estrategia que ha corrido bien, y permite alargar el espectro del festival. Todo tiene un sentido, que a veces resulta y otras veces no, pero siempre hay un plan. Todo es pensado de manera abierta, integrado en escenas, y eso da al festival más amplitud. También están las jam sessions diarias después de los conciertos en el club del Centro Vila Flor, que existen desde hace 20 años.

Todo aquí, en el Palacio Vila Flor.

Sí, en Vila Flor (CCVF) que solo tiene 20 años. Convivio, es una asociación importante de Guimarães, fundadora del festival junto con la Cámara Municipal. Cada año dividimos el festival alternando entre Convivio y Vila Flor. Así que estamos siempre coordinados.

Después de tantas ediciones y de tantos años implicado, ¿cómo sientes que ha ido evolucionando el festival desde dentro, desde tu propia experiencia?

El festival tiene un formato. Este formato es como aquella semilla de un Roble, de un árbol de unos 30 o 40 metros de altura. No sé si conoces, el roble es un árbol lindísimo, que tiene unas semillas grandes que son unas bellotas. Y esas semillas tienen la potencia del árbol. Lo que es necesario es crear condiciones para que la semilla germine, nazca y crezca. Que evolucione o crezca en el tiempo, en el espacio y se ramifique. En el fondo el festival es lo mismo. El festival es una especie de árbol que se ramifica, que intenta alargar lo más posible su espacio, de intervención, en el que muchas cosas se posan, algunas quedan, y otras no. Aquí hay un proceso, y es más que eso, es verdaderamente evolución. Esto no es lineal, es una cosa muy intuitiva, es aleatoria, ocasional, son momentos. Vivimos tiempos difíciles y es natural que las personas busquen cosas buenas. El festival está con una afluencia igual a diez años atrás, que es brutal. En el COVID, hicimos un festival con músicos portugueses y extranjeros que vivían en Portugal y lo conseguimos. Con esto conseguimos recuperar al público, que es importante.

Es bonito.

Tenemos un público fiel. Sé que las personas aparecen y vienen de todas las partes del país y de España también.

Muy interesante todo, muchas gracias, Ivo.

Ha sido un placer.

29 de enero de 2026

Julián Sánchez Interview – Jazz en el Auditorio CNDM

Julián Sánchez Interview – Jazz en el Auditorio CNDM

Julián Sánchez

Interview

Jazz en el Auditorio
CNDM

27

Enero, 2026

Texto: José Cabello 

Fotos: Pepe Ainsúa; Rafa Martín; Suso Miragaya

 

Desde hace años seguimos muy de cerca la trayectoria del trompetista Julián Sánchez, un músico inquieto, en constante evolución y con una voz artística cada vez más personal dentro del jazz contemporáneo. Sus recientes galardones, entre ellos el Premio Tete Montoliu de Composición, obtenido con la pieza Sin Tempero, una “balada atemperada” que combina profundidad, misterio y un lenguaje expresivo muy propio, defendida en directo junto a su trío habitual Triplanetas, (Daahoud Salim al piano, Alberto al contrabajo y el propio Sánchez a la trmopeta) que viene a confirmar ese sólido camino creativo.

Precisamente en ese contexto tuvimos la oportunidad de verlo recientemente en directo con este proyecto en el Auditorio Nacional de Madrid, una actuación que confirmó la solidez del grupo y la coherencia de un discurso musical que se despliega con naturalidad entre la composición y la improvisación, sin concesiones, pero con una clara voluntad comunicativa.

Con la excusa de este momento especialmente fértil en su carrera; premios, nuevos proyectos y una actividad artística constante, pudimos entablar con él una conversación cercana, reflexiva y rica en contenidos, en la que hablamos de sus inquietudes artísticas, de su manera de entender la composición y del presente del jazz contemporáneo.

Os dejamos el podcast y la entrevista completa por escrito, esperando que la disfrutéis tanto como nosotros.

In&OutJAZZ Magazine: Bienvenido, Julián. Es un auténtico placer tenerte con nosotros, teníamos muchas ganas de verte y conocerte mejor. Ya nos hemos visto gracias a Baldo Martínez y su proyecto Música Imaginaria. Cuéntanos un poco respecto de este proyecto y qué cosas te llevas del mismo.

Julián Sánchez: He aprendido todo y más. Es un aporte muy libre y muy encajado en esa sonoridad dodecafónica pero no tonal… es una cosa muy especial. A nivel de aprendizaje, por ejemplo, el tocar con timbres como acordeón y marimba eléctrica, para mí, sumado a ese nivel de tímbrica, me ha sido muy especial porque nunca he tenido la ocasión de trabajar de esa forma tímbricamente y con esos músicos.

Y luego la parte free. Es como una medida muy ponderada y creo que es un repertorio que puede ser popular y al mismo tiempo explorando todas las texturas free que puedas aportar el solista, dependiendo del solista y del tema. Y luego tiene una balada preciosa también, Luna de marzo, yo qué sé. Me parece un proyecto muy completo y el aprendizaje es mucho. Y más grabando. Cuando se graba, es cuando ya se completa ese aprendizaje.

Totalmente. Tú, Julián, ¿cuál es tu evolución como compositor cuando escribes música? ¿Cuál es tu método compositivo? ¿Compones directamente a la trompeta, te salen melodías, piensas en acordes, piensas en el arreglo? Tú eres un músico muy completo. Eres arreglista, eres docente también. Entiendo que eres capaz de componer de muchos lugares, pero cuando te sale, ¿cómo te sale? ¿Cuál es el método que se te impone a veces cuando te viene la música?

Pues tengo distintas formas y he tenido fases. Una muy común que me suele pasar es que trabajo mucho mentalmente con la cabeza. Empiezo a imaginarme el arreglo o la obra aquí en mi cabeza. Empiezo a escucharla aquí por dentro, a escuchar la tímbrica, a escuchar las secciones, a tener partes muy claras. Y me tiro muchísimo más tiempo así que escribiendo. Después, a la hora de escribir, he tenido muchas épocas, muchos momentos. Creo que al principio de mi carrera, cuando empecé a componer de una forma seria y profesional, lo hacía través del piano, a través de la armonía y todo. Y, curiosamente, cuando me fui a Brasil, empecé a componer con la trompeta. Por ejemplo, haciendo referencia al disco de Brazulada (Samba Luiza) y otras composiciones después que sucedieron allí, usaba la trompeta como instrumento para superponer voces. Mi preocupación, sobre todo, era que cada voz o cada línea fuese lo más musical posible. Entonces, para que fuese lo más musical posible, tenía que pasar por mi instrumento. Porque por medio de la trompeta es por donde hay un nivel más apurado de todo, de conciencia rítmica y melódica, porque es mi instrumento. Entonces, me gustó mucho hacerlo con la trompeta y últimamente lo hago bastante. Porque cuando toco una melodía, aunque la toque en el registro de la trompeta, me estoy imaginando que esa puede ser la línea del bajo. O sea, que con la trompeta a veces llegaba a componer en distintas alturas y por capas y por voces. Cuando ya las tengo, es cuando me voy al piano y a veces flipo porque digo, mira, es esta armonía. Porque claro, ya cuando tienes como cuatro voces ya tienes una armonía, o cuando tienes tres incluso. Entonces, digamos que esa ha sido un poco la evolución o está siendo. Pero siempre mucho a través de imaginarme la música primero en la cabeza.

Sí, de escucharla ¡Qué bueno! ¡Qué bueno! La verdad que es un proceso bonito siempre y yo creo que todos los artistas aprenden los unos de los otros y es bonito. Todos van a acoger esto que compartes.

Bueno, has estado, digamos, en muchas ciudades viviendo, alimentándote, sacando, chupando de esa cultura. ¿Qué ciudades destacarías como las ciudades, los lugares, los sitios, los países, las culturas en los que más te has visto probado a aprender más aún? Donde te hayas visto apretado, retado, que hayas tenido que empaparte más y no tanto enseñar tú, sino aprender tú. O sea, acoger, recoger.

Bueno, creo que todas tienen un poco de esto. Porque sí es verdad que suelo ser, una persona me suele pasar, ya me conozco que cuando voy a algún lugar y me expreso como músico…, uno se expresa con lo que lleva, con lo que es, pero siempre quedo fascinado por la música y por la forma que encuentro allí de expresión, de la manera de compartir la música. Entonces, me separo mucho de lo que yo soy. O sea, como que pierdo la identidad rápidamente porque me gusta mucho, pero me siento como si ahora, digo “estoy un poco perdido”. Y eso siempre me pasa, pero me gusta esa sensación, ¿sabes? Me gusta porque creo que es como profundizar, es como sumergirte de lleno.

Ha habido tres ciudades claves para mí en ese sentido, pues, por ejemplo, son Nueva York. Pero bueno, Nueva York, donde el primer viaje que tuve así fuerte, pero donde menos me pasó porque está más dentro de lo que venía haciendo. Digamos que no tanto en cómo tocar, sino en más en actitud. En cómo tocar, o sea, hay dos destinos en los que estuve que me han influenciado mucho, Sudáfrica y Brasil. Sudáfrica, digamos, es donde más he sentido el blues, más incluso que en Estados Unidos. Más que allí, ha sido en Sudáfrica, cuando he sentido el abrazo del blues, que es en todo, el blues en todo. En todo, en cualquier tema, en cualquier música, ese abrazo del blues es increíble y esa extensión tan grande que se produce.

Otro choque que tuve después, fue en Brasil, que ha sido la que más me ha costado, donde he sufrido mucho, porque, curiosamente, sentía todo de manera diversa; la acentuación en otros sitios, la forma de dialogar con los músicos, para poder tener una conversación hilada y larga, en cuestiones de energía, en las formas de producir los solos sobre todo, ya no tímbricas, sino densidad de notas y de sonido…etc. No sé, como que ahí es donde más me costaron las formas de sentir dónde se acentúa, dónde subdividimos, sobre todo. Porque yo creo que yo vengo o venimos un poco más del flamenco, de la parte más de los tanguillos, más del norte de Marruecos. Música gnawa, no sé [canta el ritmo]. Y eso también existe en toda la música de origen africano, claro. Pero en Brasil empecé a darme cuenta de que había un montón de música escrita a dos [canta ritmos], o como que el binario era una cosa muy, muy establecida.

Muy marcada.

Exactamente, y después el ternario estaba dentro, por supuesto, pero como desde otro punto de vista. Entonces, no sé, son estas visiones abstractas que cada persona, cada músico tiene en su cabeza. Pero digamos que en Brasil es donde más me costó, y me iba después de a mi casa, después de tocar en una jam, me iba diciendo “creo que no me entiendo”, y tocando Footprints, no tenía que ser tocando una música brasileña. Sí, ahí fue una aventura y es apasionante, porque ahí es donde te das cuenta que el mundo es mucho mundo, y que por mucha música que tú creas que sabes, nunca sabes la suficiente.

Y deseas enriquecerte siempre, como cuentas, que eso da gusto. Da gusto ver siempre a un músico asentado, interesante, con ya un porte importante, que sin embargo habla desde esa humildad, habla desde ese enriquecerse, habla desde ese aprender, yo creo que es una lección que desde la música, digamos, se da a toda la sociedad. O sea, la sociedad puede aprender esto de músicos como tú en este caso, que nos testimonias esta experiencia tan bonita.

Sí, a veces pienso, que la música, con el tiempo se traduce también en un equilibrio con el entorno, en una limpieza de la persona, en una mejoría. Para mí, siempre es una medicina y veo mucho que puede servir para ser mejor persona, o para poder siempre expresar lo mejor de ti. Y a veces, con el simple gesto en una jam session, a la hora de subirte, de tocar, solamente con la forma de presentarte tocando, desde la primera nota, o la forma en la que diriges tu improvisación, la forma con que dejas los espacios, hasta dónde la llevas, con lo que haces sentir al resto de los músicos cuando estás tocando, todas esas cosas, son apasionantes. La música, cuando estás compartiéndola, puedes sentir que estás hiriendo a alguien o no, estás ayudando a que el batería camine si le está costando trabajo, o si sin embargo, le estás llevando con la lengua fuera. Esto a mí me gusta porque es estar con alguien, más allá de los niveles y de lo que uno quiera demostrar. Y eso que nunca se tiene que demostrar nada. Porque muchas veces, esa cosa del jazz en las jam sessions, que hay que ser el mejor, y creo que ahí hay una energía que se transmite totalmente al público y a los músicos.

Totalmente. ¡Qué bueno que se pueda ver de forma aplicada en el escenario, esta mentalidad, esta cosmovisión, esa apertura, esa humildad, ciertamente! Precisamente, acerca de la humildad, creo que muchas veces en la vida son los retos, son esas experiencias que contabas antes, en diferentes destinos, donde uno está siempre dispuesto a aprender. Precisamente, es a través de retos, de pruebas, en la vida y también dentro de la música (dificultades técnicas con el instrumento), como uno puede también forjar esa humildad dentro de uno mismo para luego transmitírsela a los demás y enseñarles la música desde ese lugar, que es el lugar desde donde muchos la vivís y que a la audiencia, a los que nos gusta escuchar, es casi como el punto de atractivo más primario desde el que ya después te metes en la música. ¿Tú qué reto grande has tenido del cual has aprendido algo que nos podríais transmitir? Puede ser de la industria musical, de tu trabajo con otros compositores, un repertorio difícil, el ponerte a componer, una dificultad técnica, una lesión, lo que sea. ¿Ves que en tu música tú has sacado un aprendizaje que nos puedas transmitir, que nos puedas compartir?

Pues mira, uno, que lo extrapolo a todas las situaciones de la música, me lo ha transmitido el hecho de haber hecho improvisación libre colectiva, con más músicos, y cuando tuve también la ocasión de ir de invitado a hacer la gira del CIMIC, que es un ciclo de músicas improvisadas que organizan en Cataluña mis amigos Albert Cirera, Ramón Prats, de DUOT, y me dijeron, “oye, ¿quieres hacer siete o ocho conciertos?” Y yo nunca había hecho tantos conciertos seguidos a trompeta sola. Bueno, pues es un reto de saber estar, que también es lo mismo cuando hace improvisación libre con más músicos. Es una sensación muy muy fina y es algo que parece que es nada, porque saber estar simplemente es sentarte y tener una actitud activa en la escucha y estar tranquilo, y no es tocar aquello que va a ser mejor o peor, o querer desarrollar algo técnico que te lleve a texturas. Ya ni pensando en la música, porque a veces pensando en la misma técnica, las mismas cosas que como músicos trabajamos, a veces yo he terminado en un círculo vicioso que no me ha llevado a ningún sitio, pero sí mucho el saber estar. Y eso lo extrapolo en cualquier momento, en cualquier repertorio, de Big Band, de quinteto, lo que sea, la música que sea. Saber estar significa escuchar la música y entrar escuchándola realmente. Incluso si tienes compases de espera, los compases de espera los cuentas al principio, pero no estás contándolos la segunda vez lo mismo que la primera. La segunda vez ya estás escuchando la música y los compases de espera no son tan importantes, aunque tengas 44, sabes dónde entras porque estás escuchando donde entra el resto de la música. Eso es uno de los retos y es una cosa que creo que siempre, si la tengo en cuenta, mejoraré como músico.

Y la otra cosa que quería compartir es que cuando la música realmente sale como tú quieres, sobre todo a la hora de componer, es cuando menos la he perseguido. Es cuando me ha pillado en un momento en el que no es que no la persiga, sino que no tengo una intención más allá que sea simplemente escribir música. Eso me pasa mucho, cuando tengo que escribir música porque tengo que hacerlo, porque hay un encargo….etc., ahí tengo que manejar todo eso. Pero donde mejor sale todo es cuando hoy escribes un poquito, porque escribes y no tienes por qué escribir para mañana. Hoy escribes, mañana escribes otro poco y esa música no sabes si será para quinteto, para Big Band, o para ti, o para una canción…, no lo sabes pero tú la escribes. Y esa forma de salir la música, hablando de la composición, también me gusta y es un reto para mí. No hacer las cosas un poco así forzadas. Aunque haya oficios de compositor por los que tengas que hacer un arreglo en dos días, o en tres, veo que en este sentido hay una diferencia.

Sí, sí, interesante. Yo creo que es la diferencia entre tener la pretensión de llegar a algo y la postura del que deja que la música pase a través de sí mismo, de alguna manera, y está disponible, más tranquilo también. Depende de tantos factores. Si uno está agobiado, estresado, muchas veces estás como reprimiendo esa posibilidad de que salga el genio. Y cuando estás tranquilo, cuando estás sin pretensiones o sin expectativas tuyas propias es cuando de repente se puede dar la comunicación de una manera más natural y que comunica, pues como tantas veces nos has comunicado tocando y nos comunicas tocando, ¿no? Que llega, llega, realmente llega. Es un gozo. Pues te lanzo la última pregunta, así más sencilla, con desapego. ¿Qué música tiene Julián Sánchez en su reproductor? ¿Qué está sonando últimamente, estos últimos días, estas semanas, cuando tienes tiempo para escuchar? Porque también entiendo que como músico hay mucha parte de aprender repertorio, de componer, de escucharse a uno mismo y tal, ¿no? Pero si hay momentos de escucha de otras cosas y tal, ¿qué cosas están ahí sonando en tu librería de discos, o de bandas, o de artistas?

Pues mira, es una pregunta, es la más difícil de todas las que me ha hecho. Sí, porque, ¿sabes? Lo de escuchar música también es un valor que hay que conservarlo en estos tiempos, ¿no? Lo que es escuchar realmente música. Pero bueno, ahora sí, la que tengo en mente, pues claro. Por ejemplo, he escuchado Jackson Do Pandeiro, artista brasileño, paraibano, relacionado con el forró, el baião, pero donde las letras, la métrica y demás, son un arte, Jackson Do Pandeiro. Quizás porque, claro, como he estado en Brasil, tengo eso más presente. Ahora estoy metido en hacer un arreglo sobre alguna obra de Falla, para un concierto que tenemos en el Festival de Música Española y en el Teatro Falla de Cádiz, con una Big Band. Y ahí he estado también, pues, escuchando El Sombrero de Tres Picos, con el que me voy a pelear un poco, para ver qué desarreglo le hago.

Y las músicas que voy escuchando son las que me voy encontrando ahí. Tengo músicas a las que accedo, como pequeños gurús, ¿no? O sea, los pequeños puntos de música están en las que reconecto. Y esto, pues, pueden ser diferentes, pero se suelen repetir. Por ejemplo, me gusta mucho escuchar a Lester Bowie, Art Ensemle of Chicago. Me gusta mucho revisar los trabajos de Ambrose, porque me conecto mucho con la profundidad suya de entrar en la música, muchísimo. Más allá de que, estilísticamente, estemos más cerca o separados, pero ahí sí. Como eso de Lester Bowie, o como, yo qué sé, siempre en el coche escucho muchísima música y siempre tengo Ornette, siempre algún disco maravilloso de Duke Ellington que de repente dices tú, ¿cómo puedes seguir esto sonando de esta forma tan preciosa? Y Joe Henderson también, siempre es como una perlita, que siempre cuando digo, ¿dónde están los rinconcitos, no? Y entonces Joe Henderson me lleva otra vez a los rinconcitos. Bueno, estas cosas que cada uno tiene su biblioteca así para acceder. Pero bueno, ahora realmente fue Jackson Do Pandeiro y Manuel de Falla, fíjate.

Es curioso cómo en la librería de cada uno hay siempre cosas frescas, cosas nuevas, libros nuevos, recién publicados, ¿no? Y luego otros puntos que son como relaciones humanas, ¿no? Que tú vuelves a ellos cuando necesitas algo, que vuelves a pedirles ayuda, que vuelves a contarles algo, que vuelves… Que se genera una relación y es muy bonito como lo has expresado. Nunca lo había escuchado de esta manera tan familiar y te lo agradezco, te lo agradezco, Julián. Te agradecemos de corazón que hayas estado con nosotros a pesar de los problemas técnicos que hemos tenido antes. Te pedimos perdón por eso. Y te deseamos lo mejor, sabemos que estás haciendo cosas increíbles y que todavía queda por ver cosas más increíbles aún de tu mano y de los que te rodean.

Ojalá, ojalá. En esa estamos. A veces, no es que cueste por nada, sino por la misma vida, el mundo, la locura del mundo, que cuando te ves tan ensimismado en tus cosas y miras alrededor y dices, ¿para qué tanto, no? La locura del mundo que arrastramos hoy en día… Pero bueno, estamos ahí para hacerlo lo más sincero posible con nuestros actos y en mi caso, pues soy músico, “haber elegido muerte”, como decía un amigo mío, es lo que me toca y ahí estamos.

Yo confío plenamente en que lo que haces es un… Arroja luz, ¿sabes? Delante de, como dices, una tesitura, un panorama, una coyuntura internacional que a todos nos deja con congoja, ¿no? Pero de verdad, que los puntos de luz los hay. Yo soy de esas personas positivas que en este sentido me gusta valorar que tengo la oportunidad de hablar con un punto de luz, ¿no? Y que tenemos la oportunidad de que esto lo puedan escuchar otras personas, y puedan ver que hay puntos de luz, ciertamente. Así que nada, Julián, te agradecemos mucho todo lo que nos compartes, todas las palabras, todas las experiencias y de verdad esperamos verte pronto en los escenarios también y fuera de los escenarios, que también siempre es un gozo.

Muchas gracias, Julián.

A ver si nos vemos en persona algún día y a seguir ahí. Gracias por vuestra labor y nada, a seguir para adelante y mucha fuerza, ánimo y salud para todos.

Igualmente, Julián. Un abrazo.

 

27 de enero de 2026

Café El Despertar Jazz Club – Carolina Ruiz Interview

Café El Despertar Jazz Club – Carolina Ruiz Interview

Café El Despertar
Jazz Club

Carolina Ruiz
Interview

22

Enero, 2026

Texto: Pedro Andrade

Fotos: © Fernando Tribiño 

 

Resistir desde el jazz: El Despertar cumple 45 años como refugio musical en Madrid

En una esquina discreta del barrio de Lavapiés, en Madrid, mientras un contrabajo se afina y las onversaciones se cruzan entre mesas pequeñas y luces cálidas, el jazz sigue respirando con naturalidad. El Café El Despertar no es solo un club: es un refugio cultural, un punto de encuentro y una memoria viva de la ciudad. En un Madrid donde los espacios dedicados a la música en directo luchan por sobrevivir y donde el cierre de locales históricos ha dejado una herida profunda en la escena, cumplir 45 años es mucho más que una efeméride: es un acto de resistencia.

Fundado en 1981, en plena Transición, El Despertar nació como un proyecto cultural íntimamente ligado al jazz, a la tertulia, al pensamiento crítico y al encuentro humano. Cuatro décadas después, ese espíritu sigue intacto, aunque el contexto sea más complejo que nunca. Mantener viva la llama del jazz en Madrid exige hoy convicción, trabajo constante y una enorme dosis de amor por la música y por quienes la hacen posible.

Al frente de esta nueva etapa se encuentra Carolina Ruiz, hija de los fundadores, que asumió la gestión del local en un momento especialmente delicado, justo antes de la pandemia. Con una mirada que combina memoria, sensibilidad y compromiso, Carolina ha sabido recoger el legado familiar y transformarlo en una programación viva, diversa y profundamente conectada con la escena local y nacional. Bajo su dirección, El Despertar sigue siendo un espacio donde conviven generaciones de músicos, donde el público joven descubre por primera vez la emoción de un concierto de jazz en directo y donde la comunidad se construye noche tras noche.

La entrevista tuvo lugar entre la prueba de sonido de un concierto y el bullicio propio de un local en plena actividad. El rumor de las conversaciones, el roce de los instrumentos, el ir y venir de músicos y camareros acompañaron una charla sincera y cargada de emoción. Un ambiente en movimiento que refleja exactamente lo que es El Despertar: un lugar que invita, que llama y que propone vivir la música de cerca, sin artificios, en contacto directo con quienes la crean.

In&Out Jazz Magazine: Gracias por recibirnos Carolina. Sabemos el ajetreo que supone hacer este parón. Estamos aquí por un motivo especial: los 45 años del Café El Despertar, todo un hito que además ha sido reconocido por distintas instituciones. De hecho, este año habéis recibido el Premio Jazz con Sabor a Club de Madrid en Vivo.

Tú llevas al frente de El Despertar desde la pandemia. ¿Qué emociones te recorren al pensar en la trayectoria del local? ¿Y qué supone para ti darle continuidad en el futuro a un espacio tan querido?

Carolina Ruiz: ¡Qué pregunta más bonita! Pues muchísimas emociones, me costaría resumirlas. Empecé justo antes de la pandemia, en un momento muy delicado a nivel personal porque a mi padre le detectaron un cáncer —afortunadamente se pudo atajar a tiempo— y enseguida llegó todo lo demás.

El Despertar para mí es hogar y familia. La música ha estado siempre presente en mi vida, no conozco un momento sin jazz, y sin jazz en vivo. Desde pequeña he escuchado discos en casa, he visto a mi padre cantar canciones montañesas —él es cántabro—, he vivido la música como algo cotidiano.

Venir aquí con él, sentarnos en silencio a escuchar, observar a los músicos y a las personas… todo eso forma parte de mi memoria. Es una mezcla muy profunda de familia, descubrimiento del mundo, de las personas y de sus singularidades. También hay un deseo muy fuerte de conservar el pasado, integrándolo con el presente, que es enorme.

In&Out Jazz Magazine: Tus padres abrieron el Despertar en 1981. ¿Cuáles fueron sus motivos para crear un lugar así? ¿Fue una decisión puramente musical o había también una voluntad cultural y social?

Carolina Ruiz: Es un relato que he ido recibiendo desde siempre, casi de forma oral. Sé que el impulso inicial fue de mi padre. Durante la pandemia me dediqué a ordenar papeles, proyectos, libros, discos, cintas, vinilos… y ahí encontré su historia de una forma casi arqueológica.

El nombre “El Despertar” tiene mucho sentido. Fue su despertar personal. Mi padre era ingeniero, daba clases en la Politécnica, venía de una familia trabajadora y había alcanzado una posición estable. Pero con la muerte de Franco y la Transición, empezó a sentir inquietudes muy fuertes relacionadas con la cultura, la música, las humanidades y la política.

Conoció a restauradores, empezó a imaginar un proyecto cultural ligado al jazz, al encuentro, a la tertulia. Compró este local, que antes era una tienda de ultramarinos, y construyó un espacio inspirado en los cafés de tertulia de finales del XIX y principios del XX, con la música en vivo como eje central. Todo lo que se ve aquí es una puesta en escena pensada al detalle.

Cumplir 45 años hoy es casi un acto de resistencia, más aún con el cierre de espacios históricos como el Café Central. ¿Cómo se vive esa resistencia?

La resistencia está en el origen. Mi padre siempre me explicó que montó el Despertar porque era huérfano, porque no tenía una oposición familiar que le frenara. Tomar la decisión de abrir un club de jazz no tiene que ver con el capital económico, sino con una convicción profunda, con una necesidad vital.

Eso sigue siendo así. Es una mezcla de pasión y necesidad personal de riqueza interior. Esa riqueza es la que te da fuerzas para resistir. Además, no es una resistencia individual: es una sinergia entre quienes programamos, los músicos y el público. Se crea una comunidad, que era exactamente el propósito original del Despertar.

¿Cómo describirías al público que viene hoy al Despertar? ¿Qué tipo de oyentes sentís que os acompañan y qué buscas que se lleven después de cada concierto?

Algo que me sigue sorprendiendo muchísimo es la cantidad de público joven. Jóvenes que, en muchos casos, se encuentran aquí por primera vez con un concierto de jazz en vivo. Muchos salen muy emocionados, muy agradecidos por la experiencia.

Eso es precioso, porque demuestra que la música en vivo sigue teniendo un poder enorme. Me gusta pensar que se llevan una vivencia real, una conexión directa con los músicos, con el espacio y con ellos mismos. Si salen con curiosidad, con ganas de volver a escuchar música en directo, ya hemos hecho algo importante.

La programación es muy intensa, prácticamente continua. ¿Qué criterios utilizas para seleccionar a los músicos?

Aprendí el oficio viendo a mi padre programar. Tenía un cuaderno —que ahora yo he replicado— y hablaba directamente con los músicos. Sus criterios tenían que ver con el talento local, con su gusto personal y con la complicidad humana.

Hoy el criterio sigue siendo muy parecido: calidad musical y calidad humana. Tiene que haber química y comprensión del proyecto. Hay tantísimos músicos de gran nivel que no doy abasto. Debería haber muchos más clubes de jazz como este en Madrid.

Aquí confluyen generaciones: músicos que venían con mi padre, los de mi generación y otros mucho más jóvenes. También llegan artistas de fuera, a través de giras y de redes. Todo eso crea una red muy viva.

En El Despertar hacemos jazz cuatro días a la semana, diez meses al año, porque existe una escena local y nacional riquísima, muy activa y en constante crecimiento.

Para terminar, ¿cuándo se cumplen exactamente los 45 años y si tenéis pensado celebrarlo?

Fue en primavera de 1981, así que la celebración real será en 2026. Me encantaría poder hacer una buena celebración, con una programación especial. El espacio es pequeño, así que veremos si puede ser en uno o dos días, pero ojalá tenga la energía y la organización para hacerlo como se merece.

Muchísimas gracias, Carolina. Volveremos en primavera.

Gracias a vosotros. Esta siempre será vuestra casa.

Escrito por Pedro Andrade

22 de enero de 2026

Joe Sanders Interview – Jimmy Glass Contemporary Jazz Festival

Joe Sanders Interview – Jimmy Glass Contemporary Jazz Festival

Joe Sanders

Interview

Jimmy Glass Contemporary Jazz Festival

13

January, 2026

After his concerts and masterclasses around Spain during the month of November, Joe Sanders gave us a very pleasant moment to sit down and talk with him. He tells us about his latest album, his composition process, his relationship with the rest of the band, his connection to music, and his deeper reflections on sound. In the interview, in a very friendly way, Joe shares many keys to his sound and his artistry.

We hope you enjoy both the podcast and the written interview below!

 

 

In&OutJazz Magazine: Welcome, Joe Sanders, tuning in for In&OutJazz. We’re an independent journal that works with a lot of effort to highlight all the cool music that is going on nowadays. And of course, your name stands out significantly. You’ve been a great musician for a long time now. And the last album you put out, Parallels, has drawn all of us crazy in the best way, in the best sense. It’s amazing. We’ve been following you throughout your tour here in Spain. We were there in the Jimmy Glass Club, and that was amazing. You’ve also spent time doing lectures and seminars here in Madrid. So yeah, I wanted to ask you, how did that go? Did you enjoy your time in Spain? How was it?

Joe Sanders: Man, I always have a great time in Spain. The crowds are very lively. And it was the first three gigs with this particular ensemble, this cast of characters. So, it took us, it was a little bit like rehearsing while on the road. But it was a time to get together and a time to find each other and understand how to be cohesive. But yeah, we played it in Valencia. And then the next two days, the rain was following us. It was like a big, big storm. So, it was raining the whole time we were there, basically, except for Valencia. So that was kind of a drag because we couldn’t go out and see Sevilla and Málaga. So unfortunately, that was a drag, but we still had a good time, nonetheless.

That’s fine. You guys were totally unlucky because usually we get the nicest weather here in Spain during the Autumn season. Too bad, but not to think a lot about that. And I guess you guys had a ball playing in the gigs and stuff. For us, it was amazing to witness you guys getting together musically speaking. And that’s, that’s awesome always.

Man, tell us, how was the composition and the writing process for Parallels? How did you think about it? How was it? How did it come to your mind?

I think it was more of an idea for a new ensemble that had no chords because there was a time in the recent history of jazz where there are so many bands without bass, like with guitar and piano and drums or guitar, saxophone and drums or piano and drums. And, you know, so I was like, yeah, let’s break that trend sort of. So, it was kind of my like “get out of here chords, instruments, we don’t need you”. But this was like during, during the pandemic, right before the pandemic. And I kind of always had this idea in my mind, to try and compose for an outfit without chords. So, the impetus of it was just to find a way to actually make it work. And then finding an ensemble of instruments. So, it was like “should I do trumpet? Should I do three horns in the front or two?” So, it was picking from who was around and who was in my head at the moment. And all four of us had been teaching in Siena Jazz during the pandemic. So, it was kind of an easy choice. But while teaching there we never really played together. So, it was kind of one of those like “hey, guys, we should play together, us four would be great together”. So, it was always like this “guys, we should play”. And there was always like, we would go eat dinner, we talked and be like “man, this would be a great band”.

But you never did it until…

We never did it until I was like “okay, let’s do it”. And then write some music for it, especially featuring the musicians on the on the album. So, it’s very personal to me, because I was just not writing for drums, bass, and two saxophones. I was writing for me, Hutch and Logan and Seamus, you know. So, has a different energy there when it’s purposely written for the people that play the music. And so yeah, it was just kind of that and try to figure out what would work, what doesn’t sound full, what sounds full. So, the compositions were that thought process. But I think the most effective thing in that process was the orchestration and trying to find the right voices and the right timbres and the right notes to fit the ensemble to make it work. So, it’s kind of one of those things where it’s just trial and error, trying to figure out how to orchestrate for this particular group to make it sound like a full ensemble and not just a band without core.

Yeah, that’s so nice, man. I mean, you mentioned your band colleagues, your band members. We’re talking about Gregory Hutchinson in the drums, Logan Richardson, and well, we have two saxophones, as you said, because we also have Seamus Blake. What a quartet, what an amazing quartet!!! Once we all got conscious about the band you were putting together, we were pretty excited to hear the music that would come out of your meeting. And that’s so nice, but tell me, how did the process of putting the music together go? Did you guys meet directly in the studio or did you guys have a little time to rehearse and to go through the music? How was it thought about?

The idea to actually play as a band came with an offer for a jazz festival in the south of France, in Jazz en Tête, called in Clermont-Ferrand. And one of our friends and colleagues who runs the festival, Xavier, said “do you have any ideas about what you want to bring to the festival?” And I was like “oh, I’ve been working on this music, so maybe this could be a great opportunity to put it together”. So, I wrote the music. And in this particular program, it was like we would tour around the region of Clermont-Ferrand in the Rome region and play three to four or five gigs. And the last gig would be the main concert at the festival on the weekend.

Nice.

So, yeah, we toured, we rehearsed this music for basically four gigs and then presented the main concert on, I forget what day it was, but at the main stage. And so, yeah, it was kind of like a workshop type of thing and then presented to a big audience. And we didn’t go into the studio, I just used that.

Yeah, that’s a live recording. That’s awesome, man. Yeah, that’s the best scenario to take the music out of the bloom. That’s nice. Getting together with your friends, playing the music live and after a few gigs, just press the recording button and you got it, it’s awesome. Could you tell us one or two things that you’ve learned from each and one of the musicians you gathered for the record?

Well, I think it’s all of them are older than me. So that’s a funny thing. I’ve known them for over 20 years. And it’s hard to say like one thing or multiple things about each person, but they’re all like kind of my mentors. And we’re all students of the music. So, it’s always great to have people who are still students of the music, because at some point, some people get into this “I am professional musician, therefore, I don’t need to learn anything more”, you know. I mean, to each his own, but I think the more hungry people and artists, the artists that continue to produce groundbreaking music are the ones who are hungry to learn and hungry to know more of a thing.

Always learning. Yeah, always.

So yeah, I feel like me being the young apprentice, calling them and being like “hey, man, just if you want to roll with me, I’d be honored to have you”. Because I’ve played in all of the their ensembles before and I’m on their records and, and we’ve toured together before. So, it’s kind of like the trust of them with me saying “oh, okay, I’m rocking with you, I’m going out with you, even though you’re younger”, quote unquote-younger. But yeah, I think it was just the maturity to step up my maturity to be able to have these cats on the road and be able to be the leader but still the youngest one in the band, that’s awesome.

Yeah, that’s so cool! In fact, I bet these guys also learned from you as a leader, in that kind of relationship you’re describing. Life is really worth it when we stay learning each day, each and every moment.

Right.

 

 

Man, I’m curious to know what the engine or the core of the engine is for you as a musician and as a composer nowadays. What is the research or the spirituality or the idea or the concepts beyond making your art and your artistry?

Oh, wow, that’s a big question hahahaha. I believe strongly in vibrations really. It’s more of how do we get information that is learned from an early age about music, and use that a way of communication to deliver vibrations that heal.

Wow, nice.

Vibrations that actually mean something. Because there are so many musics in the world that actually mean something. I feel like, at some point throughout the history of whatever we’re playing, jazz or classical or whatever, hip-hop, blah, blah, blah, there was a moment where it just became modernized and just became something to do, you know, like “okay, well, I’m just going to play jazz because I like the way it sounds”. But what happened to the depth? That feeling of depth of life, life or death? Or like, the feeling of “if we don’t play this music, we feel like we’re going to die”? Where is the spirituality as you’re saying in music? And then, in African music, there’s music for the daytime, in the morning, in the evening, in the afternoon, as well as in Indian music, there’s a raga for the morning, evening, afternoon. So you get to the question: where is that in the music that I play, that I represent, that I bring? So how can I find that spirituality within what I’m doing and what’s the purpose? Like, why am I playing this music? So, being a stringed instrument player where I do feel the vibrations, like, how do I transfer the notes into vibrations? And how can I make those vibrations mean something? So, it’s very esoteric, but I do believe strongly that the vibrations with the right purpose and the right feeling and the right intent can do more than just something for your ears. It can do something for your heart, it can do something for your body. If you’re feeling it, you’re just like “oh, wow, okay, let me just relax into that feel”. And, it’s not just me, but the orchestration of everybody. So, how can we put it together as a group and have that same energy and intent and creating those good vibrations? You know what I mean?

Totally. I mean, it’s hard to embrace that whole concept or consciousness, but at the same time, it totally feels like that’s closest to the truth, if there is one. In a sense that, we sometimes take music or whatever experience in life from an emotional point of view, but that gets to an end…, usually in a short period of time. Whereas, taking experiences in a more realistic way, and what I mean by realistic is all the explanation you gave around the vibrations, and real physics and real stuff that actually changes us because they’re real. They’re not your interpretation, you can also do your interpretations on things in life, but it’s so nice that you’re aiming for something that is real, not an idea in your mind, or not even an idea in you guys’ mind, in the band members’ mind, but a real thing. And that is awesome that you guys are pursuing something real that hopefully can change life and the world in the best ways possible.

Now, we’re getting to the end. I would be delighted if you gave us a description on your sound, because it’s so nice, man. It’s so overwhelming. We all hear your bass sound and we get, in a way, hugged by a new experience, you know? So how would you would you describe your sound? What are your influences and the bass players, or whatever music that have been influential for you? Let us know a little bit about your sound and we’ll be off.

Um, well, I appreciate it because I spent a lot of time thinking about my sound and how to prevent my sound. So, I appreciate the love, but I think it kind of started off with my classical upbringing and just trying to really learn the instrument. Uh, I mean, I wasn’t thinking this then, but my teachers put me in a direction to learn the instrument in a proper way. Not saying that, learning from a jazz point is improper, but it was the most, I feel like classical, the way that they teach…

It’s very accurate.

Yeah, it’s very accurate and very precise and there’s no room for interpretation to a certain extent. So, I feel like just having that foundation of the classical way of learning, like learning how to read music, learning how to play in an orchestra, learning how to play the instrument itself, and going all over the instrument and being able to get a good sound from that… that was the foundation. And then building off of that, it was kind of like, at some point I’d have to choose throughout my musical career or musical life, what I wanted to focus on. So, there’s some point when I first started playing jazz that I couldn’t really focus on my sound because I had to focus on the nomenclature of what jazz was. Like, “what is this language? What is, what, what is all of this?” So, and then I had to go back and assess my sound because I was playing out of tune. It was really bad because I was trying things that I wasn’t really sure of. So, I had to then go back and say “okay, now that I know…, or now that I have an idea, a very, very, very, very minute idea of what jazz is, how do I present that in my bass playing?” So, I thought “okay, well, now that you know that the bass player is the foundation of the group, how can you make all of your notes in tune so that the foundation is solid and not very wobbly with out of tune notes and all of those things?” Go back to the intonation. After that intonation thing “okay, now how do I come back to the nomenclature and figure out what are the best notes to play? When you’re playing in an ensemble, how do you choose these notes? How do these notes affect people around you? How can you play the best note for the situation or the best non-note for the situation also?” So, dealing with space and time and intonation. And, so, that was the next level of how I got to this sound. And then the final step was, which I’m still working on, I mean, they’re all being worked on in tandem, but the final step was “how do I present the sound to a bigger audience?” Because I could play acoustic, but you wouldn’t hear that in the back of the room if it’s a thousand feet tall. How do I use the sound technicians and the sound systems to my advantage without sacrificing…?

It’s essence, yeah, it’s depth.

Exactly, that’s what I’m talking about, yeah. So how do I get to that point of saying “okay, well, I need this sound to get directly there and how do I do that?” So, I have to go back and understand how sound actually works in the sense of the technology.

Yeah, the acoustics.

Yeah, and acoustics and how that works. So it’s always learning something new to get better at something else. So, and that was the final step of saying “okay, I understand my instrument has certain frequencies, how can I tell the sound person to accentuate these frequencies to allow my sound to get out and to cut the frequencies that I don’t like to hear? How do I admit that or tell the sound person that?” So that’s a whole different ball game of playing music and playing and vibration and all this is a whole another study in how to generate sound, basically. That was a whole another two or three years of trying to, not perfectly, but to easily transmit my sound to a person who has never heard me before, but who has the technical skills to make me sound the way that I want. So all of those things kind of coming together and, okay, I know what I would tell students like “you have to know what you want to sound like”. And I had a pretty clear idea of what I wanted to sound like from an early age. But also, as you mentioned before in the question, like the influences go a long, long, long way into my development of what I want to sound like. So, like Charles Mingus was a big influence with this big, big, big sound and the way that he coached the instrument with such fervor and such intensity. But also, I had the band leader thing with the Charles Mingus workshop and, you know, trying out new music with different ensembles like that. And then Ray Brown, who was really pivotal in my upbringing for like just straight ahead swing and like big monstrous bass lines and tone and the music. And then of course Ron Carter for his consistency and sound and how he was one of those big proponents of choosing the right notes to influence the band. So, diving deeper to how he thought about harmony and melody.

Yeah, exactly.

So, all of those influences, I think I can go on and on and on, but those three are pretty, pretty big. In my ability to study with with Ron and like Charlie Hayden and Christian McBride, just coming from the lineage of the bass and approaching it from their perspective and seeing how they got to where they are and knowing what I want or thinking I knew what I want. How could I approach my sound and my concept of their thing? So it was and still is a long journey, but I think I’m always constantly thinking about firstly, the sound of my instrument and how I can directly get that sound across to everybody, you know, front row, back row, middle, on the album. How do I make the bass sound like the bass even on the phone? That was a big thing for Paralells, when we were mixing. A couple of days of mixing and the first day of mixing I put my phone cause he sent me the files on the phone and I was like “bruh, I can’t hear the bass”.

That’s nice. And you guys achieved it for sure. I mean, you play it on the phone, man, and it’s sounding as deep as you would like it to sound on a phone after all. Amazing!

Yeah, that was another thing where I was like, “man, we got to make this album sound like a bass album”. So, you got to be able to hear all the notes on the phones. So, if you can hear them on the phone, wait till you get into the car.

There you go.

So that was kind of it. It was just kind of like another level of me in that journey of, “okay, I know how to get my sound out to the people in the stage, on the stage, but how do I now get my sound out to people on an album, a sound that represents my true thought process of the place that I think that I’m going”. And maybe, you know, it’ll get better… or easier, not better, but easier, to project that in the future. But I think that was a good outing to just be like “okay, let’s get this bass sound out there first and foremost on the album, on the album”.

Man, thanks for sharing your thoughts on this particular topic, because it’s really inspiring. I think people are going to remain thankful for the testimony you’re giving on hard work, on a never-ending process, on the will of finding the best sound always, having all the factors from reality in your mind or trying to, at least, to pin them down in a sense. Because, after all, it’s not only the sound, is not only on your fingers, it’s not only on your ears, but it’s also on the phone, on the sound system, as you were saying. So, it’s a whole thing and a whole thing you have to think about and you have to reflect about. So it’s, it’s beautiful. I think it’s pretty inspiring after all. We’re talking about Joe Sanders, a great musician, a great bass player, and a great person. And, I’m sure people will be thankful for everything you shared today with us and yeah, we’ll keep supporting you, man. We’ll keep following you as always, as we’ve always done. And now we know we have a friend. We have a new friend. We’re eager to keep learning from you and that’s awesome. So, man, good luck with all your projects. Good luck with life. Get out there and keep playing as you’re playing. Keep doing the things you’re doing because you’re so great for everyone. Thanks for tuning in, man.

Thank you, I really appreciate it. We’ll keep in touch, yeah?

Yeah, man. Have a great day. Bye-bye.

18th of December, 2025

Pin It on Pinterest