Cologne Jazzweek 2025 Festival

Cologne Jazzweek 2025 Festival

COLOGNE JAZZWEEK 2025

Festival

Alemania ha vuelto a conquistar nuestros corazones, esta vez en una de sus ciudades más importantes. Desde el 31 de agosto hasta el 5 de septiembre, Colonia volvió a latir al ritmo del jazz en su festival de moda Cologne Jazzweek. Durante una semana, la ciudad se convirtió en un cruce de caminos donde convivieron generaciones, lenguajes y geografías. Desde la imponente catedral hasta los clubes más íntimos, pasando por teatros y salas históricas, cada rincón respiraba música. El programa, tan vasto como ambicioso, reunía estrellas consagradas, proyectos emergentes y propuestas experimentales que hacían imposible abarcarlo todo.

En nuestros tres días de estancia, pudimos asistir a conciertos memorables, entrevistar a varios músicos y al propio director del festival, Janning Trumann, y sentir de cerca ese pulso que hace de este evento uno de los epicentros del jazz europeo. Lo que sigue no es una cobertura exhaustiva, sino el relato de un recorrido personal por algunos de los momentos que marcaron esta edición.

 

En nuestro primer día pudimos asistir a la entrega del premio Albert Mangelsdorff 2025 organizado por la Jazz Union. La cantante Lauren Newton fue la galardonada y pudimos entrevistarla y descubrir más de su aproximación al canto y al mundo vocal. Una de sus próximas citas será pues, por gracia de este premio, el festival de jazz de  Berlín. Por la tarde tuvimos la gran oportunidad de asistir al concierto de Tyshawn Sorey Trio, que presentó un set tan denso como fascinante. La sala estaba a rebosar, el calor era palpable y la expectación inmensa. El set completo se interpretó sin pausas, como una suite ininterrumpida. El pianista, Aaron Diehl, abrió con una balada suspendida en el aire, casi inmóvil, a un tempo de apenas 20 bpm. Desde ahí, la música se expandió en un juego de modulaciones constantes, oscilando entre blues, swing frenético, funk, hip-hop y explosiones rítmicas de clara herencia elviniana. El silencio del público, clavado en sus butacas, era prueba de la tensión compartida. Cada integrante tuvo su momento de foco, siempre dentro de un discurso atravesado por métricas cambiantes y células rítmicas que funcionaban como puentes hacia nuevos territorios. Tras un saludo que parecía marcar el final, el público insistió en un bis. Y allá que fue el trío a interpretar un swing moderno, roto y congelado por ráfagas de free jazz, breve pero incendiario. Una mención especial merece el contrabajista, ya amigo, Harish Raghavan, quien cautivó a todo el público con su consistencia y musicalidad. Además, nos concedió una entrevista preciosa en la que nos expresó muchas de sus ideas y concepciones respecto de la música.

Esa misma noche, la propuesta del canario Nassim y de nuestra querida Marta Warelis con su dúo Dust Bunny llevó la radicalidad del free a sus últimas consecuencias. Ruido, densidad y contraste dinámico eran el terreno común: teclados y sintetizadores en manos de Warelis en diálogo abrasivo con la batería desatada de Nassim. La intensidad era tanta que por momentos parecía que todo se rompía para volver a recomponerse desde los escombros.

Al día siguiente, el turno del famoso cuarteto Kneebody trajo un cambio de registro radical. Tras unos problemas técnicos iniciales, resueltos con un humor desarmante —incluyendo la anécdota de Ben Wendel tocando con ropa prestada y pedales ajenos por un problema con Lufthansa—, la banda desplegó su característico lenguaje secreto. Explicaron al público cómo sus señales internas les permiten improvisar sobre la forma sin saber adónde irán, un código compartido que hace de cada concierto un viaje irrepetible. La complicidad y el virtuosismo de cada miembro fueron una fiesta colectiva, con presentaciones y solos que desbordaban frescura. Ese mismo día, durante la comida pudimos disfrutar de una entrevista con toda la banda. En la entrevista compartieron con nosotros innumerables anécdotas y las claves de su visión musical y vital.

Más etéreo y ensoñador fue el concierto de Ghosted, un trío de guitarra, contrabajo y batería. La guitarra, entre pedales y modulares, generaba atmósferas que se diluían en fades progresivos, mientras bajo y percusión construían grooves tribales, casi hipnóticos. El resultado fue un trance sonoro que arrastró al público a mover la cabeza y a dejarse llevar por la textura mántrica y la danza implícita en el pulso.

Al día siguiente, de nuevo la artista de moda y en residencia, Marta Warelis ofreció un dúo insólito con Koichi Makigami, donde la voz y el pianoforte —preparado con técnicas extendidas— se encontraron en un terreno liminal. Makigami, además, incorporó instrumentos como la trompeta o la flauta de madera, soplando desde aberturas poco convencionales para extraer timbres extraños. Lo que sucedió fue más una experiencia sensorial que un concierto, un ejercicio de exploración sonora al límite de lo imaginable.

Aunque nuestra estancia fue breve, la magnitud del festival se reflejó también en nombres de peso como Kurt Rosenwinkel Trio, Tigran Hamasyan con su proyecto The Bird of a Thousand Voices, el trío experimental Weird of Mouth conformado por los grandes Mette Rasmussen, Craig Taborn y Ches Smith, el dúo de Reinier Baas y Ben van Gelder, la sobrecogedora actuación de Kit Downes con su órgano en la catedral, o el arrollador proyecto Parallel Universe de Isaiah Collier. Todos ellos confirmaron por qué este festival se ha consolidado como uno de los epicentros más vibrantes del jazz contemporáneo.

23 de septiembre de 2025

En Making Of – El Cuarteto Federal – 60 Jazzaldia: XI JazzEñe – SGAE (Donostia 2025) – Interview

En Making Of – El Cuarteto Federal – 60 Jazzaldia: XI JazzEñe – SGAE (Donostia 2025) – Interview

En Making Of

EL CUARTETO FEDERAL

60 Jazzaldia: XI Jazzeñe – SGAE (Donostia 2025)

Interview

17

Septiembre, 2025

Texto. Begoña Villalobos

Fotos. José Luis Luna Rocafort (En la foto de portada: El Cuarteto Federal (Kike Perdomo, Xacobe Antelo, Guillem Arnedo) y Begoña Villalobos.

Interview: 60 JazzaldiaXI JazzEñe (SGAE). Donostia / San Sebastián. 2025/ 17 julio

 

 

Desde San Sebastián, Donostia, ha sido un placer entrevistar, en making of, a cuatro grandes juntos que se llaman El Cuarteto Federal, presentando su segundo álbum, en el marco de la 60 edición de Jazzaldia y la XI edición de JazzEñe. Kike Perdomo a los saxos (Canarias), Xacobe Martínez Antelo al contrabajo (Galicia), Guillem Arnedo a la batería (Cataluña) y Javier Galiana al piano (Andalucía). Un cuarteto que surge del azar. En la entrevista todos dicen lo mismo, pero de diferente manera con una absoluta complementariedad.

 

In&Out Jazz Magazine. ¿Qué es El Cuarteto Federal?

Kike Perdomo. El Cuarteto Federal surge sin pensarlo, conectamos musicalmente, anímicamente nos complementamos y eso genera un momento exquisito de música. De repente cada uno tiene su forma de ver la vida, cada uno la interpreta, nos respetamos y disfrutamos con El Cuarteto Federal. Ahora bien. Dicho esto. Yo he venido a hablar de mi libro. No, jaja, es broma, ya está. ¿Qué es El Cuarteto Federal para ti Xacobe (Martínez Antelo)?

Xacobe Martínez Antelo. Para mí, El Cuarteto Federal, nace de una coincidencia de estar haciendo FM Jazz, la Federación de Músicos Profesionales de Jazz, y en una de las reuniones nos dimos cuenta de que éramos un contrabajo, un batería, un piano y un saxo, una de las formaciones tótem del jazz. Entonces empezó todo, primero como una broma y después nos dimos cuenta de que tenía sentido hacer una formación que surgiera de la coincidencia vital y no de una aproximación estilística, ni matemática, ni de amistad, siquiera.

Después surgió la oportunidad de hacer una residencia artística en Galicia, en el Pazo de Mariñán organizada por la Diputación de A Coruña, allí estuvimos y en una semana, nos propusimos componer material para la ocasión, para esta formación, con idea de que cada uno aportara el bagaje de su esquina de este país.

Esto es el inicio del proyecto y la verdad es que el repertorio y el concierto que quedó es súper… A mí me gusta mucho porque suena a jazz, pero no es jazz, o es jazz, pero no suena a jazz, no sé cuál de las dos apreciaciones. Es un concierto muy relajado, muy fresco, súper agradable de tocar y de escuchar y hacemos una paleta tan variada y … tan divertida, con tantos vericuetos y tantas rendijas.

Yo creo que este proyecto debería estar más presente en las programaciones de festivales por la singularidad, pero sí que es algo que se sale de lo que es la línea de actuación de los grupos normalmente en el jazz, que tienen otro tipo de motivaciones para juntarse por proximidad, por amistad, por una cuestión generacional o por aproximación estilística. Entonces esta suerte de reunión azarosa ha sido muy exitosa, la verdad. La pregunta es, ¿qué es el Cuarteto Federal para ti? (a Javier Galiana), habla alto, por favor, porque graba aquí.

Javier Galiana. No me lo he mirado, no me lo he mirado. Jajaja

Kike Perdomo. Pero entraba en el programa del examen.

Javier Galiana. ¿Qué es El Cuarteto Federal? Una juntera, ¿sí? Supongo que lo habréis dicho así, ¿no? O sea, una juntera azarosa. No había intención de hacer un conjunto musical. Éramos los presidentes de las Asociaciones de músicos (Canarias, Galicia, Cataluña y Andalucía), haciendo papeles. De repente, mira, haciendo música juntos. Yo, no me hubiera juntado con esta gente en la vida, sabes. No, no. Juntarte a hacer la música que se consensue o se federalice, de la manera que sea, entre mentes y corazones que no saben cómo laten.

He visto que todos hemos cedido espacio, nos escuchamos y eso es El Cuarteto Federal. Es un reto. Un reto, gordo, de saber escuchar. Decir, no es como yo lo pensaba, no es como yo lo había decidido. Es como lo piensa Xacobe, Guillem, Kike, o yo. Una propuesta, una partitura con cuatro bolitas. Bueno, a ver cómo se lee esto, .Jajaja. Está bonito que esto haya llegado a ser una cosa. Como una demostración de que la negociación funciona.

Kike Perdomo. Vaya entrevista fatal que estamos haciendo. En serio. Estamos contestando verdad. Nuestra productora apuesta con nosotros. Tenemos unos millones detrás apostando por esto. Jajaja. Ahora que estamos en el making off. Jajaja.

In&OutJazz Magazine. Lo estoy grabando. Todo se está grabando. Jajaja

Xacobe Martínez Antelo. A ver, nosotros, todos tenemos ya una experiencia haciendo proyectos, sacándolos para adelante, siendo un motor de proyectos. O para atrás. Siendo sideman. All Stars han dicho de nosotros. All Stars, me gustó. Con la peculiaridad de decir, por una cuestión azarosa nos juntamos…

Pues esto ha sido todo, Begoña. Y dicho lo dicho, nos vamos todos paseando al hotel, ¿sí?

17 de Septiembre de 2025

Perico Sambeat & Orquesta Jazz de Matosinhos – Boreal Review/Interview

Perico Sambeat & Orquesta Jazz de Matosinhos – Boreal Review/Interview

PERICO SAMBEAT & ORQUESTA JAZZ MATOSINHOS

Boreal

Interview/Review

15

Septiembre, 2025

Texto y entrevista : Marino Garcimartín

Fotos: Concesión del artista

Después de sus dos anteriores discos con Big Band (Flamenco Big Band y Voces), Perico Sambeat vuelve a sacar un álbum con este tipo de formación, esta vez con la Orquestra de Jazz de Matosinhos (OJM) para la creación de Boreal, compuesta de ocho temas que nos transportan a una nueva aventura musical, de la mano de uno de los mejores compositores, arreglistas y saxofonistas de Europa.

Perico nos concede esta entrevista en la que podemos ahondar en la forma de pensar de este músico, más alejado de su faceta de intérprete, como creador de unos paisajes sonoros emocionantes y muy expresivos.

In&OutJazz: Perico Sambeat, es un placer hablar contigo. Empezamos. ¿Cuál es tu proceso creativo a la hora de componer y arreglar los temas? ¿Los compones como un standard creando melodía, armonía y luego los arreglas o vas directamente encaminado al arreglo de big band?

Perico Sambeat: Creo que ha habido ambos casos, algunos temas son más antiguos, como Ciudad del Paraíso, que de hecho fue grabado en otro disco que se llama Sketches of Pangea, con Marc Miralta y Kálmán Oláh, un gran pianista húngaro.

Limbo también tiene un par de años, lo escribí para mi combo del Taller de Musics de Barcelona.

Nada más me ofrecieron la posibilidad de grabar el disco me vinieron a la cabeza sonidos y posibilidades de creación. Circe fue el primero que compuse. Me senté al piano y empecé a escribirlo como si fuera un blues.

Normalmente los escribo como si se trataran de temas para pequeño formato, en muchos casos escribo interludios, intros o codas antes de orquestarlos.

Snow Hope lo escribí para un proyecto con Zé Eduardo en Macao, en China, y tenía ya hecho incluso el interludio para 3 vientos, que es intrincado y largo, así que simplemente lo adapté para la orquesta.

Otros temas, como Boreal y como Mãe D’Água han sido compuestos para la ocasión, hice a la vez el arreglo y la composición. Los temas los suelo tener escritos en el piano, pero algún interludio (me gusta hacer interludios que varíen la temática) lo voy creando directamente, orquestando y armonizando a la vez.

Son arreglos con un gran lujo de detalles, pero te quería preguntar si hubo rectificaciones de lo que había en el papel luego en los propios ensayos, cosas que no funcionaran, cosas que decidiste cambiar en el momento porque viste alguna posibilidad diferente.

Pocas cosas. La verdad es que paso tantísimo tiempo dándole vueltas al arreglo durante el proceso de composición, que al final tengo bastante claro cuál quiero que sea el resultado y cómo quiero que suene.

Recuerdo que en el final de Ample, que es el tema más experimental, había un trocito con cuatrillos que costaba una barbaridad de interpretar en la coda, y al final lo cambié. Hay algún otro cambio, pero poca cosa, casi todo respeta mucho la escritura original.

Qué bien. Aunque me refería más a detalles pequeños como dinámicas o algo así que fueran mínimos: instrumentación, sordinas, volúmenes…

Ya veo. En algún momento puede ocurrir por ejemplo que las sordinas de las trompetas impidan que la melodía tenga el peso necesario, y yo decida quitarlas. Y sobre los matices… Yo soy un poco contrario a los matices. A ver si me entiendes, soy contrario a los matices que cobran protagonismo por sí mismos. En algún momento puedo decidir un piano súbito y puede quedar genial, como en algún pasaje de Ciudad del paraíso, pero normalmente me irrita un poco la artificiosidad de los matices, los piano súbito, o los forte súbito sin una clara razón musical. Prefiero que la música hable por sí misma. En casi toda mi música intento que los matices y las anotaciones correspondientes sigan de manera natural el desarrollo de la música, o sea que la música oriente los volúmenes por si misma y no al revés.

No soy muy partidario del abuso de los matices. ¿La música tiene que ser tan radicalmente expresionista? En general, prefiero la naturalidad.

Bueno, de hecho, es que escuchando el disco estaba viendo como hay distintos grados de intensidad dependiendo del tema, sí que se nota lo que dices. Se llega a ellos siempre de una forma natural. Pero supongo que eso también dependerá de que dispongas de una banda como la Orquesta de Jazz de Matosinhos. Con otra big band probablemente no puedes confiar tanto en eso.

Sí, sí. Aun así, los ensayos fueron arduos, estuvimos dándole y dándole. Pero fue fructífero, porque la diferencia de calidad entre el principio y el final de los ensayos fue espectacular.

Por lo que comentabais en la entrevista anterior, te dieron carta blanca para componer y arreglar, te dieron libertad plena.

¿Tenías conocimiento de la banda de la que disponías? En cuanto a si tenías doblajes, quién destaca en qué sonido, por ejemplo, a la hora de delegar los solos, como, por ejemplo, los solos de guitarra.

¿Sabías con quién trabajabas y por eso elegiste ciertos solos, dar el protagonismo a ciertos instrumentos…?

Claro. Me dijeron que disponía del estudio para grabar lo que yo quisiera, el proyecto que más me conviniera. Lo primero que me vino a la cabeza fue un encargo que había recibido de unos músicos suecos, un proyecto para doble quinteto con quinteto de viento clásico, música que ya estaba escrita y estrenada en Suecia. Pero luego pensé: no puedo perder la oportunidad de hacer un disco con la OJM, banda que conozco bien desde nuestro primer contacto quince años atrás (en aquella primera ocasión tocamos en la Casa de la Música de Oporto). Así que decidí dejar este doble quinteto para otra ocasión y escribir nueva música para Big Band. Estuve un año y medio o dos escribiendo la música, y así nació Boreal.

Pero la segunda parte de la pregunta… si conocía bien la Big Band… la conocía lo suficiente como para saber que había unos elementos muy importantes en su formación.

André Fernandes es uno de ellos, con quien he colaborado en muchas ocasiones, toca en algunos discos míos y yo en discos suyos, es un guitarrista espectacular, un músico tremendo. También conozco, entre otros, a José Pedro Coelho que es uno de mis tenores favoritos, con bello sonido y tremendo lirismo.

Así que muchas cosas de las que escribí las hice pensando ya en los músicos que la iban a tocar. Mi sorpresa en el estudio fue que en un principio el batería que yo pensaba que formaba parte de la banda, que es Marcos Cavaleiro, no estaba y el sustituto fue Diogo Alexandre, a quien no conocía en absoluto pero que ha resultado ser un batería fabuloso. El técnico que nos estaba grabando, era nada más y nada menos que Mario Barreiros, mi queridísimo Mario Barreiros, batería mítico de la escena portuguesa y con quien colaboré durante años en las bandas de Carlos Barretto y Bernardo Sassetti, entre otras. Así que allí estaba él en el booth del estudio y nada más empezar le dije: “Mario, tienes que tocar un tema conmigo, tío.” Circe fue el tema que tocó, o sea, que el técnico de sonido bajó las escaleras, se sentó en la batería y tocó espectacular.

Cómo está mezclado y masterizado el disco, a mí, me encanta.

Es una maravilla, Mario Barreiro es un capo. ¡Qué barbaridad! No sé si toca mejor la batería o mezcla y graba, qué nivelazo en todo.

La verdad es que me hace felicísimo que tocara un tema, porque le tengo mucho cariño, después de tantísimos años compartiendo música con mis queridos hermanos portugueses.

A la hora de organizar y de crear el disco hay varios temas que están conectados, pero ¿ya pensaste a la hora de componer en este orden o ibas teniendo ciertas obras dispersas y luego las fuiste distribuyendo?

Suelo tener el orden muy en cuenta a la hora de hacer mis discos. Como por ejemplo en Flamenco Big Band, que funciona como una suite desde el principio de manera que en los conciertos difícilmente puedo cambiar el orden.

Quizá en este caso no es tan radical como FBB, pero Circe es el primer tema que concebí y lo escribí como tema de apertura al disco. Eso lo tenía clarísimo. Entre Mãe D’Água y Limbo, también escribí un interludio de solo piano ya con esta intención.

Vale, está escrito el interludio de piano.

Sí todo, nota por nota. Así que fue preconcebido el unir estos dos temas.

Sí, eso te iba a preguntar. Es curioso como alternas unas sonoridades más impresionistas y otras más… no lo llamaría pop, pero algo parecido.

Pensaba que lo había improvisado el pianista. Y mira, no sabía que lo habías escrito tú.

Quizá ese interludio configura una paleta de mis aficiones o influencias musicales, la clásica también es una de ellas, por supuesto.

En la anterior entrevista, hablabais un poco de la identidad, del lenguaje propio como, por ejemplo, a la hora de escuchar el comienzo del disco: se oye sección de saxos, y aunque no estás tocando tú, identifico que es Perico.

Entonces, ¿qué crees que identifica tu forma de escribir?

No sé si te refieres más a mi forma de escribir o al color de las texturas de mis arreglos.

En este caso me refiero a una visión melódica, ya de tocar melódica y rítmica. Parece que estás tocando tú el saxo.

Pues es posible. La verdad es que es algo que no intento forzar. Escribo lo que me sale natural. Es algo que no se puede evitar. Muchas veces intento ampliar mis espectros sonoros, sobre todo a nivel de orquestación, como en la introducción de trombones de Circe, que tiene una aproximación más clásica y se desarrolla de forma más horizontal que vertical.

Pero a la hora de componer las melodías, como la de Circe, escribo las que me salen de forma natural.

Sí, sí. No es algo negativo, sino al revés, totalmente positivo. Como cuando ves una película de Woody Allen. Aunque no aparezca él, los actores son Woody Allen.

Estaba oyendo las melodías. Y no sé, incluso yo creo que ellos mismos a lo mejor te oyen tocar también un poco de esa misma forma de articular. Aunque supongo que puede ser la articulación que les escribes tú también entonces.

No suelo escribir la articulación específica en las melodías, pasa algo similar a los matices. La articulación debe sonar de forma natural, es muy incómodo tocar con articulaciones forzadas.

Casi nunca las escribo en la partitura, pero si veo que algo no suena según mi idea, la toco yo o la canto para que escuchen mi articulación y la copien.

¿Qué crees que hay de nuevo en este trabajo que hace que se diferencie de los de los otros anteriores de big band?

Bueno, no sé. Hay alguna pequeña investigación de escritura horizontal como eso que he comentado de los trombones, también en alguna intro.

Es mi tercer disco de big band. El primero era muy estilístico dentro del flamenco jazz, pero Boreal no creo que sea tan distinto al segundo.

El segundo tiene muchos temas cantados, yo creo que sigue un poco la misma onda que este tercero, son una serie de temas míos orquestados, y con muy poco straight ahead. Hay un tema cantado que es Limbo, llamé para ello a Alba Morena, que fue alumna del Taller de Musics y canta muy bien.

Tampoco es que haya intentado que este disco sea distinto de los anteriores. Hay temas muy diferentes, como Limbo, que es que es un 3/4 muy luminoso. No había escrito nunca un tema así, en eso se diferencia un poco.

También Circe, que es así como un tema de straight ahead contemporáneo, es distinto de los anteriores. Pienso que Ample es muy diferente por su aproximación a la música más experimental, más expresionista. En este caso sí que, por ejemplo, he investigado en campos armónicos en los que no había aterrizado antes.

En general pienso que la estética de los temas marca la diferencia, si bien todos siguen un poco mi patrón compositivo.

Es una pregunta un poco trampa ¿no? Requiere pensarlo bastante.

Sí, tendría que darle vueltas, analizar a ver qué nuevos elementos hay. Pero quizá mejor que lo hagan los analistas o críticos jajaja.

Eso es, dejemos a un musicólogo que lo haga jajaja.

Tengo la última pregunta. Bueno, tengo dos. Una, las influencias principales a la hora de escribir para big band de otros arreglistas, y de otras big band que te influyen más.

En Flamenco Big Band fue complicado porque no tenía referencias. De hecho, te he dicho que tardé un año y medio o dos en escribir Boreal. Tardé cinco años en escribir FBB, cinco años de continuo trabajo, una cosa de locos, cuatro años y medio.

Creo que la razón de la tardanza es que no había referencias. O sea, las únicas referencias eran quizá Sketches of Spain del cual podría haber tomado como referencia la sonoridad de Gil Evans pero no creo haberlo hecho pese a lo mucho que le admiro y, además, es un disco que de flamenco tiene muy poco.

¿Qué más había de big band con influencia flamenca? Poquísimas cosas. El primer Jazzpaña de Vince Mendoza que de flamenco también tiene más bien poco.

Esto te lo vengo a decir, porque en aquel caso iba muy a ciegas, tuve que encontrar la forma de unir los dos mundos de forma que los estilos se solapasen.

En el caso de Boreal creo que tengo un poquito más de habilidad a nivel de escritura y que voy un poco más rápido, y me dejo llevar de manera más intuitiva.

Creo que puedo nombrar algunas de mis influencias más importantes. Después del análisis de los arreglos de Kenny Wheeler, creo que es uno de los músicos que más me han influido. Tuve la suerte de tocar con él esa suite tan maravillosa que se llama Music for Large and Small Ensemble. Y tuve la suerte de poder acceder a los scores. La verdad es que a veces me descubro utilizando los recursos que él usa, Wheeler era muy grande.

Y ¿músicos o arreglistas contemporáneos?

Bueno, Maria Schneider inspira mucho con su forma de escribir tan lirica y rica, muy influida por el clasico. O Bob Mintzer que sin ser yo muy fan de su aproximación al latín creo que tiene arreglos muy sencillos, efectivos y transparentes. Eso me encanta. También tuve la suerte de formar parte de su orquesta.

Pero bueno, influencias… Yo creo que claramente, Kenny Wheeler es una de las más grandes. Incluso técnicamente, fíjate, muchísimos de los arreglistas contemporáneos de big band escriben de forma estándar directamente transportando todos los instrumentos en el score.

Y esto es algo que, a mí me cuesta un poco, la verdad, muchos arreglistas consideran poco profesional escribir los Scores en concert, sin transportar. Bueno, por una parte, me cuesta y, por otro, no le veo mucho sentido. Luego, a la hora de dirigir, tienes que mirar el score y es fácil si está transportado, decirle al músico lo que tiene que hacer porque tienes ya tienes su parte transcrita en el papel.

Pero claro, si tienes que revisar un voicing, tienes que cambiar de forma retrógrada todas las transposiciones que has hecho.

Y no veo mucha diferencia entre tenerlo todo en concert y cuando tienes que decirle algo a al saxo tenor, pues subir una octava y una segunda o a un trompeta una segunda. No le veo mucha utilidad. Y cuando tuve los scores de Kenny Wheeler en mi mano, y vi que todo era concert, dije: YES! (Alza los puños celebrando). Querido. Kenny, con tu permiso, yo tampoco transportaré el score.

Totalmente. La última pregunta que tenía era referente al tema de Estigia y que supongo que está dedicado a Toni Belenguer y Bernardo Sassetti.

¿por qué el título de Estigia?

Bueno Estigia es el lago mitológico que une a los vivos y a los muertos y que se cruza a través de la barca de Caronte. Así que tiene mucho que ver con el aire oscuro y dramático que tiene este tema que le dedique a mis dos queridos compañeros fallecidos.

Me pareció un título que reflejaba de alguna forma la música que escribí.

Estigia es uno de los temas más dramáticos que he escrito. Me gusta eso de que quede desnudo al final. Recuerdo que le indiqué al batería que no tocase, me gustó el resultado e hice lo mismo con el resto de la sección rítmica.

De esa forma yo soleo sobre los trombones y las trompetas con fliscornos, de forma un poco rubato.

Se nota mucho el sentimiento, la verdad.

Que bien, el sentimiento es fidedigno. El caso es que me habías hecho una pregunta antes sobre los doblajes que no te he acabado de contestar, no conocía tanto a los miembros de las maderas de la big band como para saber si doblaban o no. Y aquí pinché un poquito, porque en algunos casos, por ejemplo, en Ample pongo dos flautas y tres clarinetes, dos flautas, dos clarinetes y clarinete bajo doblando y resulta que el barítono doblaba clarinete, pero no flauta. Y había más casos parecidos. De manera que en el disco he tenido que doblar yo algunas flautas.

Sí, ya he visto que salías en los créditos.

Eso no estaba previsto. Yo pensaba que lo tocarían ellos, pero no fue ningún problema.

Hay un pasaje en Boreal donde el trombón tiene escrita una melodía estratosférica, muy fuera de su tesitura, algo digno de ser interpretado por el trombonista este bestia que tocaba con Frank Zappa, ¿cómo se llamaba? Bruce Fowler.

Se la escribí al trombón porque quería un sonido medio rasgado y agudísimo, pero sabiendo que muchos se iban a quejar, le puse la melodía también al fiscorno cuatro. El hecho es que el primer trombón tocó la melodía de maravilla.

Si algo distingue al viento metal… jajaja. Es que se pueden picar fácil.

Es que es un registro que no es para él, pero al final lo toca él, el fliscorno y uno de los tenores, todos al unísono. Suena hiper glorioso.

Muchísimas gracias. La verdad es que ha sido un gran placer poder hablar contigo.

Septiembre 15, 2025

Suite Oriental – Román Filiú – 60 Jazzaldia: XI JazzEñe – SGAE (Donostia 2025) – Interview

Suite Oriental – Román Filiú – 60 Jazzaldia: XI JazzEñe – SGAE (Donostia 2025) – Interview

Suite Oriental

ROMÁN FILIÚ

60 Jazzaldia: XI Jazzeñe – SGAE (Donostia 2025)

Interview

10

Septiembre, 2025

Texto. Begoña Villalobos

Fotos. José Luis Luna Rocafort

Entrevista: Román Filiú. 60 JazzaldiaXI JazzEñe (SGAE). Donostia / San Sebastián. 2025/ 16 julio

Desde Cuba hasta Madrid, pasando por Nueva York, Román Filiú  presentó su cuarteto de cuerdas con la obra Suite Oriental , una propuesta inspirada en la rica tradición musical de Santiago de Cuba y en la escritura clásica para cuerdas. Suite Oriental se presenta como una serie de movimientos en los que convergen la precisión formal de la música de cámara, la libertad improvisadora del jazz, los recursos expresivos de la música contemporánea y la riqueza rítmico-melódica del folclore santiaguero (tumba francesa, la conga santiaguera, la trova y el bolero). Es una obra de diez temas originales y dos arreglos minuciosos, con espacios para la improvisación solista, en un diálogo entre tradición y modernidad. (Begoña Villalobos, In&OutJazz Magazine)

 

Desde San Sebastián, Donostia, ha sido un placer entrevistar al saxofonista y compositor Román Filiú después de la presentación en concierto con el cuarteto de cuerdas de su obra titulada Suite Oriental, en el marco de la 60 edición de Jazzaldia y la XI edición de JazzEñe.

Con Román Filiú O’Reilly, saxo alto, flauta, dirección musical, Javier Filiú O’Reilly, violín, Zaloa Gorostidi Bidaurrazaga violín, Osvaldo Antonio Enrique Castro, viola, Caridad Rosa Varona Borges, violonchelo.

 

 

 

In&OutJazz Magazine. Es un placer estar contigo otra vez ¿Cómo ha sido la experiencia en la XI edición de Jazz Eñe SGAE?

Román Filiu. Buenas tardes, Begoña. Bueno, yo creo que la experiencia ha sido positiva, ha sido muy enriquecedora tocar esta música aquí. Yo creo que la SGAE está haciendo un gran trabajo y es una muy buena iniciativa exponer el Jazz Español, Jazz que se hace aquí en España, a promotores directamente, no tener que estar mandando un e-mail o consiguir el contacto, sino que tienes acceso directamente a las fuentes y a los programadores para que vean tu arte en el escenario y poder hablar del proyecto, poder vender el proyecto, que eso es de lo que se trata, ampliar los horizontes de cada proyecto. Una iniciativa que yo aplaudo totalmente.

Puedes explicarnos en primera persona, qué proyecto has presentado y en qué contexto nace Suite Oriental.

Bueno, esta suite, como ya había contado, es basada en Oriental, quiere decir que es de Oriente, yo soy de Oriente, la región oriental en Cuba, Santiago de Cuba específicamente, que tiene una riqueza musical increíble.

Santiago tiene una tradición musical tradicional cubana, el son, el bolero, la conga oriental, yo vengo de ahí, de la conga oriental en mi barrio está la conga de San Pedrito, que es una de las agrupaciones más importantes de Oriente. Está también el grupo folclórico Otumba, que tiene toda la parte musical afrocubana, pero que viene de Haití, y todo eso mezclado con el jazz y la música de cámara, porque es un cuarteto de cuerda. Estoy intentando impulsar este proyecto al máximo, porque he estado un año estudiando un máster de música de cine y ahora ya estoy intentando mover este proyecto.

Tenemos dos conciertos ahora importantes que vienen en octubre, vamos a tocar en el Festival de Jazz de Medinaceli, vamos a tocar también en el Mirajazz, en Miranda, así que si ustedes están el 11 de octubre y el 17 de octubre vamos a estar en Medinaceli y en Miranda Jazz tocando esta música. La suite es grande, y lo que hemos tocado aquí ha sido como un 20%, falta mucha música, pero lo próximo será grabar la segunda parte, el volumen 2, que nos va a llevar más tiempo, porque es música que lleva trabajo. Pero estoy contento, estoy feliz por todo lo que está sucediendo con el proyecto.

10 de Septiembre de 2025

XI JazzEñe I SGAE – Donostia/San Sebastián 2025

XI JazzEñe I SGAE – Donostia/San Sebastián 2025

XI JazzEñe | SGAE

Donostia- San Sebastián 2025

19

Agosto, 2024

El Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, joya arquitectónica inaugurada en 1912, vuelve a ser, por quinto año consecutivo, el escenario elegido para JazzEñe, proyecto impulsado por la Fundación SGAE desde 2014 para dar voz a las propuestas y corrientes más influyentes del jazz hecho en España. Concebido como una plataforma para que programadores internacionales, críticos y público descubran el pulso creativo de la escena nacional, JazzEñe se ha consolidado como un escaparate del género.

En esta XI edición, celebrada del 23 al 27 de julio, dentro del 60 Festival Jazzaldia 2025, Jazzeñe reunió a ocho formaciones seleccionadas que ofrecieron conciertos matinales, presentando una variada muestra del jazz con acento español.

Con una propuesta enérgica y cargada de intensidad, J. FOX Quartet inauguró el ciclo Jazzeñe con una potente fusión de jazz y rock eléctrico. Destacó el sonido expresivo y ágil del saxo soprano de Oskar Lakunza, mientras la sección rítmica, Juan Manuel Urriza, Fredi Peláez y Xabier Barrenetxea, sostuvo con precisión y creatividad cada tema, aportando solidez y un dinamismo constante al concierto.

Desde Cuba hasta Madrid, pasando por Nueva York, Román Filiú presentó su cuarteto de cuerdas con la obra Suite Oriental, una propuesta inspirada en la rica tradición musical de Santiago de Cuba y en la escritura clásica para cuerdas. Suite Oriental se presenta como una serie de movimientos en los que convergen la precisión formal de la música de cámara, la libertad improvisadora del jazz, los recursos expresivos de la música contemporánea y la riqueza rítmico-melódica del folclore santiaguero (tumba francesa, la conga santiaguera, la trova y el bolero). Es una obra de diez temas originales y dos arreglos minuciosos, con espacios para la improvisación solista, en un diálogo entre tradición y modernidad. Con Román Filiú O’Reilly, saxo alto, flauta, dirección musical, Javier Filiú O’Reilly, violín, Zaloa Gorostidi Bidaurrazaga violín, Osvaldo Antonio Enrique Castro, viola, Caridad Rosa Varona Borges, violonchelo.

También escuchamos a Maite Ruiz de Erentxun, acordeón, Aura Mauri, voz, Crístopher Pérez, saxofón, Alesander Peña, guitarra, Manuel Luque, contrabajo. Conforman un quinteto acústico en el que el jazz actúa como eje estructural y marco de integración entre tradición y exploración. El grupo interpretó composiciones originales inspiradas en la cultura vasca, proyectándola hacia nuevas estéticas y lenguajes.

Juanfe Pérez, con Prohibido el Toque, exploró territorios del flamenco contemporáneo con una visión experimental. Su bajo eléctrico asumió roles cambiantes, alternando entre la guitarra flamenca y la profundidad de su instrumento original. Alicia Morales aportó dramatismo y hondura al cante, acompañada por dos músicos consagrados, como Kike Terrón a la percusión y David Sancho en los teclados. Brilló especialmente su adaptación por bulerías de Twenty Small Cigars de Frank Zappa, en la que la formación mostró una notable interacción técnica.

Para seguir con Cuarteto Federal, integrado por cuatro músicos consagrados, Guillem Arnedo, batería, Kike Perdomo, saxos, Javier Galiana, piano y Xacobe Martínez Antelo, contrabajo. Presentó Cuatro Puntos Cardinales, un proyecto de jazz contemporáneo donde convergen lenguajes modernos y raíces locales. Grabado en A Coruña tras una residencia artística. Es un proyecto con fuerza, marcado por una compenetración excepcional entre sus integrantes. Escuchamos composiciones originales del cuarteto como Jota Federal y 4 Puntos Cardinales, Congo Jake. Porto de Mar.

La flautista y compositora Marta Mansilla lidera Eme Eme Project, un quinteto electroacústico que fusiona jazz, soul, R&B y hip-hop con una personalidad única. Con esta formación presentó su nuevo trabajo discográfico, Mutantis Mutandis, un proyecto artesanal y contemporáneo con un hilo conductor que une letras con ritmos urbanos y pinceladas de rock progresivo en una propuesta bien lograda, fresca y bailable. Para dar vida a este proyecto Mansilla se rodea de músicos excepcionales, David Sancho (piano, teclado Nord Stage, sintetizadores), Antonio Tomás Sepúlveda (voz), Jesús Caparrós Caballero (bajo eléctrico) y Rodrigo Ballesteros (batería).

El contrabajista y compositor mallorquín Pere Bujosa lidera el trío junto a Xavi Torres, piano y Joan Terol, batería, en el que exploran la fusión entre la música popular balear y su propia visión contemporánea. Su propuesta, ecléctica y abierta, combina jazz, electrónica y tradición mediterránea, siempre con espacio para la improvisación y la experimentación. El repertorio rescata y reinterpreta obras de compositores vinculados a las islas Baleares, desde figuras poco conocidas hasta nombres como Chopin o Jaume Mas Porcel, aportando una mirada profundamente personal tejiendo ritmos y texturas con una visión fresca del jazz contemporáneo.  Xavi Torres destaca por su capacidad lírica y sensibilidad en el fraseo, mientras  Joan Terol, sólido e intuitivo, aportó curiosidad y apertura.

La muestra de JazzEñe se despidió con el quinteto del guitarrista y compositor chileno Daniel Román Rodríguez, composición, guitarra y voz, Naíma Acuña, batería, César Filiú, saxo tenor, Román Filiú, saxo alto y Álvaro del Valle, bajo, guitarra, electrónica. Su propuesta fusiona poesía, música tradicional chilena y vanguardia, con ritmos suaves, texturas electrónicas sutiles y el sonido del guitarrón y las tarkas. Inspirado en los poemas de Grisalla, el proyecto tiende puentes entre jazz contemporáneo, improvisación y tradición.

Agosto 19, 2024

60º Jazzaldia Festival – Donostia/San Sebastían (2025)

60º Jazzaldia Festival – Donostia/San Sebastían (2025)

60º JAZZALDIA FESTIVAL

Donostia/San Sebastían (2025)

La 60ª edición del Festival de Jazz de San Sebastián, Jazzaldia, ha marcado un hito en la historia cultural de la ciudad, siendo el festival de jazz más antiguo de España, y celebrando seis décadas de dedicación al jazz y compromiso con la música en vivo. En concreto, tuvieron lugar ochenta y ocho conciertos repartidos en doce escenarios como el Kursal, sede del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, los conciertos de la emblemática la Plaza de la Trinidad, el escenario de la playa de Zurriola, Chillida Leku, los conciertos matutinos de la muestra de Jazzeñe (SGAE) en el Teatro Victoria Eugenia y del Museo de San Telmo. Esta edición adquiere, además, un valor simbólico al marcar la despedida de Miguel Martín como director del festival, tras más de veinte años liderando con visión uno de los eventos más importantes del panorama jazzístico.

La multifacética Dee Dee Bridgewater, leyenda del jazz y figura clave del activismo cultural, ha sido galardonada con el Premio Donostia. Bridgewater presenta en la Plaza de la Trinidad We Exist, una propuesta que une expresión, historia, reivindicación femenina y empoderamiento, junto a Carmen Staaf al piano, Rosa Brunello al bajo y Shirazette Tinnin a la batería. También recibe el galardón el influyente baterista británico Bill Bruford, referente en la evolución del jazz y el rock progresivo.

El Premio Donostia-Donostiako reconoce a aquellos artistas cuya música deja una huella duradera en generaciones. En la edición anterior, en 2024, el premio fue para el contrabajista estadounidense William Parker. También recibe el Premio este año, Marc Ribot, guitarrista estadounidense y compositor inquieto ligado al mundo de la experimentación y de la improvisación. Entre otros, ha colaborado con figuras icónicas como Tom Waits, John Zorn y Caetano Veloso. Con un estilo libre, visceral, único e inclasificable, Ribot presentó tres conciertos de rock crudo, punk y free jazz con diferentes formaciones. Comenzó con el cuarteto Hurry Red Telephone en el emblemático escenario al aire libre de la Plaza de la Trinidad, junto a Ava Mendoza (guitarra), Sebastian Steinberg (contrabajo) y Chad Taylor (batería). Para seguir con un concierto solista de carácter intimista y lleno de contrastes en el claustro del Museo de San Telmo. Cerró su participación en el festival en el Teatro Victoria Eugenia junto a su trío de post rock y música experimental, Ceramic Dog. Acompañado por Shahzad Ismaily y Ches Smith, presentó Connection, una explosiva mezcla de punk, funk y energía desbordante.

En el ambiente matinal del museo de San Telmo, Baptiste Trotignon ofreció un concierto a piano solo marcado por un refinamiento expresivo. El pianista francés mostró un exquisito control de las texturas armónicas, utilizando ostinatos como base para construir grooves sólidos y transiciones trabajadas con meticuloso detalle.

Steve Coleman & Five Elements. Steve Coleman inauguró la noche en la plaza de la Trinidad con una introducción que deja claro desde el primer instante su propuesta musical: una exploración vertical armónica con el ritmo como protagonista. Acompañado por Jonathan Finlayson en la trompeta, Rich Brown al bajo y Sean Rickman en la batería. El cuarteto desarrolló un concierto marcado por ostinatos hipnóticos del bajo y una interacción rítmica fascinante. Las profundas y resonantes líneas de bajo de Rich Brown sirvieron de ancla sobre la que Coleman y Finlayson construyeron improvisaciones expansivas. A pesar de la lluvia repentina que dispersó momentáneamente la atención del público, Five Elements supo atraernos de nuevo hacia su órbita sonora, sumergiendonos en un trance musical impulsado por los grooves de Brown y la dinámica rítmica de Rickman.

Para seguir con Kurt Elling, una de las voces más impresionantes del jazz actual, junto a la prestigiosa formación Yellowjackets, con Russell Ferrante al piano y teclados, Bob Mintzer en el saxo tenor y EWI, Dane Alderson al bajo eléctrico y William Kennedy en la batería. Elling no solo actuó como vocalista, sino también como un carismático narrador de historias. Su capacidad expresiva se hizo especialmente patente con su profunda voz y dominio técnico en baladas conmovedoras y en los intensos intercambios rítmicos mediante scat singing con Kennedy. La complicidad entre Elling y Mintzer fue notable. Dane Alderson destacó por sus líneas de bajo elegantes y llenas de musicalidad, mientras que Mintzer y Ferrante aportaron texturas innovadoras y brillantes en el EWI y los teclados, enriqueciendo aún más el homenaje al icónico grupo Weather Report.

La noche del sábado comenzó con la actuación del Brad Mehldau Trio. Acompañado por el contrabajista Felix Moseholm y por Jorge Rossy, baterista habitual en sus formaciones más emblemáticas, Mehldau presentó un concierto donde brilló la estética refinada que lo ha convertido en referencia imprescindible del jazz moderno. La sutileza en la construcción de cada tema, la precisión en las líneas melódicas y el interplay fluido entre los músicos recordaron los momentos más exquisitos de discos clásicos como Introducing Brad Mehldau o la aclamada serie The Art of the Trio I-V. Escuchamos una memorable interpretación del estándar Almost Like Being in Love, pieza que Mehldau había grabado previamente en su álbum de 2018, Seymour Reads the Constitution, y piezas en un tempo swing vibrante. Felix Moseholm aportó solidez rítmica, atención constante al diálogo y lirismo en sus líneas al contrabajo y Jorge Rossy confirmó una vez más por qué su estilo elegante y detallista sigue siendo imprescindible para el enfoque musical de Mehldau.

Para continuar con la actuación protagonizada por tres pesos pesados del jazz contemporáneo: Dave Holland al contrabajo, Chris Potter al saxofón tenor y clarinete bajo y Marcus Gilmore a la batería. Cada miembro del trío destacó por méritos propios, aportando su visión personal y profunda al sonido colectivo. Dave Holland demostró una vez más por qué es considerado uno de los grandes maestros del contrabajo. Sus líneas, repletas de intención y dirección, proporcionaron un acompañamiento robusto, elevándose aún más durante sus solos, que alcanzaron momentos de extraordinaria intensidad. Marcus Gilmore, heredero de una gran tradición rítmica, aportó modernidad y energía, fusionando el dominio técnico con grooves contemporáneos de una manera profunda y fluída. Chris Potter, por su parte, mostró por qué es considerado uno de los saxofonistas más sobresalientes del panorama mundial. Con una técnica impecable, construyó solos con un desarrollo temático y motívico excepcional, explorando cada motivo musical hasta agotarlo completamente, logrando así una gran coherencia narrativa.

Otro de los acontecimientos destacados del festival fue la reapertura del Altxerri, el club de jazz que acoge y da vida a los proyectos de los creativos músicos vinculados a Musikene.

En el Museo de San Telmo, el cuarteto del cornetista y compositor Kirk Knuffke, con cerca de veinte discos como líder, desplegó un jazz abierto, lleno de nuevas formas, contrastes, y giros inesperados. Con Bill Goodwin a la batería, Stomu Takeishi al bajo y Bob Stewart a la tuba, ofrecieron una propuesta libre y vibrante, registrada en parte en el sello Clean Feed.

También asistimos al concierto del pianista de Nueva Orleans Sullivan Fortner, habitual colaborador de Cécile McLorin Salvant. Como cierre del Kursal, el trío clásico presentó un homenaje a Oscar Peterson Centennial Concert. John Clayton al contrabajo y Jeff Hamilton a la batería ofrecieron un sonido equilibrado, íntimo, elegante y refinado. El evento abrió con una delicada versión de Satin Doll, interpretada con suavidad y mucho swing. El blues marcó el pulso del set, con momentos destacados como una emotiva interpretación de Hymn to Freedom y el clásico All of Me, tradición jazzística en estado puro.

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